¿Crece la demanda de turistas al mismo ritmo que crece la oferta de alojamiento?

Por: Magaly Toribio

Hay preguntas que me formulo constantemente, intentando tener la coherencia y visión estratégica necesarias para analizar el crecimiento del turismo en el país en los próximos 30 años. Me ha tocado vivir los pasados 30 y me gustaría entender cómo serán los próximos años.

Este pensamiento crítico me lleva a investigar y a plantear las diferentes variables que pudiesen incidir en los diferentes escenarios que pueden presentarse en el futuro inmediato del sector.

De una manera simplista y acogiendo las informaciones que emanan de las principales instituciones, tanto públicas como privadas, el sector turismo vive en nuestro país uno de los momentos de mayor expansión de su historia. Nuevos hoteles, proyectos inmobiliarios, destinos emergentes y cuantiosas inversiones continúan incorporándose a esta industria que, durante décadas, ha demostrado una extraordinaria capacidad de crecimiento y resiliencia.

Las llegadas de visitantes y turistas también siguen siendo positivas. Año tras año superamos récords y vislumbramos sobrepasar siempre nuevas metas. Sin embargo, entiendo imprescindible comenzar a formularnos la pregunta de si: ¿está creciendo la demanda de turistas al mismo ritmo que crece nuestra oferta de alojamiento?

En una respuesta inmediata, pudiésemos deducir que, si estamos creciendo cada año con números récords y anunciando cada día nuevos proyectos hoteleros e inmobiliarios, es porque existe una correlación positiva entre oferta y demanda.

Mi pregunta busca llamar la atención sobre la necesidad de que ese crecimiento esté acompañado de una estrategia de captación de mercados emisores capaz de garantizar su sostenibilidad.

Porque una cosa es tener cada día más opciones de alojamiento y otra es lograr captar la cantidad de turistas que los ocupen, año tras año.

Si observamos los últimos diez años, los resultados son favorables. En 2015, nuestro país disponía de aproximadamente 72,192 habitaciones hoteleras. Para finales de 2025, de acuerdo con las estadísticas disponibles del sector, el inventario rondaba las 94,367 habitaciones. Esto representa unas 22,175 habitaciones adicionales y un crecimiento acumulado cercano al 31 % durante la década.

¿Qué ocurrió con la demanda durante ese mismo período?

En 2015 recibimos alrededor de 4.83 millones de turistas extranjeros no residentes por vía aérea. En 2025, esa cifra alcanzó aproximadamente 7.34 millones. En otras palabras, mientras la cantidad de habitaciones hoteleras aumentó alrededor de un 31 %, la llegada de turistas extranjeros creció cerca de un 52 %.

Hasta aquí, la respuesta a la pregunta que da título a este artículo resulta bastante clara: durante la última década, la demanda internacional creció incluso más rápidamente que nuestra planta hotelera. De aquí que algunas voces hayan reclamado la necesidad de crear nuevas ofertas de alojamiento.

Es una buena noticia. Pero los números comienzan a contar una historia ligeramente diferente cuando observamos lo ocurrido recientemente y, sobre todo, cuando miramos hacia los próximos años.

En los últimos años existe otro elemento que hace que la comparación sea mucho más compleja que hace diez años: las rentas cortas. Airbnb y las demás plataformas de alquiler vacacional han transformado radicalmente la estructura del alojamiento turístico dominicano.

Según datos del Ministerio de Turismo divulgados este año, las propiedades destinadas a renta corta pasaron de alrededor de 17,456 en 2018 a unas 56,973 en 2025. Más sorprendente todavía resulta la evolución de su capacidad. Las habitaciones asociadas a rentas cortas habrían pasado de aproximadamente 42,093 en 2018 a más de 136,000 en 2024.

Pero la tendencia resulta imposible de ignorar. Mientras la planta hotelera ha crecido de manera relativamente moderada, la oferta de rentas cortas se ha multiplicado varias veces en apenas unos años. Esto significa que la competencia por el turista ya no ocurre exclusivamente entre hoteles.

Por lo tanto, ahora debemos preguntarnos si la demanda está creciendo suficientemente para absorber toda la nueva oferta de alojamiento turístico que estamos colocando en el mercado.

Existe un dato que considero particularmente importante. En 2024, cerca del 79 % de los extranjeros no residentes utilizaba establecimientos hoteleros. Para 2025, esa proporción descendió a aproximadamente 76 %.

Según las estadísticas del Banco Central, durante 2025 alrededor de 5.56 millones de extranjeros se alojaron en hoteles, mientras cerca de 1.78 millones utilizaron otras modalidades de alojamiento. Mientras los extranjeros alojados en hoteles disminuyeron aproximadamente 1.8 %, quienes utilizaron otros tipos de alojamiento aumentaron alrededor de 22 %.

Estamos frente a una transformación estructural del mercado. El turista continúa llegando, pero ya no necesariamente se hospeda en un hotel.

Por eso tampoco podemos dejarnos llevar exclusivamente por los récords de visitantes. Cuando hablamos de más de once millones de visitantes, debemos recordar que esa cifra incluye cruceristas (casi 3 millones).

Para analizar la sostenibilidad de la inversión hotelera, necesitamos observar turistas por vía aérea, noches de alojamiento, estadía promedio, ocupación, distribución territorial y modalidad de alojamiento.

Hay otra variable que considero fundamental. Si vamos a continuar aumentando nuestra capacidad de alojamiento, necesitamos también ampliar y diversificar los mercados capaces de alimentar ese crecimiento.

Hace diez años, Estados Unidos y Canadá representaban conjuntamente cerca del 58 % de nuestros turistas extranjeros. Diez años después, continúan siendo, por amplio margen, nuestros principales mercados y representan alrededor del 60 % del total.

Por tanto, hemos diversificado parcialmente hacia América Latina, pero no hemos reducido nuestra dependencia de Norteamérica. En otras palabras: hemos modificado la composición de nuestros mercados secundarios, pero seguimos dependiendo en gran medida de nuestros dos mercados principales.

Los proyectos anunciados el último año, contemplan cerca de 10,000 nuevas habitaciones hoteleras durante los próximos tres años, que estarán ubicadas en Miches, Punta Bergantín (Puerto Plata), Punta Cana y Cabo Rojo (Pedernales). Las propias estimaciones oficiales han relacionado esa expansión con la necesidad de aproximadamente medio millón de turistas adicionales cada año.

Entonces me pregunto: ¿De dónde vendrán esos 500,000 nuevos turistas? ¿Continuaremos creciendo fundamentalmente desde Estados Unidos? ¿Podrá Canadá seguir aumentando su participación? ¿Consolidaremos Argentina y Colombia? ¿Lograremos finalmente desarrollar el enorme potencial de Brasil y México? ¿Recuperaremos Alemania, Francia, España, Italia, Rusia y Reino Unido? ¿Seremos capaces de desarrollar nuevos mercados emisores?

Durante muchos años hemos sido extraordinariamente exitosos construyendo oferta y promoviendo el destino. Quizás ha llegado el momento de complementar esa estrategia creando un balance entre la planificación de nuevas ofertas de alojamiento con una política todavía más sofisticada, capaz de identificar, diversificar y fidelizar el desarrollo de nuevos mercados emisores de turistas.

Magaly Toribio

Mercadóloga y Hotelera

Magaly Toribio, Hotelera y mercadóloga por convicción, politóloga para intentar entender el mundo, amante de las palabras y la buena lectura. Ex- viceministra de turismo, reconocida en múltiples ocasiones por los principales gremios del sector turístico nacional e internacional. Experta en marketing turístico y gestión sostenible de destinos turísticos. Investigadora, académica y consultora privada de empresas, universidades y destinos turísticos. Presidente de la empresa TARGET Consultores de Mercadeo y creadora de la primera empresa del país suplidora de soluciones de movilidad para turistas con discapacidad, Scooters DR.

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