Hermann Schulze-Delitzsch, Aleman, es considerado uno de los grandes arquitectos del cooperativismo financiero urbano y uno de los pioneros en crear mecanismos para la democratización del crédito para artesanos, pequeños comerciantes y emprendedores. Si bien, Friedrich Wilhelm Raiffeisen creó un modelo cooperativo orientado a las comunidades rurales, Hermann Schulze-Delitzsch hizo lo mismo en las ciudades.

Ambos tenían un problema común; millones de personas estaban excluidas del sistema financiero formal y no tenían oportunidades para desarrollar proyectos productivos. Afortunadamente, cada uno encontró soluciones que se ajustaban a diferentes realidades económicas. Uno se enfocó a la agricultura y el otro a las nuevas áreas urbanas, justo en una época de importante desarrollo económico y social en Europa.

Como se sabe, la industrialización transformó el sistema industrial europeo en el siglo XIX. Se construyeron más y más ciudades, se crearon nuevas actividades y se establecieron miles de pequeños negocios, talleres artesanales y empresas familiares.

Pero estos actores identificaron una cruda realidad, los futuros beneficiarios necesitaban financiamiento, y los bancos de la época eran principalmente para grandes comerciantes, terratenientes y empresarios con altos ingresos.

Los pequeños productores urbanos, artesanos y comerciantes independientes tenían pocas oportunidades de acceder al crédito. Muchos dependían de prestamistas privados que les ofrecían costosas condiciones, lo que restringía sus perspectivas de crecimiento. Esta realidad preocupaba a Schulze-Delitzsch.

Schulze-Delitzsch,, como jurista y político, sabía que la exclusión financiera no solo era un problema económico y una maldición; también era un obstáculo para el desarrollo social y la movilidad económica. Se dio cuenta de que una sociedad en la que grandes sectores no tienen acceso a recursos financieros difícilmente puede alcanzar altos niveles de prosperidad común.

A partir de esta reflexión, comenzó a sugerir la formación de asociaciones cooperativas que abordaran los intereses económicos específicos de los trabajadores independientes y los pequeños emprendedores urbanos. Su idea era simple pero innovadora; las personas con intereses comunes podían formar sus propias instituciones financieras y otorgar crédito a un nivel más conveniente y justo.

En la década de 1850, apoyó el establecimiento de las primeras cooperativas de crédito y producción urbanas basadas en la asociación voluntaria, la responsabilidad compartida, la gestión democrática y el apoyo mutuo. Los miembros aportaban dinero, participaban en la gestión de la empresa y se beneficiaban de los servicios ofrecidos.

A diferencia de otros modelos de bienestar de la época, Schulze-Delitzsch abogó por un sistema basado en la autosuficiencia económica. Sentía que las cooperativas debían trabajar con eficiencia financiera y sostenibilidad institucional. No veía a las organizaciones cooperativas como instrumentos de caridad; eran empresas comerciales responsables dirigidas por sus miembros y, como resultado, tuvieron un fuerte impacto en el desarrollo posterior del cooperativismo financiero.

Su modelo nos mostró cómo la solidaridad y la ayuda mutua pueden combinarse con una gestión profesional y económicamente viable. Gracias a eso, muchas de las cooperativas inspiradas por él se consolidaron y crecieron. Schulze-Delitzsch fue fundamental en la democratización financiera de los sectores urbanos, y miles de artesanos, comerciantes y pequeños emprendedores obtuvieron acceso a financiamiento y equipos para iniciar negocios, expandir su producción y sus ingresos.

La cooperación sirvió así para mejorar la independencia y el emprendimiento de grandes sectores de la población. Su pensamiento también ayudó a solidificar una visión más amplia de la democracia económica. Y mientras que la democracia política garantiza la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas, la democracia económica busca mejorar la participación de las personas en la producción, gestión y distribución de la riqueza.

Las cooperativas promovidas por Schulze-Delitzsch eran precisamente ese tipo de participación económica basada en la propiedad colectiva y la gestión democrática. Esto es especialmente cierto en la era actual. El problema aún nos confronta hoy; las oportunidades económicas están concentradas en algunos grupos o sectores y no en otros.

Aunque los sistemas financieros han experimentado grandes innovaciones tecnológicas y regulatorias en el último siglo, todavía tienen barreras para el acceso al crédito y otros servicios financieros para millones de personas en todo el mundo.

Muchas pequeñas y medianas empresas, las cuales a menudo son una de las fuentes clave de empleo y crecimiento económico de nuestros países, aún no pueden obtener financiamiento suficiente. Las cooperativas financieras siguen siendo de gran importancia en este escenario porque ofrecen alternativas para el desarrollo local y promueven la productividad de sus miembros.

Las cooperativas de ahorro y crédito, los bancos cooperativos y otras instituciones financieras asociativas en el mundo de hoy todavía mantienen muchos de los principios que él defendió hace más de ciento cincuenta años y que aún promueven. La gestión democrática, la responsabilidad compartida y el compromiso con el bienestar de los miembros siguen siendo únicos para estas organizaciones.

Las cooperativas financieras han desempeñado un papel importante en aumentar el acceso al crédito, el ahorro y el apoyo a los negocios pequeños y medianos. Han ayudado a construir economías locales y crear nuevos mercados para las categorías económicamente desfavorecidas de la población.

La República Dominicana es un ejemplo de esto. El movimiento cooperativo dominicano ha experimentado un tremendo crecimiento y ahora es un actor clave en la inclusión financiera, la educación económica y el desarrollo comunitario. Miles de pequeños emprendedores, profesionales, comerciantes y trabajadores recurren a las cooperativas como una forma fácil de acceder a ahorros, financiamiento y avanzar en proyectos productivos.

Pero las cooperativas de hoy enfrentan problemas que Schulze-Delitzsch no conoció. La transformación digital, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los riesgos financieros globales y la necesidad de mayores niveles de profesionalización son factores que gestionado con calidad, conducen a un aumento en la sostenibilidad organizacional.

Por compleja que sea la realidad actual, las enseñanzas básicas de Schulze-Delitzsch siguen siendo válidas. Su creencia de que las personas pueden organizarse para crear sus propias soluciones financieras sigue inspirando a millones de cooperativistas en todo el mundo.

Su visión demuestra que la cooperación es una herramienta efectiva para expandir las oportunidades económicas y fortalecer la participación ciudadana en la generación de riqueza y promoción del desarrollo.

Ramón Nicolás Jiménez Díaz

Economista y profesor

Ramón Nicolás Jiménez Díaz. Doctorado en Negocios Internacionales.. Maestría en Política Económica, con énfasis en Relaciones Internacionales. Maestría en Cumplimiento y Regulación Financiera. Economista, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Profesor Titular y Director de la Escuela de Economía. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales – UASD. Conductor del programa de televisión: Retos y Desafíos, día a día con Nicolás Jiménez (Cine Visión Canal 19). Conferencista y consultor en temas de política económica, prevención del crimen financiero, integridad institucional y desarrollo. Áreas de Especialización: Negocios internacionales y comercio exterior. Cumplimiento normativo, gobernanza y prevención del lavado de activos. Macroeconomía aplicada y análisis de políticas públicas. Geoeconomía, riesgos globales y relaciones internacionales. rnjimenezdiaz55@Gmail.com

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