Según los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si los humanos elimináramos el consumo del tabaco y el alcohol, disminuirían drásticamente los internamientos hospitalarios a nivel global.

En tal sentido, "los estudios de la OMS en los que participaron 934 567 voluntarios residentes en 20 países (10 desarrollados y 10 en vías de desarrollo) comprobaron que el 68 % de las admisiones hospitalarias de los voluntarios habían estado asociadas con el consumo de tabaco y alcohol" (Reportes expertos OMS 2012-2024).

Por su parte, la American Academy of Clinical Neuropsychology refiere que la advertencia del peligro del consumo del tabaco y el alcohol ha recibido muy poca atención por parte de los Estados y los Gobiernos, especialmente en los países en vías de desarrollo a nivel global.

Como se sabe, los adolescentes y los jóvenes son el objetivo principal de las empresas productoras y/o comercializadoras de alcohol y tabaco. En tal sentido, los neuropsicólogos sabemos que "el cerebro de los jóvenes termina de crecer y madurar entre los 26 y los 30 años" (Reportes de los neuropsicólogos de la OMS con adolescentes y jóvenes consumidores de tabaco y alcohol con problemas de salud mental, período 2001-2025).

Además, las estadísticas que maneja la OMS refieren que "alrededor de 100 millones de norteamericanos fuman; mientras que el 56 % de estos/as son adictos a la nicotina, quienes al ser cuestionados afirmaron que la toxina los estimula y los relaja" (American Academy of Clinical Neuropsychology, julio del 2025).

Asimismo, los datos de la OMS indican que el tabaco produce distintos tipos de cáncer, incluyendo la mayoría de los cánceres, especialmente cáncer de pulmón, enfisema pulmonar, úlceras y cáncer en la boca, cáncer en el esófago, cáncer en el estómago y cáncer en la vejiga.

De su lado, los expertos en neumología y neuropsicología de la OMS han comprobado que los llamados cigarros o cigarrillos bajos en nicotina incitan a los fumadores a consumir más nicotina, lo que ha producido los diferentes tipos de cánceres que han sido tratados en los últimos 20 años a nivel global.

También, los datos que maneja la OMS refieren que el consumo de alcohol produce daños severos e irreversibles en el cerebro, en el corazón, en el páncreas, en el estómago y en el hígado, lo que representa un índice alto de mortalidad entre los consumidores de tabaco y alcohol.

Por nuestra parte, los neuropsicólogos sabemos que el alcohol es una toxina que deteriora la percepción y la actividad motora y, a su vez, es un depresor del sistema nervioso central, por lo que les recomendamos a las personas responsables abstenerse de consumirlo.

No obstante, el consumo del alcohol tiene un origen ancestral. Según los datos históricos, el alcohol era extraído de la fermentación del arroz, la miel y algunas frutas en China hacia el 7000 a. C.; mientras que otros datos refieren que el consumo intencionado de alcohol surgió en el Neolítico hace 10 000 millones de años al hallarse algunas de las vasijas que fueron utilizadas para fermentar miel, arroz y ciertas frutas.

Según nos consta, las bebidas alcohólicas aparecen en la Biblia, tanto en su uso como en su expresión poética, observándose una notable ambivalencia respecto al consumo de alcohol, ya que se le considera como una bendición de Dios que trae alegría, por un lado; mientras que, por el otro lado, se le considera como un peligro potencial del que se puede abusar de forma imprudente y pecaminosa.

En tal sentido, los neuropsicólogos sabemos que cuando una persona ingiere alcohol, su hígado necesita descomponerlo, lo que provoca que este deje de liberar glucosa. Como se sabe, cuando el organismo humano deja de producir glucosa, baja velozmente el nivel de azúcar en la sangre, lo que podría producir un bajón de azúcar o hipoglucemia, así como un aumento de la presión arterial y de los triglicéridos en sangre.

Según se conoce, los triglicéridos son el tipo más común de grasa (lípido) en el cuerpo humano, los cuales son almacenados para que sus grasas sean utilizadas como energía cuando el organismo las necesite más adelante.

Como se sabe, los triglicéridos se forman a partir de los alimentos, principalmente de las grasas y los azúcares. Por su parte, a los niveles altos de triglicéridos se les llama hipertrigliceridemia, condición que puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y pancreatitis.

Como hemos visto en el cuerpo de este artículo, fumar e ingerir alcohol son hábitos que dañan significativamente la salud cardiovascular, el funcionamiento del hígado y el páncreas, así como los riñones, el pulmón, el cerebro y el tubo digestivo.

Finalmente, el sistema de salud público de nuestro país, especialmente el Gabinete de Salud que preside la vicepresidenta, Lic. Raquel Peña, debe invertir los recursos económicos y tecnológicos necesarios para educar y concientizar a los adolescentes y a los jóvenes sobre los impactos que tiene el consumo de tabaco y alcohol en su salud física y mental.

"La adicción es un deseo de huir de la realidad cuando la vida se vuelve insoportable" (ANÓNIMO).

Telésforo González Mercado

Psicología Social

Telesforo Gonzalez Mercado es Especialista en Psicología Social, Dr. en Planificación Estratégica, académico e investigador. Profesor y tutor para estudiantes de Maestrías y Doctorados en Ciencia para estudiantes de los USA y Canada. Es Conferencista y articulista sobre temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, resiliencia, construcción de ciudadanía, planificación estratégica, inteligencia emocional y liderazgo. Es Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Fue Rector de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM).

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