Boca Chica tuvo una época de ensueño en los años 50 cuando Trujillo construyó allí el Hotel Hamaca. En los fines de semana de entonces el balneario atraía a familias de la elite económica y algunas incluso tenían ahí segundas casas. Con el aumento de la población de la capital la playa devino en un gran foco de recreación de los sectores populares, pero el lugar se desordenó con la proliferación de negocios en la playa misma. En los 70 Balaguer intentó y no logró desarrollar ahí el primer gran proyecto turístico y en los 80 Pena Gomez llegó arremeter contra negocios ilegales de la franja de playa. Pero no ha sido hasta ahora que el rescate y puesta en valor del sitio tiene visos de concretizarse, prometiendo devolver el esplendor a su otrora mágico entorno.
El gobierno y el Grupo Inicia acaban de anunciar una ambiciosa una alianza público-privada que promete restaurar y embellecer la faz urbana y turística del lugar. La naturaleza y escala del proyecto entero, focalizado en una playa emblemática de nuestro litoral, representa un hito histórico muy prometedor. No es solo que es el primer proyecto creíble de alianza público-privada, sino que su diseño y componentes están bien equilibrados. Una nota de la Presidencia de la Republica da cuenta de que la inversión implícita en el proyecto ascenderá a unos US$530 millones, de los cuales la parte privada aportará US$200 millones para un proyecto turístico que incluirá un hotel, villas y residencias. De ejecutarse lo planeado tendremos un municipio turístico modelo capaz de satisfacer los anhelos recreativos de la población capitalina y generar un fuerte dinamismo económico con el turismo, para lo cual el ya anunciado monorriel servirá de acicate.
Podría sorprender que el aporte del Estado sea mucho mayor que la inversión privada. Pero eso se entiende cuando se conocen las obras que patrocinara el gobierno (ver grafica): casi todas son obras de desarrollo urbano y vial que harán de ese municipio un dechado de virtudes. Además, para enfrentar el grave problema de la contaminación de la playa se incluirá plantas de tratamiento, emisor submarino, regeneración de la playa y obras conexas. Se podrá cuestionar que el gobierno destine cuantiosos recursos para favorecer un municipio en particular, pero esa reserva desaparece cuando se toma en cuenta que las intervenciones urbanas en Boca Chica son parte de un gran proyecto de INAPA de casi US$1,000 millones financiado por el BID, para mejorar el saneamiento de ciudades turísticas que ameritan atención. “El proyecto busca limpiar y proteger 140 kilómetros de costa en Boca Chica, San Pedro de Macorís, La Romana, Higüey y Punta Cana-Bávaro.”
Por décadas era un misterio que las inversiones turísticas no fluían a una playa que actuaba como un atractivo turístico de primer orden de la ciudad capital. Entre los obstáculos mas tozudos se contaba la arrabalización de la playa, el desorden urbano y la contaminación del balneario. Pero tal vez mas trascendente era la inseguridad jurídica derivada de la propiedad de los terrenos –incluyendo falsos títulos de propiedad, conflictos de deslindes, etc.– y las ocupaciones ilegales de viviendas en solares privados. Este espinoso problema parece haberse resuelto, en vista del anuncio que hiciera el presidente Abinader en el acto de lanzamiento del proyecto, de que este incluye la expedición de mas de 2,000 títulos de propiedad a los 167,000 habitantes del municipio (según el Censo del 2022). Tal tarea sin duda implicará una anhelada seguridad jurídica para los dueños de las viviendas respectivas. El CEA, por su parte, aportará los terrenos del antiguo ingenio para un gran parque recreativo que incluye el proyecto.
Tal expectativa parece fundarse, parcialmente, en un acto de responsabilidad social del Grupo Inicia comprensiblemente yuxtapuesto al interés de lucro. Desde que en el 1979 la secretaria de Estado de Turismo completara un catastro de Boca Chica se supo que alrededor de un 80% de los terrenos del municipio eran de propiedad de la familia Vicini, la mas acaudalada del pais. Esto se comprende cuando se conoce la historia misma del municipio, el cual era originalmente parte de San Jose de los Llanos. Fue en Boca Chica donde se establecieron los dos hermanos Vicini que emigraron de Italia y fue ahí donde desarrollaron sus primeras actividades comerciales..
No debe sorprender que el Grupo Inicia haya decidido participar en la alianza público-privada para el “renacer” y la transformación de Boca Chica. Sus raíces en el poblado son legendarias. La historia registra, por ejemplo, una generosidad extraordinaria de parte de uno de los descendientes de los Canepa Vicini. Según la IA, el miembro de la familia Vicini más recordado como gran filántropo y benefactor de Boca Chica fue Juan Bautista Vicini Perdomo. Diversas crónicas históricas lo describen como un hombre extremadamente generoso, dedicado a ayudar a personas pobres, enfermos, estudiantes y viudas, muchas veces de manera discreta. Además de sus actividades empresariales, impulsó obras comunitarias y urbanísticas tanto en Santo Domingo como en Boca Chica. Asimismo, el descendiente Juan Bautista Vicini Burgos un gran apego por la playa y la zona, contribuyendo a su valorización mucho antes de que se convirtiera en el principal balneario de Santo Domingo.
Pero habrá algunos que supondrán que el gobierno hará esa mayúscula inversión para favorecer los intereses de esa familia. Quien esto escribe no lo cree así. Recordemos que el despegue turístico de Puerto Plata se inicio con un gran aporte estatal que fue seguido eventualmente por las inversiones privadas. Los servicios de infraestructura básica son responsabilidad estatal en todas partes del mundo y casi nunca la inversión privada fluye antes de que estos se desarrollan. De cualquier modo, el aporte estatal para Boca Chica es parte de un proyecto más grande que incluye otros municipios. En el caso de Boca Chica la inversión esta mejor justificada porque proveerá a la capital con una playa donde su población podrá recrearse sin que el entorno de la playa este oscurecido por la contaminación y el desorden urbano. De manera que debe felicitarse al Grupo Inicia por haber respondido adecuadamente al reto de la primer alianza público-privada del pais. Y si su participación incluye haber renunciado a los derechos de propiedad de una gran cantidad de terrenos urbanos el equilibrio entre las partes esta mejor logrado.
Solo faltaría que el proyecto de Costa Blanca incluya un gran centro cultural o un museo del futuro para que el nombre Vicini se eternice en Boca Chica. Pero tambien habría que ponderar la conveniencia de que el centro de convenciones de Santo Domingo sea enclavado en Boca Chica en vez de en el Malecón de la ciudad capital. A diez minutos del AILA y con una playa engalanada Boca Chica podría ser una mejor ubicación.
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