Introducción

El agua es el eje estructural sobre el cual se articulan los sistemas productivos, ecológicos y sociales del país. En las empobrecidas regiones El Valle y Enriquillo, suroeste del país, esta afirmación adquiere dimensión crítica, por la alta dependencia de la agricultura, la importancia de la ganadería, la existencia de acuíferos estratégicos y la fragilidad de ecosistemas que cumplen funciones esenciales de recarga, regulación y conservación de biodiversidad.

La cuenca del río Yaque del Sur (CRYS) no es solo una unidad geográfica-natural: es una plataforma productiva, social y ecológica de importancia nacional. Por ello, la discusión de su problemática no puede limitarse a la simple idea de protección ambiental; se trata, más bien, de la sostenibilidad del agua para consumo humano, riego, producción pecuaria, energía, ecoturismo y vida ecosistémica en la región más pobre del país, pero de las más ricas en lo que a recursos naturales, seguridad hídrica, biodiversidad y soberanía alimentaria se refiere.

La CRYS enfrenta hoy, y desde hace décadas, un escenario de presión creciente, por la combinación de demanda intensiva, variabilidad climática, sedimentación de obras hidráulicas, pérdidas en conducción y riego, deterioro de cobertura vegetal en zonas de montaña y amenazas asociadas a proyectos mineros en áreas de cabecera y recarga. En consecuencia, el análisis técnico del agua en la CRYS debe incorporar no solo cantidad, sino también legislación, gestión, calidad, regulación, usos sectoriales y riesgos.

1. Caracterización de la cuenca

La CRYS tiene una superficie aproximada de 5060,52 km² y un caudal superficial promedio de 40 m³/s, por lo que figura entre las grandes cuencas del país, siendo parte de la Región Hidrográfica Yaque del Sur, la más grande y caudalosa de las 6 nacionales, con un área de aporte total de 15 821 km², un caudal medio de 151 m³/s y un volumen de escorrentía total de 5392 Mm³/año, siendo primera en aguas superficiales y segunda en aguas subterráneas.

Además, la Región Suroeste (RSO) es un reservorio de biodiversidad de 7549 km² de área boscosa (58 % del área total) con varias áreas protegidas, entre ellas 7 que constituyen la mayor cantidad de lugares con especies de flora y fauna nativas y endémicas del país: Sierra Martín García, sierras de Neiba y de Bahoruco, el Procurrente de Barahona y la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo que, en conjunto, conservan unas 1084 especies de flora y, al menos, 163 especies de fauna únicas en el país.

La CRYS atraviesa territorios donde se articulan sistemas de ladera, valles intramontanos y llanuras bajas, con fuertes contrastes de precipitación, temperatura y disponibilidad natural de agua. En las zonas altas de la Cordillera Central y de la Sierra de Bahoruco se registran lluvias mayores de 1800 mm/año, muy superiores a los menos de 500 mm/año de las zonas bajas y semiáridas de la Hoya del Lago Enriquillo, lo que obliga a una intensa redistribución del recurso por medio de presas, canales y captaciones subterráneas.

Por tanto, la cuenca debe interpretarse y gestionarse como un sistema único y acoplado, en donde lo que ocurre en la montaña determina, con rezago o inmediatamente, lo que ocurre aguas abajo en la agricultura, los acueductos y los ecosistemas.

Una comparación con otras cuencas permite apreciar mejor su relevancia. Con frecuencia se menciona la superficie como indicador principal, pero para fines de planificación hídrica resulta más útil relacionar el tamaño de la cuenca con sus caudales superficiales, sus aportes subterráneos y su caudal total. El rasgo distintivo de la CRYS es que su componente subterráneo es particularmente importante, lo que revela su alta dependencia de la infiltración y de la conservación de las zonas de recarga.

Cuadro 1. Comparación referencial de grandes cuencas dominicanas

Cuenca Superficie (km²) Caudal superficial (m³/s) Aporte subterráneo (m³/s) Caudal total (m³/s)
Yaque del Norte 6892,2 70-80 15-20 85-100
Yuna 5498 90-100 20-25 110-125
Yaque del Sur 5060,52 40-60 25-35 85-105
Ozama 2847,15 15-20 5-8 20-28
Nizao 1039,84 25-30 5-10 30-40

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente/INDRHI

Este cuadro permite sostener una tesis importante: la CRYS no es la cuenca de mayor superficie ni volumen de agua superficial del país, pero sí es de las cuencas estratégicamente más sensibles, porque combina una producción agrícola intensiva con una gran dependencia del agua subterránea. En consecuencia, cualquier afectación a la infiltración, a la recarga o a la calidad de los acuíferos tiene un efecto dañino sobre el funcionamiento del sistema.

2. Disponibilidad hídrica, variabilidad de caudales y lógica de regulación

En la CRYS la disponibilidad hídrica es variable. Los caudales responden a patrones estacionales de lluvia, a la regulación de embalses y al comportamiento de acuíferos. En términos simples, el sistema oscila entre condiciones de estiaje relativamente severas y crecidas importantes durante temporadas lluviosas o eventos extremos. De ahí que la seguridad hídrica no depende únicamente del río, sino del sistema completo de almacenamiento, regulación y distribución.

Cuadro 2. Variabilidad referencial de caudales en la CRYS

Condición hidrológica Caudal (m³/s)
Estiaje 4-6
Promedio regular 40-60
Crecidas 60-150

Nota: rangos referenciales para explicar la alta variabilidad del sistema y su dependencia de la regulación.

La lectura técnica de estos valores es directa: la CRYS no puede entenderse como la de un río de flujo estable; su comportamiento obliga a regular el recurso y a administrar la oferta frente a una demanda elevada y creciente, que en las últimas décadas presenta signos de estrés hídrico, pues la demanda se ha hecho mayor que la oferta en 56 Mm³/a, y la variabilidad de caudales, sedimentación, pérdida de cobertura boscosa en las cabeceras y degradación de humedales son signos preocupantes.

Esta es una diferencia fundamental respecto a la idea simplificada de que basta con observar el cauce superficial para concluir si hay abundancia o escasez. En esta cuenca, buena parte de la seguridad del agua se juega en la capacidad de almacenamiento, en la infiltración hacia los acuíferos y en la gestión oportuna de las descargas.

3. Sistema de presas y regulación en cascada

El funcionamiento actual de la CRYS está condicionado por un sistema de regulación en cascada. La presa de Sabaneta, sobre el río San Juan, opera desde 1981 con un volumen de almacenamiento de 77 MM³, sirve al riego de más de 312 500 tareas, abastece acueductos con 1,0 m³/s y cuenta, además, con aprovechamiento energético de 6,4 MW. Más abajo, Sabana Yegua es la gran obra de regulación del sistema, con un volumen máximo de 342 MM³, provee riego para unas 352 000 tareas y genera unos 13 MW de energía.

Aguas abajo, la presa de Monte Grande, inaugurada sin terminar en enero de 2024 como una icónica obra llamada a reforzar la regulación del Yaque del Sur, pero no probada correctamente ni recibida aún, y con serios problemas de vicios de construcción avalados por expertos internacionales, con una capacidad superior a 350 MM³, orientada a controlar crecidas, alimentar el acueducto del SO, sumar al riego 350 000 tareas más e incorporar al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) unos 13 MW.

Cuadro 3. Principales presas del sistema de regulación de la CRYS y sus aportes

Presa Capacidad (MM³) Riego (tareas) Energía (MW) Agua potable (m³/s)
Sabaneta 77 312 000 6,4 1,0
Sabana Yegua 342 352 000 13 NR
Monte Grande 350 706 000 13 3,5
TOTAL 769 1 370 000 32,4 4,5

Fuente: INDRHI/Presidencia de la República.

La lógica técnica del sistema es sencilla: el agua se genera en la parte alta por precipitación, infiltración y escorrentía; luego, una parte se almacena en embalses, otra alimenta acuíferos, otra continúa su tránsito superficial y una parte significativa se evapora. Las presas permiten retener, regular y liberar el agua según necesidades de riego, control de avenidas y, en algunos casos, generación hidroeléctrica. Sin embargo, conviene subrayar que ninguna presa crea agua. Monte Grande, por ejemplo, puede mejorar la regulación, reducir riesgos de inundación y estabilizar disponibilidades estacionales, pero no resuelve por sí sola un déficit estructural si la recarga disminuye o la demanda sigue creciendo.

Esta precisión es decisiva para el debate: las grandes obras hidráulicas son necesarias, pero no sustituyen las cuencas altas ni corrigen automáticamente pérdidas, ineficiencias de riego, sedimentación o deterioro de calidad de agua. Dicho de otro modo: un sistema de presas sin una cuenca sana termina convirtiéndose en un mecanismo costoso de redistribución de una oferta cada vez más frágil. Cuando no, en un grave y preocupante peligro para la vida y la seguridad de la población aguas abajo, como es el caso de la presa de Monte Grande. Eso, aparte de sus impactos negativos: alteración de caudales, fragmentación de ecosistemas, migración de especies, pérdida de sedimentos esenciales para ríos y deltas, etc.

(Exposición en panel: Agua, biodiversidad y soberanía alimentaria en las regiones El Valle y Enriquillo, 1.ª parte. Recinto UASD, San Juan de la Maguana. Marzo 21, 2026)

Leonardo Mercedes Matos

Ingeniero Civil

Ing. Civil y de Sistemas con maestrías en Educación Superior, Salud Pública e Ing. Sanitaria y Ambiental, estudios de Ciencias Económicas y Políticas (IIRF, Amsterdam) Política Internacional (Moscú) Desarrollo y Reforma Universitaria (Chile). 50 años ejercicio profesional en hidráulica y sanitaria, 30 años de docencia universitaria, especialista sectorial y consultor internacional en agua y saneamiento, coordinador nacional del CTI-APS, investigador senior del BM, AECID y SICA y Asesor Permanente del Foro del Agua de CA-RD. Fue miembro del Consejo Universitario UASD, secretario general FED y del CODIA, dirigente político, deportivo, cultural y social. Actualmente es presidente de Constructora Don Pérez, Fundación Cultural Los Buenos Amigos, vicepresidente Fundación Ciudad Codiana y Vocero de la Coalición Enriquillo.

Ver más