Pocas personas saben que, en el ámbito de la gestión de desastres, existen animales que, por sus características biológicas, contribuyen a las alertas tempranas cuando corremos el riesgo de ser afectados por una amenaza geológica o hidrometeorológica. Antes del avance de las ciencias modernas, nuestros antepasados ya se apoyaban en el comportamiento animal para advertir la ocurrencia de eventos catastróficos y proteger a la población.
En la historia contemporánea, las emergencias por desastres son innumerables. Los hechos trágicos del pasado nos han obligado a ser más precavidos en materia de reducción de riesgos. Con el tiempo, los sistemas de alerta temprana (SAT) se han constituido como redes integradoras de elementos destinados a detectar, monitorear y pronosticar peligros naturales. En la actualidad, sería beneficioso apoyarnos también en estas «especies alertadoras» con el propósito de orientar a la población mediante avisos preventivos que busquen salvar vidas y reducir daños.
A continuación, presentamos algunos ejemplos de animales que pueden ayudar en el alertamiento de la comunidad ante la proximidad de un evento natural adverso:
La abeja
Este insecto, fundamental por la producción de miel y la polinización que permite la fecundación de semillas y frutos, es una de las especies que más aporta a las alertas. Además de su labor biológica, las abejas tienen la capacidad de saber con precisión cuándo lloverá mediante la captación de la humedad en el ambiente. Si en un panal se observa poca actividad o pocos insectos fuera, es necesario tomar medidas preventivas, pues es indicativo de que se aproxima una lluvia fuerte.
El gato
Antes de un temblor de tierra, el gato puede captar las vibraciones internas de la corteza terrestre y percibir cambios en la presión ambiental. Un caso notable ocurrió en 2011, cuando Japón fue afectado por un potente terremoto y posterior tsunami. Las poblaciones cercanas al epicentro observaron un comportamiento inusual en los felinos: se movían erráticamente y maullaban constantemente al sentir la deformación interna del suelo. Asimismo, son sumamente sensibles a los cambios de presión que preceden a las tormentas.
El perro
Los canes poseen sentidos mucho más agudos que los seres humanos. Durante el mismo terremoto de Japón en 2011, se documentó que incluso perros situados a gran distancia del epicentro mostraron una inquietud inusual momentos antes del fenómeno, confirmando su sensibilidad ante las ondas sísmicas primarias.
La vaca
Este mamífero, protegido y sagrado en países como la India, también es capaz de predecir sismos con antelación. Seis días antes del gran terremoto de Japón, las vacas empezaron a producir mucha menos leche de lo habitual. Tras analizar el fenómeno, equipos de profesionales determinaron que las vacas presintieron el evento geológico, lo que les generó un proceso de estrés que afectó su productividad.
Al observar estos casos, consideramos que la combinación del uso de la tecnología avanzada con la observación del comportamiento animal puede fortalecer las estrategias de prevención. Integrar estos aportes naturales nos permitirá reaccionar con mayor eficacia para preservar vidas y bienes frente a los desafíos de la naturaleza.
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