In memoriam
El pasado 3 de agosto partió hacia el infinito la destacada antropóloga, lingüista, especialista en análisis del discurso y semiótica de la cultura, nuestra querida Julieta, sumiendo en la tristeza a su compañero de vida de más de medio siglo, Pablo Mariñez, y a cientos de sus alumnos y colegas que compartieron con ella durante los 45 años que formó parte de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) en la Ciudad de México (CDMX).
Julieta se fue inesperada y sorpresivamente. No estaba enferma. No hubo velatorio y de un día a otro se convirtió en cenizas en una urna en la sala de su casa en la antigua carretera a Cuernavaca. Tenía muchos planes, uno de los cuales era la presentación de su libro Horizontes Fascinantes del Sentido, encrucijadas semiótico-discursivas desde las epistemologías de vanguardia, pautado para el día 13 de agosto, acto que la Escuela Nacional de Antropología e Historia realizó post mortem en el Auditorio Fray Bernardino de Sahagún del Museo de Antropología de la CDMX, a casa llena, contando con la presencia de las máximas autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la ENAH. Con ese acto y otros dos en su casa de estudios se despide a Julieta, considerada “maestra de generaciones”. Conviene recordar que en México se usa el apelativo de cortesía “maestro o maestra” para dirigirse a figuras a quienes se les reconoce experiencia o sabiduría.
Allí el titular de la ENAH, Víctor Acuña Alonzo, ponderó las aportaciones de Julieta a esa institución, en la cual promovió una perspectiva transdisciplinaria para el estudio de los procesos de significación, la cultura, el poder, las emociones y la complejidad, convirtiéndose en una de las voces más influyentes en el desarrollo del análisis del discurso y la semiótica de la cultura en América Latina.
Esa tarde nos dimos cuenta de cuán querida era ella. Los tres intelectuales que había escogido para esos fines presentaron su libro y acto seguido, media docena de alumnos y colegas que parecían como si fueran su familia leyeron panegíricos recordando “su generosidad intelectual, su apertura al diálogo, compromiso con la formación de generaciones y su incansable búsqueda de nuevas rutas para comprender la complejidad de los fenómenos sociales y culturales”. Con palabras emotivas recalcaron su bonhomía, que tanto caló en las vidas de los que allí se expresaron; pues además de ser una excelente profesora que retaba a sus alumnos a pensar, cuestionar, discernir, a investigar; fue su amiga y confidente, abriendo las puertas de su casa y de su hermoso jardín para compartir feijoadas, caipirinhas y muchas risas. Si, muchas risas y chistes y cuentos dichos en ese portuñol característico de los brasileños; siempre con una sonrisa en sus labios y su forma de hablar tan peculiar.
En las más de cuatro décadas a partir de cuando nos conocimos en Lima en 1984, nos reuníamos en Santo Domingo cuando visitaban a la familia de Pablo, y en CDMX cuando viajábamos a esa ciudad. Cuando JB y yo nos mudamos a CDMX en el 2025, ella y Pablo fueron los primeros en visitarnos y, desde entonces, nos encontrábamos con cierta frecuencia, en un ámbito tan inmenso como es CDMX, donde dependiendo de la hora, el trayecto podía tomar más de hora y media. Excelentes anfitriones. Y siempre admiraré sus colecciones de cerámica talavera y los detalles artesanales que tienen en su acogedora residencia, algunos adornando su jardín de suculentas.
De la contraportada de su último libro, cito: “Horizontes Fascinantes del Sentido es una síntesis excepcional de la trayectoria intelectual de Julieta Haidar […] A partir de investigaciones realizadas entre 1990 y 2025 -revisadas y actualizadas especialmente para esta edición -, la autora ofrece una lectura profunda y original sobre la producción de sentido en las sociedades contemporáneas, donde lenguaje, poder, ideología y cultura se entrelazan de manera decisiva.”
Julieta tenía 81 años cuando falleció. No aparentaba esa edad, por su espíritu tan jovial. Le fascinaban las mariposas azules que podrán apreciar en la foto que acompaña este escrito. Nació en Rio de Janeiro, Brasil. Conoció a Pablo en Madrid, donde él estudiaba y según él, fue amor a primera vista. Le propuso matrimonio y viajaron a Ecuador y Perú, para radicarse definitivamente en lo que era el DF de México, hoy rebautizado CDMX, ya que, en aquellos años, Pablo Maríñez tenía impedimento de entrada al país.
En 1980 cursó la Maestría en Ciencias Sociales por el CIIS en México, y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se doctoró en el 2002 en Ciencias Políticas. A partir del 1981 laboró a tiempo completo como profesora e investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), historial de trabajo que no rompió cuando Pablo fue designado Embajador de la RD en Chile. Sus funciones en adición a la docencia eran coordinar el cuerpo académico, el Seminario Permanente, y la línea de investigación de análisis del discurso y semiótica de la cultura.
Incansable trabajadora, desde el 2013 pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SIN) Nivel I. Ha publicado decenas de libros, muchos de su autoría, otros en coautoría con colegas y estudiantes; basta señalar que en el homenaje celebrado el 13 d agosto, el director de la ENAH señaló que la escuela está en vías de imprimir 18 títulos de las últimas investigaciones de Julieta con diversos estudiantes y colegas. Además, fue miembra fundadora de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED), y miembra de la Asociación Mexicana de Retórica, de la Asociación Internacional de Estudios Semióticos (IASS) y del Comité de Redacción de la Revista Discurso & Sociedad de Alicante, España.
En el 2003 recibió el Premio Wigberto Jiménez Moreno por la mejor tesis doctoral en lingüística en el INAH y en el 2004 recibió el Premio a la Mejor Tesis Doctoral en la UNAM, división posgrado. La Universidad Veracruzana le otorgó la Medalla del Mérito 2026 en reconocimiento a sus aportes al pensamiento crítico, la cultura y las humanidades.
El Anexo 4 de su libro antes citado contiene la relación de los 202 eventos de alto nivel de su prolífica trayectoria en el intercambio académico global. Señala que su presencia internacional abarcó 21 países, donde dictó 11 conferencias magistrales, 39 ponencias, y colaboró en la organización de 4 encuentros internacionales. Ciertamente el legado que ha dejado Julieta a través de sus aportes intelectuales y académicos es impresionante. Pero, tal vez, lo más imperecedero sea su influencia, el impacto que ha tenido sobre las personas que tuvieron el privilegio de ser sus alumnos y colegas. Hoy Julieta vuela alto, en paz, mientras nos sonríe, rodeada de sus mariposas azules. ¡Hasta siempre querida Julieta!
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