La esposa del intelectual estadounidense Noam Chomsky, Valeria Chomsky, emitió un comunicado oficial en el que aborda las relaciones que el académico mantuvo con el financista y depredador sexual Jeffrey Epstein, cuyo caso es uno de los mayores escándalos de explotación y tráfico sexual en Estados Unidos, y que vincula a hombres de poder como el actual presidente Donald Trump, el expresidente Bill Clinton, el magnate tecnológico Bill Gates, y figuras de la realeza europea, como el príncipe Andrés, de Inglaterra.
También, la República Dominicana figura entre los archivos.
El texto, fechado el 7 de febrero de 2026, se publica en un momento en que Chomsky, de 97 años, permanece bajo cuidados médicos permanentes tras sufrir un derrame cerebral en junio de 2023, lo que lo mantiene incapacitado para hablar o participar en debates públicos.
Valeria Chomsky explica que, debido a la crisis de salud de su esposo, ha sido la única responsable de su tratamiento y que “no cuentan con apoyo en relaciones públicas". Por ello, sólo ahora ha podido responder a las preguntas sobre los contactos con Epstein”, pese a las críticas que se han realizado por esta relación, especialmente del canadiense Matthew Behrens
Según el comunicado, Chomsky y su esposa (firmante de la carta) conocieron a Epstein en 2015, durante un evento profesional. En ese momento, la condena de Epstein en Florida en 2008 era poco conocida y ellos desconocían su historial criminal, que solo se hizo ampliamente público tras el reportaje del Miami Herald en 2018.
Epstein se presentó como filántropo de la ciencia y experto financiero, lo que atrajo la atención de Chomsky. A partir de ahí comenzaron intercambios de correspondencia y encuentros sociales vinculados a compromisos académicos.
Participamos en reuniones sociales, almuerzos y cenas donde Epstein estaba presente y se discutían temas académicos. Nunca presenciamos comportamientos inapropiados, criminales o reprochables de Epstein ni de otros. En ningún momento vimos niños o menores de edad presentes.
Valeria Chomsky admite que asistieron a cenas en Manhattan, visitaron un apartamento en París y aceptaron hospedarse en propiedades ofrecidas por Epstein durante viajes de trabajo. Sin embargo, asegura que nunca visitaron su isla ni presenciaron conductas inapropiadas o criminales.
Entre las interacciones figura un cheque de 20,000 dólares que Epstein envió a Chomsky como pago por un desafío lingüístico que el académico diseñó, y la asistencia técnica que Epstein brindó para recuperar 270,000 dólares de fondos de retiro de Chomsky. Valeria subraya que esos recursos eran exclusivamente de su esposo y que nunca tuvieron inversiones conjuntas con Epstein.
La relación, según la carta, se dio en un contexto académico: Epstein organizaba reuniones con figuras de interés para Chomsky y buscaba legitimarse a través de la reputación del intelectual. Valeria reconoce que esa confianza excesiva fue un grave error de juicio.
La esposa del pensador enfatiza que Chomsky siempre ha apoyado la equidad de género y los derechos de las mujeres, y que Epstein manipuló sus críticas a la “cultura de la cancelación” para presentarse como víctima. Solo tras el segundo arresto de Epstein en 2019 comprendieron la magnitud de sus crímenes contra mujeres y menores.
Fuimos negligentes al no investigar a fondo sus antecedentes. Esto fue un grave error, y por esa falta de juicio, me disculpo en nombre de ambos. Noam compartió conmigo, antes de su derrame cerebral, que sentía lo mismo.
“Fue profundamente perturbador para ambos darnos cuenta de que habíamos interactuado con alguien que llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y perversos”, señala Valeria Chomsky.
El comunicado concluye con una disculpa pública por la falta de investigación previa y una expresión de solidaridad irrestricta con las víctimas de Epstein.
Comunicado oficial de Valeria Chomsky sobre Jeffrey Epstein
Como muchos saben, mi esposo, Noam Chomsky, actualmente de 97 años, enfrenta serios problemas de salud tras sufrir un devastador derrame cerebral en junio de 2023. En este momento, Noam recibe atención médica las 24 horas del día y está completamente incapacitado para hablar o participar en el debate público.
Desde esta crisis de salud, he estado totalmente dedicada al tratamiento y recuperación de Noam, siendo la única responsable de él y de su atención médica. Noam y yo no contamos con ningún tipo de asistencia en relaciones públicas. Por esta razón, solo ahora he podido abordar el tema de nuestros contactos con Jeffrey Epstein.
Noam y yo hemos sentido un profundo peso respecto a las preguntas sin resolver sobre nuestras interacciones pasadas con Epstein. No deseamos dejar este capítulo envuelto en ambigüedad.
A lo largo de su vida, Noam ha insistido en que los intelectuales tienen la responsabilidad de decir la verdad y desenmascarar las mentiras, especialmente cuando esas verdades resultan incómodas para ellos mismos.
Como es ampliamente conocido, una de las características de Noam es creer en la buena fe de las personas. Esa confianza excesiva, en este caso específico, condujo a un grave error de juicio de parte de ambos.
Se han planteado legítimamente preguntas sobre las reuniones de Noam con Epstein y sobre la asistencia administrativa que su oficina brindó en relación con un asunto financiero privado —uno que no tuvo absolutamente ninguna relación con las conductas criminales de Epstein.
Se conocieron en 2015
Noam y yo fuimos presentados a Epstein al mismo tiempo, durante uno de los eventos profesionales de Noam en 2015, cuando la condena de Epstein en 2008 en el estado de Florida era conocida por muy pocas personas, mientras que la mayoría del público —incluidos Noam y yo— la desconocía. Eso solo cambió tras el reportaje del Miami Herald en noviembre de 2018.
Cuando lo conocimos, Epstein se presentó como filántropo de la ciencia y experto financiero. Al presentarse de esta manera, captó la atención de Noam y comenzaron a intercambiar correspondencia. Sin saberlo, abrimos la puerta a un caballo de Troya.
Epstein empezó a rodear a Noam, enviando regalos y creando oportunidades para discusiones interesantes en áreas en las que Noam trabajaba intensamente. Lamentamos no haber percibido esto como una estrategia para atraparnos y tratar de socavar las causas que Noam defiende.
Tuvimos un almuerzo en el rancho de Epstein, en relación con un evento profesional; asistimos a cenas en su casa en Manhattan y nos alojamos algunas veces en un apartamento que ofreció cuando visitamos Nueva York. También visitamos su apartamento en París una tarde durante un viaje de trabajo. En todos los casos, estas visitas estuvieron vinculadas a compromisos profesionales de Noam. Nunca fuimos a su isla ni supimos de lo que allí ocurría.
Participamos en reuniones sociales, almuerzos y cenas donde Epstein estaba presente y se discutían temas académicos. Nunca presenciamos comportamientos inapropiados, criminales o reprochables de Epstein ni de otros. En ningún momento vimos niños o menores de edad presentes.
Epstein propuso encuentros entre Noam y figuras de interés por sus diferentes perspectivas sobre temas relacionados con el pensamiento de Noam. Fue en ese contexto académico que Noam escribió una carta de recomendación.
El correo electrónico de Noam a Epstein, en el cual Epstein buscaba consejo sobre la prensa, debe leerse en contexto. Epstein le había dicho a Noam que estaba siendo injustamente perseguido, y Noam habló desde su propia experiencia en controversias políticas con los medios. Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, que Noam, de buena fe, creyó. Ahora está claro que todo fue orquestado, con la intención de que alguien como Noam ayudara a reparar la reputación de Epstein por asociación.
El movimiento de mujeres
La crítica de Noam nunca estuvo dirigida al movimiento de mujeres; por el contrario, siempre ha apoyado la equidad de género y los derechos de las mujeres. Lo que ocurrió fue que Epstein aprovechó las críticas públicas de Noam hacia lo que se conoció como “cultura de la cancelación” para presentarse como víctima de ella.
Solo después del segundo arresto de Epstein en 2019 supimos la magnitud y gravedad de lo que entonces eran acusaciones —y ahora están confirmados— crímenes atroces contra mujeres y niños.
Fuimos negligentes al no investigar a fondo sus antecedentes. Esto fue un grave error, y por esa falta de juicio, me disculpo en nombre de ambos. Noam compartió conmigo, antes de su derrame cerebral, que sentía lo mismo.
En 2023, la respuesta pública inicial de Noam a las preguntas sobre Epstein no reconoció adecuadamente la gravedad de sus crímenes ni el dolor duradero de sus víctimas, principalmente porque Noam consideraba obvio que condenaba tales crímenes. Sin embargo, siempre se requiere una postura firme y explícita en estos asuntos.
Fue profundamente perturbador para ambos darnos cuenta de que habíamos interactuado con alguien que se presentaba como un amigo útil pero llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y perversos.
Respecto al cheque, Epstein pidió a Noam desarrollar un desafío lingüístico que deseaba establecer como premio regular. Noam trabajó en ello y Epstein envió un cheque de US$20,000 como pago. La oficina de Epstein me contactó para organizar el envío del cheque a nuestra dirección.
Sobre la transferencia reportada de aproximadamente US$270,000, debo aclarar que fueron fondos enteramente de Noam. En ese momento, Noam había identificado inconsistencias en sus recursos de retiro que amenazaban su independencia económica y le causaban gran angustia. Epstein ofreció asistencia técnica para resolver esa situación específica. En este asunto, Epstein actuó como asesor financiero, recuperando los fondos para Noam, probablemente como parte de una estrategia para ganar mayor acceso a él. Hasta donde sé, Epstein nunca tuvo acceso a nuestras cuentas bancarias ni de inversión.
También es importante aclarar que Noam y yo nunca tuvimos inversiones con Epstein ni con su oficina, ni individualmente ni como pareja.
Espero que esta retrospectiva aclare y explique las interacciones de Noam Chomsky con Epstein. Noam y yo reconocemos la gravedad de los crímenes de Jeffrey Epstein y el profundo sufrimiento de sus víctimas. Nada en este comunicado pretende minimizar ese sufrimiento, y expresamos nuestra solidaridad irrestricta con las víctimas.
7 de febrero de 2026
Valeria Chomsky
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