Al menos treinta personas han fallecido en un accidente ferroviario ocurrido el miércoles 28 de octubre en la provincia española de Toledo, al sur de Madrid (España), según informaron las autoridades locales, que prevén un aumento de las víctimas fatales.
Además, hay 80 heridos, 50 de ellos de gravedad, según detalló el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Unos 30 leisonados han sido hospitalizados: 21 en Toledo, ocho en Alcázar de San Juan y tres en Ciudad Real.
Un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) fueron desplegados en la zona del desastre, con el acompañamiento de unidades de reacción terrestres y aéreas. Maquinaría pesada y tres grúas también han sido movilizadas para retirar el amasijo de hierros.
Entretanto, la Guardia Civil abrió cuatro puntos de recogida de ADN en Madrid, Sevilla, Córdoba y Toledo para la identifiación de las personas desaparecidas y las víctimas del siniestro.
El siniestro ocurrió poco antes de las 9:00 (hora local) en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla entre las localidades de Urda y Orgaz. Un tren de alta velocidad (AVE) de la empresa Renfe chocó por detrás a otro convoy de compañía Iryo que permanecía detenido en las vías. Varios de los vagones cayeron por un barranco.
El tren Iryo viajaba con 147 pasajeros, incluido un bebé, mientras que el AVE transportaba a 397.
Se trata del segundo gran accidente ferroviario del último año en España, después de la muerte de 46 personas y 292 heridos por un siniestro en la provincia de Córdoba el 18 de enero.
Adif, el gestor de la infraestructura ferroviaria, suspendió la circulación entre Madrid y el corredor sur hasta nuevo aviso, y pidió a los viajeros con billete para este recorrido que no acudan a las estaciones, según fuentes del Ministerio de Transportes.
Renfe habilitó la línea 900 10 10 20 exclusivamente para afectados y familiares de afectados.
¿Error humano?
El Gobierno ha confirmado que las primeras hipótesis apuntan a un error humano que habría tenido su origen en el centro de mando de Atocha, en Madrid.
Algunos medios locales apuntan a un fallo inicial en el sistema automático de señalización LZB, que habría obligado a detener algunos trenes en el tramo ferroviario antes de pasar al sistema manual.
El periódico 'El País' habla de una orden para que los trenes reanudaran la marcha, aunque el Iryo se habría quedado detenido "por motivos aún no aclarados". Fue entonces cuando se produjo el accidente.
Entretanto, el diario 'El Mundo' sostiene que ambos trenes recibieron información distinta, lo que provocó que uno permaneciera detenido y el otro circulara a más de 100 km/h al momento del impacto.
Unos 10 minutos antes del accidentes, el tren de Iryo avisó que se encontraba frenado, detalla 'El Mundo'.
Con información de EFE y medios locales.
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