En este mes dedicado al amor y la amistad, una fecha que invita a celebrar los vínculos afectivos, la precariedad económica y el estrés cotidiano emergen como desafíos silenciosos que ponen a prueba la estabilidad de muchas parejas y familias dominicanas, según advierte la psicóloga Vanessa Espaillat.
La especialista sostiene que las dificultades económicas se han convertido en uno de los principales factores externos que desestabilizan las relaciones de pareja y el núcleo familiar, generando tensiones que pueden derivar en conflictos constantes, violencia intrafamiliar y afectaciones emocionales en los hijos.
Las presiones económicas desestabilizan el matrimonio y el divorcio impone aún más presiones económicas a la familia, explica, al citar estudios que evidencian el vínculo directo entre economía y estructura familiar.
Espaillat señala que, en el contexto actual, emociones como el miedo, el cansancio y la ansiedad dominan muchas relaciones, especialmente aquellas donde no se han desarrollado habilidades para manejar conflictos ni construir un apego seguro. En estos casos, los vínculos frágiles tienden a romperse con mayor rapidez, ya que el apego inseguro refuerza temores al abandono, a la crítica o a la pérdida de control.
Durante el mes del amor y la amistad, la psicóloga invita a reflexionar más allá de los regalos o celebraciones, y a poner el foco en la calidad del vínculo emocional. Destaca que el amor, en esencia, sigue siendo el mismo: un espacio seguro donde las personas pueden ser auténticas, sentirse cuidadas y compartir proyectos de vida, aun en medio de dificultades económicas.
La migración, añade, continúa siendo un factor que impacta profundamente el apego emocional en la familia, al generar ausencias prolongadas, sobrecarga emocional y sentimientos de abandono, especialmente en los hijos. A esto se suma la ansiedad constante por llegar a fin de mes, que afecta la comunicación, la convivencia y la intimidad de la pareja cuando no existen hábitos saludables ni una adecuada regulación emocional.
Espaillat resalta la importancia de fortalecer redes de apoyo, como la amistad y la comunidad, y de promover espacios de diálogo y acompañamiento psicológico. En un mes que celebra el amor y la amistad, insiste en que cuidar la salud emocional de las parejas y las familias es una forma esencial de preservar los vínculos y construir relaciones más sanas, seguras y resilientes frente a la inestabilidad social y económica.
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