“Conciencia por la vida: Semana Santa 2026” fue el título del operativo del Centro de Operaciones de Emergencia, para prevenir y controlar el enorme movimiento de personas, tanto en carretera como en playas y otros lugares. Un esfuerzo que debe hacerse cada año, porque la Semana Santa es aprovechada como un asueto, que lo es también, para las personas y familias hacer lo que no pueden hacer en otra fecha del año.
El boletín de las 6 de la tarde de este domingo de pascua de resurrección decía que por lo menos, oficialmente, 18 personas habían fallecido en diferentes circunstancias, ya sea por accidentes de tránsito, por ahogamiento o por riñas o intoxicación alcohólica. De acuerdo con la estadística ofrecido, estamos ante un éxito importante en relación a años anteriores.
Para conseguir estos resultados, el general retirado Juan Manuel Méndez, director del COE, dijo que había ocurrido un despliegue de muchos colaboradores y voluntarios. “El operativo, dirigido por el general retirado Juan Manuel Méndez García, moviliza a 51,232 colaboradores entre brigadistas, médicos, paramédicos, militares, policías y rescatistas, distribuidos en 3,451 puestos de socorro a lo largo de carreteras, autopistas, playas y balnearios de todo el país”.
Esto implicó una coordinación mayúscula con diferentes instituciones, entre ellas el INTRANT, la DIGESETT, Defensa Civil, la Policía Nacional, el Ministerio de Salud Pública y las Fuerzas Armadas.
Aspiramos a que los próximos reportes no enturbien el trabajo ya realizado preventivamente. Las horas del regreso son, muchas veces, catastróficas, en accidentes de tránsito. No solo por la gran cantidad de automóviles que se desplaza, sino por la imprudencia de algunos conductores, desaprensivos, maleducados, sin respeto por la vida propia y la de los demás, que agreden como si fuese de vida o muerte regresar a la ciudad unos minutos antes de lo que el entaponamiento permite.
Datos ofrecidos por las autoridades indican que el promedio de fallecimientos, en los últimos cinco años, en Semana Santa, es de 27.7 personas. Los datos aportados indican que los fallecimientos en 2026 serán los más bajos desde el año 2015, cuando solamente fallecieron 12 personas.
Como bien ha dicho el sociólogo Cándido Mercedes, es bueno recordar, que en República Dominicana, mueren por accidentes de tránsito, un promedio de 8 personas cada día. Y ello nos coloca entre los países con mayor letalidad en los accidentes automovilísticos y de motocicletas del mundo. Ello está relacionado con la educación de los conductores, con los controles deficientes, con la impunidad, y con una cultura laxa de permisividad, en la autoridad responsable de controlar las violaciones, que no vigila ni sanciona a los conductores de motocicletas ni de guaguas voladoras, urbanas e interurbanas, que se comportan de forma abusiva, como si fueran los propietarios y únicos con derecho a transitar en las calles.
El tránsito vehicular, la violencia de las calles cuando se va en vehículos públicos o privados, es parte de nuestra idiosincrasia, y es parte de nuestra muy lamentable educación cívica y ciudadana, lo que el país, sector público y privado, deberán hacerle frente, para garantizar el derecho a la vida de los que se mueven en grandes y pequeñas carreteras y avenidas de la República Dominicana.
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