Este lunes se cumplieron 534 años de la llegada de Cristóbal Colón a América. Fue una gran conquista para España, país que aceptó financiar la aventura colombina, a pesar de que no le veía posibilidades, como tampoco se la vieron Portugal, Inglaterra y Francia.

Colón fue un navegante genovés, nacido alrededor de 1450 en Italia, que tuvo habilidades en navegación y que recibió información que siempre protegió, según algunas versiones, de náufragos que habían llegado hasta tierras americanas y habían podido regresar pero que no sobrevivieron a la experiencia. El principal de ellos falleció en una casa donde vivía Cristóbal Colón en Sevilla.

España celebra su fiesta nacional el 12 de octubre de cada año. Aquella hazaña colombina permitió a España convertirse en un imperio, al mismo tiempo que saca de su territorio a los árabes que mantenían el control de una parte de Andalucía (Granada). En la historia de España hay muchos acontecimientos para celebrar y recordar la grandeza esa nación, pero ninguno de la dimensión y el impacto del llamado “descubrimiento”.

La economía, en particular la búsqueda incesante de oro, era lo que guiaba aquella conquista, pero al mismo tiempo se añadió la imposición a los pueblos originarios de una religión católica que no conocían. Les fue impuesta. Lo mismo que el nombre. América carecía de nombre, pero algunas comunidades originarias la llamaban Abya Yala, otras Tawantinsuyu, otras Anáhuaco Cem Anáhuac.

La justificación de la expedición colombina fue la búsqueda de especies para la conservación de los alimentos y la mejora de la gastronomía.

España impuso un régimen de esclavitud a los pobladores originarios, y tomó las nuevas tierras para explotarlas con productos agrícolas, minería, trabajo esclavo, y fue poco eliminando a la población nativa, tanto por la represión y el trabajo intensivo, y por las enfermedades y epidemias que afectaron a los aborígenes. Y cuando ya no hubo más taínos, caribes, cunas y otros pueblos que explotar, se adhirieron a la búsqueda de esclavos en África para el trabajo intenso en las plantaciones agrícolas.

Mario Vargas Llosa valoraba la labor de España en las nuevas tierras y especialmente apreciaba que había impuesto un lengua común, el español, para comunicar a todos los pueblos y comunidades que tenían lenguas diferentes, prácticamente todas sin normas o reglas escritas.

Colón, para volver al principio, fue un hombre ambicioso, que tardo en encontrar apoyo porque quería más poder que cualquier monarca europeo en las “tierras descubiertas”, quería ser virrey, disponer de las autoridades locales, quedarse para él y su familia con un porcentaje de todos los beneficios que se obtuvieran y que sus hijos heredaran esas ventajas.

España no respetó esos acuerdos. Rápidamente dispuso cambios sustanciales, despojó a Colón de las ventajas, y eso trajo a cuentos los llamados “pleitos colombinos”, sobre la repartición de la fortuna del padre y hermano y la recuperación de las ventajas de sus herederos.

Colón murió el 20 de mayo de 1506, en Valladolid, con apenas 54 años, y falleció convencido de que había llegado al Cipango en Asia, desconociendo que había entrado y conquistado un nuevo continente, que Américo Vespucio, también italiano, incluyó en sus escritos y que esto le mereció un reconocimiento que le atribuyó su nombre al territorio desconocido por los europeos.

España ha aportado la lengua a la cultura americana, trajo consigo y con la iglesia la evangelización, pero también trajo las torturas, la esclavitud, y una economía de plantaciones que enriquecía a España y empobrecía las tierras donde se trabajaba para los españoles, y en particular para la economía de la corona.

Ha sido una larga historia que sobrepasa los 534 años, y que une a los pueblos americanos con la Unión Europea y particularmente con España. El oro americano enriqueció la corona española, y la hizo mas fuerte, y la condujo a conquistar prácticamente a todo el continente europeo. Son tiempos pasados.

Las demás potencias, como Reino Unido, Francia, Bélgica, Holanda, se repartieron los países de América y también lo hicieron con los países africanos.

Lamentablemente, los ultraderechistas españoles y europeos abogan por la expulsión de los migrantes latinoamericanos y africanos que buscan oportunidades de desarrollo en Europa, porque sus tierras fueron explotadas, expoliadas, y sus pueblos saqueados. Es la misma historia de la explotación y la injusticia, que supera siempre la cordura y el humanismo en las mentalidades dirigentes.