El Partido Revolucionario Moderno (PRM) cerró este fin de semana su XXIV Convención Nacional Ordinaria, juramentando a sus nuevos dirigentes, y en particular instalando a Luis Abinader como presidente de esa organización para los próximos cuatro años. Eso quiere decir que el presidente de la República, al salir del gobierno en 2028, seguirá siendo líder del PRM por los próximos dos años.

Luego de dos períodos de gobierno, el PRM está obligado a la renovación, y a recuperar la vitalidad de los partidos con ambición de poder, generando simpatías, adhesiones y siendo atractivo en sus ofertas políticas para un tercer período de gobierno, esta vez con una nueva figura que lo represente en la presidencia de la República.

No es extraño. En este siglo ya lo hizo el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), luego de 8 años consecutivos de Leonel Fernández (2004-2012), con dos nuevos períodos consecutivos de Danilo Medina (2012-2020). Se trató de opciones diferenciadas, que terminaron en la división del PLD en 2019 y la formación del principal partido de oposición en este momento, denominado Fuerza del Pueblo, y que lo encabeza el expresidente Fernández.

Es casi seguro que el PRM irá a un proceso convencional interno, como lo ha hecho desde que se fundó en 2015, y que escogerá una opción atractiva, que garantice la unidad interna, en primer lugar, que no deje dudas de la transparencia de su escogencia de candidaturas, y que lo que ocurra con la dirección del gobierno en los dos años que me quedan a Luis Abinader no represente, ni tenga, ningún revés mayúsculo, como ya lo fue el caso Odebrecht para el PLD entre el 2016 y el 2020.

En su discurso al recibir la presidencia del PRM, Abinader dijo que hay desafíos importantes para ese partido. En primer lugar, que el país está primero que cualquier otro desafío, en segundo lugar, que queda por controlar y reducir el alto costo de la vida, la seguridad ciudadana, los servicios sociales esenciales y ofrecer oportunidades para la juventud. Y dijo que “gobernar bien no consiste solamente en celebrar lo que hemos logrado; consiste también en reconocer lo que falta y trabajar cada día para hacerlo mejor”. Es un claro reconocimiento de que cualquier esfuerzo que haya hecho ha resultado pequeño frente a las adversidades que enfrenta. Y que la solución a los problemas no se consigue solo con la buena voluntad.

José Ignacio Paliza salió de la presidencia del PRM y se queda sin una posición relevante. Carolina Mejía dejó la secretaría general, pero la entregó a su hijo Juan Garrigó Mejía. Deligne Ascención dejó la Secretaría de Organización, y pasó a la vicepresidencia ejecutiva, como el principal dirigente operativo de la entidad, por debajo del presidente del PRM, Luis Abinader. Gloria Reyes asumió la secretaría de Organización, que dejó Ascensión.

El principal reto del PRM en este momento se encuentra en la organización de una convención de candidatos para el 2028 transparente, que deje a un lado las quejas y riesgos de fragmentación, de modo que el PRM y el gobierno sean coherentes en una campaña electoral que podría representar un altísimo riesgo para ese partido, y una posible segunda vuelta, en la que entrarían factores hasta ahora imponderados electoralmente.

Desde ya, la contienda en el PRM y en los partidos opositores está abierta. Cada partido y, dentro de ellos, cada uno de los aspirantes a posiciones electivas relevantes activa en un mercado electoral interno importante, y en un mercado electoral interno pero establecido en el exterior, donde hay una comunidad dominicana numerosa, que no solamente financia, sino que aporta votos y tiene influencia en las decisiones de miles de votantes locales. Hay que pensar en el impacto de las remesas, de más de 10 mil millones de dólares cada año.

En el caso del PRM, tiene a su favor que controla el gobierno, pero le desfavorece que hay muchas críticas y denuncias que pudieran ser factores negativos, de decisiones no tomadas o de temas no resueltos, o de promesas incumplidas.

El presidente Luis Abinader ya es el presidente del PRM. El expresidente Leonel Fernández es el presidente de Fuerza del Pueblo y es el potencial candidato presidencial de esa organización. El expresidente Danilo Medina es el presidente del PLD, pero no será ni puede ser candidato presidencial por disposición constitucional. Y el expresidente Hipólito Mejía encabeza, dentro del PRM, una corriente que propone a su hija Carolina Mejía, como candidata presidencial por ese partido para el 2028. Ya veremos el sendero que esta contienda pudiera tomar.