Hasta ahora, el presidente Luis Abinader viajará este fin de semana a Miami para sentarse, desde este sábado 7 de marzo, junto a Donald Trump y una decena de mandatarios latinoamericanos en lo que la Casa Blanca ha bautizado como una "coalición histórica". 

Las noticias internacionales dan cuenta de que estarán los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, pese a que asumirá el 11 de marzo. 

La inusual cumbre,  que tiene como sede el Hotel Doral, tiene un objetivo declarado: frenar la expansión económica y política de China en el hemisferio y consolidar un bloque afín a los intereses de Washington.

Y, coincide con los ataques indetenibles de Estados Unidos e Israel a Irán; y de Irán a las bases militares de los aliados de las naciones atacantes. 

Hasta ahí, los hechos. Ahora, una pregunta importante: ¿Qué debe hacer República Dominicana con esta invitación?

Ojalá que esto lo entienda la temida Kristi Noem, que de  secretaria de Seguridad Nacional ha sido puesta al frente del nuevo "Escudo de las Américas". 

Más allá de la foto con Trump, demostrar  cercanía, proyectar relevancia, el país requiere marcar distancia con la agenda diseñada en Washington. Debe llevar el presidente Abinader una agenda propia.

Entonces, proponemos temas importantes que debe presentar el Primer Mandatario: 

Primero, el tema migratorio. La política de deportaciones masivas de la administración Trump ha golpeado a comunidades dominicanas en Estados Unidos. Es importante que el presidente Abinader reciba información oportuna sobre el estatus de los dominicanos residentes, sobre los protocolos de deportación y sobre las garantías de debido proceso. 

Segundo, los aranceles. Trump ha convertido la política arancelaria en el epicentro de su programa económico. Y, aunque República Dominicana ha quedado hasta ahora al margen de las medidas más agresivas, con el presidente estadounidenese nunca hay una tregua eterna. 

Tercero, Haití. Ninguna cumbre hemisférica que incluya a República Dominicana puede eludir la crisis haitiana, y este ha sido el discurso de hace más de un lustro del presidente Abinader. Abinader debe insistir —como lo hizo en la visita del secretario de Estado Marco Rubio a Santo Domingo— en que cualquier arquitectura de seguridad regional pasa por estabilizar Haití con recursos reales, no con retórica.

Pero, cautela, Señor Presidente. Esta cumbre de Miami es parte de las acciones con las que Trump está reconfigurando la diplomacia hemisférica y trae otra vez la lógica de bloques ideológicos: aliados contra adversarios, con China y los gobiernos de izquierda como enemigos declarados. 

Es una reedición de la Doctrina Monroe para el siglo XXI, como han analizado varios observadores internacionales.

República Dominicana no debe dejarse encasillar en una confrontación binaria que no le pertenece. El país mantiene relaciones comerciales con China —cordiales, según las propias palabras de Abinader— y no tiene por qué renunciar a ellas para complacer a Washington. 

Tampoco debe aceptarse que la cumbre se convierta en un aval colectivo a políticas unilaterales de Estados Unidos que afectan a la región, desde las sanciones económicas hasta las intervenciones militares, o los ataques a Irán. 

Lo cierto es que Abinader ha construido una política exterior basada en el equilibrio: cercano a Estados Unidos sin ser subordinado, firme con Haití sin ser hostil, abierto a inversiones sin regalar soberanía. Esa línea ha funcionado. La cumbre de Miami es una prueba de fuego para mantenerla.

El "Escudo de Las Américas" —nombre que ha adoptado esta alianza— solo tendrá valor para República Dominicana si escuda también los intereses dominicanos

Ir a Miami, sí. Pero ir con esta agenda, con condiciones y con la dignidad de un país que ha avanzado, y en lugar de padrinos, requiere de socios.

Ojalá que esto lo entienda la temida Kristi Noem, que de  secretaria de Seguridad Nacional ha sido puesta al frente del nuevo "Escudo de las Américas".