Maricarmen Abascal Martín, con 87 años, es una mujer que vivió 70 años en una vivienda alquilada en Madrid, y que recientemente fue desalojada porque los propietarios del edificio donde vivía lo vendieron a Urbagestión Desarrollo e Inversión S. L., un fondo buitre, y se ordenó el desalojo de todos los ocupantes para colocar precios de alquileres especulativos e imposibles a quienes desearan ocuparlos.
De 500 euros que pagaba mensualmente, que salían de una pensión de 1,200 euros, a Maricarmen le propusieron pagar 2,650 euros mensuales, una suma imposible para ella. Fue echada a la calle.
Y llegó la indignación de los vecinos, de la gente consciente, y de la comunidad de Madrid. Especialmente los jóvenes se apropiaron del caso, lo llevaron a protestas, y aun siguen peleando en el centro de Madrid, instalados en la Puerta del Sol, para que el gobierno cambie la política de desahucio a miles de personas pensionadas, y que no tienen viviendas y se acogen a pagar un alquiler que llevan desde hace muchos años.
La política de vivienda de España ha sido cuestionada por muchos sectores. La Organización de las Naciones Unidas pidió a ese país en junio pasado evitar los desalojos o proporcionar alternativa habitacional a las personas desalojadas. A Maricarmen la desalojó la policía y la enviaron a la calle. De allí fue a un hospital, y con el cambio de política por el gobierno de Pedro Sánchez, retornará a su vivienda que ocupaba desde 1956, junto a sus padres.
Maricarmen es hoy el símbolo del debate de la política de vivienda de España. Los miles de jóvenes que ocupan la Puerta del Sol han decidido quedarse allí hasta que la política sea cambiada. El presidente del gobierno emitió dos decretos que deben pasar por el Congreso, pero la derecha y la ultraderecha en España los rechaza. La tensión está a la orden del día.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y figura importante del Partido Popular, ha intentado desalojar a los jóvenes. Ahora pide que la justicia sea quien actúe y decida el desalojo, criticando al gobierno del PSOE porque ha permitido que el espacio sea ocupa y siga siendo ocupado por miles de jóvenes, con letreros antifascistas y consignas contra su figura, porque es la responsable de la compra de un piso con fondos públicos, de más de 500 metros, para su disfrute, sin explicación, y por el que se pagó una suma cercana a los dos millones de euros. La sede del gobierno de la Comunidad de Madrid está precisamente en la Puerta del Sol.
Para los jóvenes Díaz Ayuso es una villana, dice una nota del diario El País de este jueves, porque luego de 8 años de gobierno ella no ha hecho nada por la vivienda, y quiere que los ricos sigan encareciendo el precio de la vivienda.
España se caracteriza por tener muchas viviendas de uso de corto plazo, Airbnb, y el turismo es tan potente que lo permite. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, es también del Partido Popular, y se solidariza con Díaz Ayuso. El partido derechista catalán Junts, también rechaza los dos decretos de Pedro Sánchez, que extienden la protección de los pensionados hasta el 2030.
Hoy día alquilar una vivienda en España es una tarea complicada, y solo hay disponibles para personas con capacidad para pagar sobre los 2,000 euros mensuales por pisos de hasta 70 metros cuadrados, en lugares cercanos y próximos al centro de Madrid.
República Dominicana, que envía muchos estudiantes a realizar másters a España, coloca fondos miserables en manos de esos jóvenes, que no encontrarán viviendas salvo que se junten en grupos de cinco para vivir apiñados en un lugar estrecho. El mondo que aquí se les otorga es de aproximadamente 400 euros mensuales para viviendas, mientras por un seguro de salud que el país exige, se paga hasta 700 euros a cada estudiante. Paradójico y contradictorio.
La crisis de la vivienda en España afecta a muchos estudiantes dominicanos, y a la comunidad dominicana establecida allí que sobrepasa las 200 mil personas.
Eso sí, se destaca la capacidad de los jóvenes para realizar protestas, y sobre 3,000 jóvenes se mantienen bajo agua, sol y sereno en la Puerta del Sol, reclamando una solución a un problema social de gran trascendencia, porque afecta en particular a las personas mayores, que reciben bajas pensiones, que no pudieron adquirir casas y que se mantienen bajo un régimen de alquiler que ahora les quieren cambiar.
Las lecciones de los jóvenes de España, destacados en una gran plaza en protesta, es una magnífica lección de solidaridad que los jóvenes dominicanos y dominicanas debían aprender.
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