El presidente Luis Abinader ofreció un discurso de casi 3 horas en el Congreso Nacional, con motivo de su rendición de cuentas del ejercicio del gobierno en 2025. A diferencia de anteriores presentaciones de memorias, el mandatario dedicó esta presentación a detallar las ejecutorias gubernamentales, con detalles tanto en las reformas políticas, institucionales, tecnológicas, de infraestructura como en los datos por ministerios e inversión pública en general.

No se trató de una pieza retórica, de ataques políticos o de respuestas a críticas de la oposición. Solicitó, eso sí, un aplauso para los expresidentes de la República, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, por su apoyo y consenso sobre los temas cruciales relacionados con Haití, en un gesto que enaltece al actual Poder Ejecutivo.

El presidente Luis Abinader no aspira a mantenerse en el poder, y de hecho, pareciera que este discurso es el inicio de un relato oficial sobre su obra de gobierno más amarrado a su legado como presidente que a la continuidad de su partido en el ejercicio del poder. Reconoció debilidades, como las relacionadas con el sector eléctrico, calificando de inaceptables los apagones generales que ha habido, y dijo que su política de transparencia, lucha contra la impunidad y contra la corrupción es una postura invariable, que nadie podrá cambiar, y que lo hace como su propio compromiso, con la patria, con su padre y con Dios.

Aunque no rescató su plan de reformas institucionales de 12 grandes sectores, presentado en 2021, sí se refirió a varios de esos proyectos que fueron puestos en manos del Consejo Económico y Social (CES), y ofreció detalles de aspectos concretos que están en marcha, ya discutidos y ya en ejecución, como la vigencia del pasaporte biométrico, la nueva cédula de identidad y electoral y la nueva licencia de conducir, como documentos confiables, seguros, y en manos de entidades con credibilidad y solvencia, y administrados ahora por entidades del Estado.

Identificó los acuerdos con NVIDIA, la empresa más grande del mundo y líder en inteligencia artificial para la generación de capacidades, formación de personal y la creación de un Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial. También identificó un acuerdo con Google, el gigante de las telecomunicaciones y la inteligencia artificial, que elige a la República Dominicana para, con una inversión de más de 500 millones de dólares, construir el primer Puerto Internacional de Intercambio Digital en América Latina y apenas el octavo en el mundo.

Un tercer acuerdo fue anunciado, en esta ocasión con un ex alto funcionario de la NASA de Estados Unidos. Dijo que “después de 3 años de negociaciones, este mes firmamos un acuerdo histórico con la empresa estadounidense LOD Holdings para el desarrollo de un puerto espacial comercial en Oviedo, en Pedernales, una infraestructura pionera que abre las puertas de nuestro país a la economía espacial global”. ¡Sí, a la economía espacial! Y con más de 600 millones de dólares de inversión”.

Sería prolijo extenderse sobre la globalidad de los temas tratados por el presidente en su discurso, sin embargo, hay dos aspectos que motivaron encendidos aplausos y que mostraron a un presidente emotivamente involucrado, conmovido y también afectado, porque se trató de cuestiones en las que ha habido insistencia contra su administración, calificada por adversarios como improvisada, sin planes, sin experiencia, sin ejecuciones y desprovista de las destrezas que se espera de líderes como los que ocupan la primera magistratura del Estado.

Cuando se refirió al presupuesto destinado al Ministerio de Obras Públicas en 2025, con un monto de 47,290 millones de pesos, identificó, provincia por provincia, la cantidad de obras ejecutadas por su administración. Citó todas las provincias de la región fronteriza, del este, del sur, del norte, e incluyó las 221 obras en Santiago, las 385 obras en Santo Domingo y las más de 100 obras en el Distrito Nacional. En ese sentido, se salió del texto de su discurso para anotar, como respuesta pícara, “esto era por si querían obras”.

El segundo aspecto fue más conmovedor: su compromiso contra la corrupción, contra la impunidad, aspectos que definió como “brújula moral inamovible de este gobierno”, porque para él ser honesto es una obligación, y que bajo su administración “no habrá escondites, silencios cómplices” ni se protegerá a quienes se crean que están por encima de la ley. Estas fueron sus palabras:

“Y permítanme ser absolutamente claro en este punto: la lucha contra la corrupción no es una declaratoria más de este gobierno; es su columna vertebral, su brújula moral inamovible… Y por eso no habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás. En este gobierno no existen intocables. No existen protegidos. No existen excusas. Nadie está por encima de la ley”.

Y fue más profundo; se refirió al caso de corrupción en el Seguro Nacional de Salud y lo trató de esta manera:

“Y oigan bien. En los casos de corrupción, como el de Senasa, en el que el gobierno se ha constituido en actor civil, los culpables no solo tendrán encima todo el peso de la ley; mi compromiso es que tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado. Y para eso, he instruido al equipo de recuperación del patrimonio público, que está aquí presente. ¡No descansen hasta conseguirlo”.

Por tanto, en la pieza presidencial hay aspectos sensibles y positivos, pero hay otros que quedaron en el tintero, como un mayor detalle sobre una política exterior que tome en cuenta la búsqueda de ventajas ante un gobierno como el de Estados Unidos, al que el gobierno dominicano concede voluntades y requerimientos excesivos. Ahora no hubo reclamos a la comunidad internacional para gestionar salidas más oportunas y eficientes a la crisis en Haití. Tampoco refirió el cambio en la Constitución de la República para blindar la decisión de reelección de un solo período, consolidar la independencia del Ministerio Público, y tampoco se refirió al tema de la inflación en el costo de la vida.

Es, probablemente, el mejor discurso de los que ha pronunciado Luis Abinader en sus cinco anteriores rendiciones de cuentas, y lo ofrecido por el presidente es un recuento de obras, inversiones, atenciones y voluntades que mejoran las condiciones de vida de la población.