Las imágenes de Silvio Rodríguez, cantante cubano y un ícono de la nueva canción, recorren el mundo, y en particular en las redes sociales y en los medios audiovisuales.
Silvio aparece junto al presidente Miguel Díaz-Canel y junto a los principales jefes militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, algunos de ellos ya bastante envejecidos, recibiendo un fusil AKM que el artista solicitó, para tenerlo, por si acaso se hace necesario defender a Cuba y a su revolución de una intervención militar de los Estados Unidos.
El acto de entrega de una réplica del arma se hizo en lo que se denomina Día Nacional de la Defensa de Cuba, y respondiendo a un reclamo público que hizo el famoso cantante para que le fuera entregada el arma para estar preparado y listo para ir al frente de batalla.
Lo que dijo e hizo público Silvio Rodríguez fue lo siguiente: "Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio". El general del Cuerpo del Ejército Álvaro López Miera hizo la entrega de la réplica del arma. Este oficial es miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Claro que se trató de un acto simbólico y de un mensaje a los Estados Unidos y a su gobierno, así como a los funcionarios de la administración Trump que conversan con las autoridades cubanas, para que entiendan algo que saben, que los cubanos están dispuestos a dar su vida para defender la dignidad y la soberanía por la que tanto tiempo lucharon.
Silvio ha sido un cantante revolucionario. Su música y sus canciones han levantado el ánimo de generaciones en toda América Latina y el Caribe y en los países en donde se habla español. Silvio ha escrito y puesto música a hermosas canciones de amor, con lírica contagiosa, y es un hombre al que se siente tan alejado de la violencia que es impensable verlo tomando un fusil para enfrentarse a nadie. Sin embargo, su patriotismo lo llama y algunas letras de sus canciones lo obligan.
Silvio no tiene nada de soldado. Carece del entrenamiento y de la vocación de matar, aun sea a los invasores de su tierra. Por demás, este acto llega en el momento más inadecuado. Es cierto que las palabras desconsideradas del presidente Donald Trump fueron ofensivas, de que podría tomar Cuba y hacer lo que él quiera con la toma de esa isla. Pero ya el mundo ha ido dándose cuenta de lo exagerado que es el actual presidente de los Estados Unidos.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ya había informado hace una semana que las autoridades de su país han iniciado conversaciones con funcionarios norteamericanos para identificar los puntos que mantienen alejados a norteamericanos y cubanos, y tratar de encontrar los posibles acuerdos que eviten el cerco energético y petrolero que mantiene a Cuba por casi cuatro meses sin recibir combustibles del exterior.
Si ese diálogo está vigente, y los cubanos decidieron acudir a las conversaciones, es porque entienden que hay posibilidad de acuerdos. Igual del lado norteamericano. Lo que se quiere es evitar a Cuba una tragedia, una hecatombe que incluya la muerte de miles de personas por desatención en los servicios de salud, por ejemplo. O que la gente en la isla no aguante los apagones y se rebele contra sus autoridades. Cuba ha demostrado que tiene control y es eficiente en la administración de la vigilancia y la represión. Por decirlo de un modo más claro: Cuba no puede ser tratada como Venezuela, en relación con el apresamiento de Nicolás Maduro y su procesamiento en la justicia de Nueva York.
Estemos claros, ni Silvio es un soldado que pueda salir a matar canallas con su cañón de futuro, ni los Estados Unidos están en condiciones de borrar 67 años de historia de los revolucionarios cubanos, en el patio trasero del imperio. Lo correcto es ir a la mesa de conversaciones y encontrar puntos de encuentro, identificar las diferencias, echarlas a un lado, y reasumir el proyecto del pasado presidente de Estados Unidos Barack Obama, quien encontró la fórmula para el restablecimiento de las relaciones entre los dos países, pero la llegada de Donald Trump al poder, en 2017, interrumpió ese optimista proyecto.
Que sigan las conversaciones y que Silvio guarde su AKM, porque lo suyo sigue siendo la canción, y su mejor fusil seguirá siendo su guitarra.
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