La comunicación social, y su expresión periodística y profesional, han sido ángulos esenciales para la existencia y el fortalecimiento democrático en todo el mundo. Sin importar la naturaleza ideológica del régimen, la comunicación ha sido y es esencia del modelo y gestión del diálogo político.

Hermana política de la comunicación ha sido la propaganda, que se ha utilizado generalmente como una sutil forma de conquistar voluntades y de inducir a las personas a realizar determinados actos, incluyendo cambios culturales. La propaganda tiende a absorber el razonamiento y a conseguir el control de las voluntades.

Siempre se ha tenido claro que la comunicación es un acto voluntario, que unifica y tiende a promover el diálogo, a que cada quien que tiene algo que decir, lo diga; en un ambiente de respeto, de rigor y sin incurrir en la mentira o las tergiversaciones. Por eso el periodismo ha sido siempre eficiente, porque tiene rigor, tiene método, asume unos parámetros éticos y códigos deontológicos que resultan obligatorios.

Mientras la comunicación se asume con rigor y se supervisa a quien la ejerce, y se establece el defensor del lector, los centros académicos, los géneros periodísticos, la propaganda está dedicada a la utilización de recursos sicológicos para convencer de cualquier modo, incluyendo el uso de la manipulación, y aporta un punto de vista maniqueo del bueno y el malo, el enemigo y el amigo, y en algunos gobiernos se recurre a la represión.

La versión propagandística de la comunicación ideológica está muy bien establecida en la novela de George Orwell titulada 1984.

Lo que nos cuenta esta novela, en forma distópica, es que un Estado totalitario llamado Oceanía controla la verdad, la historia y hasta los pensamientos. El protagonista, Winston Smith, intenta resistir ese sistema, pero termina sometido por la vigilancia, la propaganda y la tortura hasta aceptar la versión oficial del régimen. La obra critica la manipulación política, la represión de la libertad individual y el uso del lenguaje como instrumento de dominación.

“Las redes sociales les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”.
Umberto Eco

Hay mucha literatura sobre este tema, pero se crearon como parte de una guerra fría, ideológica, entre los regímenes capitalistas y socialistas. La cuestión es que sigue vigente y muy presente la propaganda, son lo en los regímenes totalitarios, sino también en los lugares donde impera la democracia.

Las fronteras entre propaganda y comunicación se han diluido casi hasta desaparecer. Las empresas de información y comunicación, los medios informativos, han sido sometidos a un estremecimiento por el surgimiento de las redes sociales. Más de la mitad de los usuarios de la comunicación hoy día prescinde de los medios formales para informarse, orientarse, recibir el Estado de la Nación, a través de mensajes colectivistas pero individuales, en las redes sociales, en las que no hay rigor, no hay institucionalidad, no hay códigos de ética ni de valores. Los gestores de comunicación son individuales en su mayoría, y han borrado los géneros periodísticos y todo se resume en la opinión personal del que emite los mensajes.

Políticos compiten con deportistas, artistas, gobernantes, influencers, tratando de llamar, cada uno, la atención para tener más seguidores. Las tres personas con más seguidores son los siguientes:

  • MrBeast (Jimmy Donaldson): el creador con mayor alcance total, con cientos de millones de suscriptores en YouTube y una presencia muy fuerte en otras plataformas.
  • Cristiano Ronaldo: el usuario individual más seguido en Instagram (más de 640 millones) y también líder en Facebook, lo que lo coloca entre las figuras con más seguidores combinados en el mundo.
  • Khaby Lame: uno de los mayores creadores de TikTok (más de 160 millones de seguidores) y con decenas de millones más en Instagram, lo que lo ubica entre los perfiles personales más seguidos globalmente.

Los tres medios de comunicación con mayor cantidad de seguidores en el mundo, sin importar su naturaleza, son los siguientes:

  • National Geographic Magazine: alrededor de 110–120 millones de seguidores sumando sus principales redes, primer lugar en varios estudios recientes.
  • BBC News: uno de los medios informativos con mayor audiencia acumulada en redes (Facebook, Instagram, X/Twitter, YouTube), situado en el top global.
  • MTV: canal centrado en entretenimiento y música, que figura en los primeros puestos por número total de seguidores en redes sociales.

Como puede verse, es notable la gran diferencia entre cantidad de seguidores de individuos vs la cantidad de seguidores de instituciones que tienen muchos años de servicio y credibilidad informativa.

Los grandes diarios del mundo están en franca desventaja. El diario con más suscripciones, digitales e impresas, es The New York Times, con cerca de 10 millones. Los otros grandes diarios de los Estados Unidos se quedan cortos, y detrás se encuentran los diarios El País, de España, Folha de S. Paulo en Brasil y El Universal en México.

Digital News Report, producido por la Fundación Reuters y la Universidad de Oxford, correspondiente al último año señala que el consumo de noticias se ha desplazado de los diarios tradicionales hacia las redes sociales y las plataformas de vídeo, sobre todo entre los menores de 35 años.

Por tanto, estamos frente a un nuevo fenómeno mundial que observa, debía hacerlo con estupor, la degradación de la comunicación rigurosa y el empoderamiento de la opinión personalizada en sujetos relevantes, chistosos, vociferantes o soeces. A esa realidad habrá que acostumbrarse, claro, que a un costo muy alto, como es el sacrificio de versiones más aterrizaras, menos manipuladas o ideologizadas.

Todo ello significa el quiebre de una de las columnas de la democracia en todo el mundo: Los medios de comunicación como equilibrio entre los sectores público y privado, y en el control de los excesos del poder. Estados Unidos es la principal prueba de lo deteriorado que se encuentra el sistema de comunicación formal.

Localmente el problema es mucho más angustiante, porque se hace realidad la queja de Umberto Eco, respecto de estos nuevos medios: “Las redes sociales les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”.