En medio de los esfuerzos por recuperar la producción cafetalera dominicana, el sector apuesta a una combinación de innovación genética, fortalecimiento técnico y mayor integración con los productores locales, que ascienden a 28,211 productores con 30,802 fincas, de acuerdo con el Instituto Dominicano del Café (Indocafé).

En ese contexto, representantes destacan avances en las importaciones, la introducción de variedades resistentes a plagas y el aumento sostenido de la producción nacional, como parte de una estrategia para devolver competitividad al café dominicano en los mercados internacionales.

Manuel Pozo Perelló, presidente ejecutivo de Industrias Banilejas (Induban), explicó que la meta del sector es reducir las importaciones, que representan cerca de US$ 30 millones anuales.

“Queremos que ese dinero se quede en el campo dominicano y beneficie a los productores”.
Manuel Pozo Perelló

Este pensamiento se debe a partir del 2014, la exportación inició su descenso y la importación aumentó al momento de la propagación del brote de la roya, un hongo que provoca la caída prematura de hojas, el debilitamiento de árboles e infecciones del cafeto.

En América Central y República Dominicana, el brote de la plaga produjo pérdidas de al menos US$ 2,250 millones.

El ejecutivo señaló que sector trabajaba en soluciones genéticas. “Hemos traído más de 14 variedades resistentes a broca y roya desde Costa Rica y Brasil. De esas, seleccionamos las que mejor se adaptan al clima dominicano”, explicó.

Héctor Guerrero, de Induban, recordó que el café dominicano había tenido un posicionamiento importante en mercados internacionales, especialmente con orígenes como Polo, en Barahona, y el Cibao.

República Dominicana tenía su nombre en el mercado extranjero, con grandes compradores en Japón, Europa y Estados Unidos, y eso se fue perdiendo a partir del 2012”, señaló.

Guerrero recordó que décadas atrás el país había sido un productor fuerte de café, con cifras que superaban el millón de quintales y exportaciones que rondaban entre 100,000 y 200,000 quintales. Sin embargo, una combinación de factores provocó una caída sostenida en la producción.

Entre esos factores mencionó plantaciones envejecidas, bajos precios internacionales, fenómenos climáticos como el ciclón George y, posteriormente, la llegada de la roya del café.

“Hubo un momento en que el precio internacional cayó por debajo de los US$ 40, mientras los costos de producción eran mucho más altos. Eso desincentivó totalmente al productor”, explicó.

También recordó los esfuerzos conjuntos entre sector privado y Estado para sostener la producción en los momentos más críticos. Según relató, la empresa había asumido diferenciales de precio para que los productores pudieran cubrir sus costos y evitar el abandono de las fincas.

Uno de los momentos más críticos, explicó, ocurrió con la llegada de la roya alrededor del 2010. “En cuestión de semanas, las plantas que estaban llenas de hojas y granos empezaron a secarse. Fue una decisión muy difícil, pero hubo que eliminar cientos de hectáreas y cientos de miles de plantas que eran vulnerables”, recordó.

A partir de ese momento, inició un proceso de reconversión varietal con materiales provenientes de países como Colombia, Costa Rica y Brasil, acompañado de programas de distribución de semillas, capacitación y asistencia técnica.

Guerrero destacó que, tras tocar fondo entre 2015 y 2016, cuando la producción nacional cayó por debajo de los 100,000 quintales, el sector había iniciado una recuperación progresiva. “Hoy estimamos que la producción ronda los 270,000 quintales. Pasar de menos de 100,000 a esas cifras es un logro importante”, sostuvo.

Economía rural

Además, señaló que el contexto de precios internacionales favorables había permitido que miles de millones de pesos llegarán al campo dominicano, beneficiando no solo a productores, sino a toda la economía rural.

“El café es un cultivo que distribuye riqueza. Se beneficia el productor, el recolector, el que limpia la finca, el colmado del campo. Es una cadena completa”, dijo.

José Carlos Medina reflexionó que la recuperación del café dominicano había sido un proceso largo y complejo, marcado por factores sanitarios, económicos y estructurales que ralentizaron la reactivación del sector.

Explicó que al país le había tomado casi una década recuperarse tras la crisis provocada por la roya. “Del 2016 al 2026 al país le ha tomado casi 10 años pasar de las 100,000 a entrar al promedio de las 200,000 y superar los 300,000 quintales de café”, señaló.

Indicó que el impacto de la enfermedad obligó a realizar inversiones cuantiosas para renovar plantaciones, introducir nuevas variedades y fortalecer los sistemas de producción.

Sin embargo, también reconoció que hubo factores estructurales que retrasaron la recuperación, especialmente la falta de herramientas y asistencia técnica para los productores en los momentos más críticos.

Medina sostuvo que la roya había afectado a toda la región cafetera, pero que la velocidad de recuperación había variado entre países.

“La roya les dio a todos los países cafeteros. La diferencia fue que en países como Colombia y Costa Rica hubo planes de acción temprana, impulsados por instituciones, que lograron reducir el impacto”, explicó.

José Carlos Medina señaló que en República Dominicana la reacción había sido más lenta. “Aquí costó más porque no hubo reacción temprana.

Además, el problema se combinó con los bajos precios internacionales. El café no era rentable para nadie. Llegó a cotizarse entre 40 y 50 dólares el quintal”, afirmó.

También destacó que la falta de incentivos y de respaldo institucional había afectado la capacidad de respuesta del sector.

“No había incentivo para que el productor se mantuviera produciendo. Hubo fallas en la asistencia estatal y muchos viveros quebraron o sobrevivieron con plántulas de baja calidad”, dijo.

Según explicó, la crisis había sido el resultado de varios factores simultáneos: enfermedades, falta de mercado rentable, debilitamiento de la infraestructura productiva y limitada respuesta institucional en los momentos iniciales.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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