Para algunas personas, tener hijos ya no es una decisión que pueda separarse del costo de criarlos. Alimentación, educación, transporte, vivienda y otros gastos pesan en el momento de decidir si tener hijos, cuántos tener y, sobre todo, cuándo hacerlo.
Julio Rosario, de 48 años, tiene un hijo que está próximo a cumplir 16 años y no contempla ampliar su familia. Trabaja, pero asegura que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos cotidianos. “Es difícil mantener un hijo”.
“Uno aquí trabajando y no gana lo suficiente para darle lo necesario”, afirma Rosario. Para él, la conclusión es sencilla: “La vida está muy cara”. Lo que cuenta Rosario ocurre en un país donde cada vez nacen menos niños y, al mismo tiempo, los nacimientos se desplazan hacia edades mayores.
En 2015, República Dominicana registró 173,477 nacimientos. Diez años después, en 2025, fueron 123,759: 49,718 menos, equivalente a una reducción de 28.6 %.
Pero el cambio no se limita al número de nacimientos, sino que cambió la edad de las madres. En 2015, el 17.2 % de los nacimientos correspondió a mujeres menores de 19 años. Para 2025, esa proporción había bajado a 11.3 %, una reducción de 5.9 puntos porcentuales.
La caída también se observa entre las mujeres de 20 a 24 años. En 2015 tuvieron 53,527 nacimientos, equivalentes al 30.8 % del total. En 2025 fueron 34,038, el 27.5 % de los 123,759 nacimientos registrados. Es decir, en una década hubo 19,489 nacimientos menos entre mujeres de 20 a 24 años, mientras su participación dentro del total también disminuyó.
En contraste, los grupos de mayor edad han mostrado descensos mucho menores e incluso aumentos. Entre 2015 y 2025, los nacimientos de mujeres de 25 a 29 años disminuyeron 22.7 %; los de 30 a 34 años apenas bajaron 1.2 %.
En cambio, aumentaron 3.9 % entre las mujeres de 35 a 39 años y 4.6 % entre las de 40 a 44 años.
La diferencia se aprecia todavía más al agrupar a las mujeres de 25 a 49 años. En 2015, este grupo concentró 87,276 nacimientos, el 50.3 % del total. En 2025 registró 77,385 nacimientos, pero su participación subió hasta el 62.5 %.
No significa que hayan aumentado los nacimientos entre las mujeres mayores de 25 años. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE), sus nacimientos disminuyeron menos que los de las mujeres más jóvenes, por lo que pasaron a representar una mayor proporción del total.
La estadística coincide con lo que expresan algunas mujeres jóvenes entrevistadas: no necesariamente descartan la maternidad, pero la colocan más adelante en sus proyectos de vida.
Karen Castillo, de 19 años, estudia un grado en Comercio Exterior y Aduanas y no quiere tener hijos por ahora. Sí contempla ser madre cerca de los 30 años y tener dos hijos. Su prioridad es otra.
Rosmery Almonte, también de 19 años y estudiante del grado en Medicina, plantea una espera similar. Actualmente no quiere tener hijos y, si cambia de opinión, preferiría hacerlo después de los 25 años, cuando haya avanzado en su carrera.
“Ya que esté bien”, responde al explicar que primero quiere desarrollarse profesionalmente.
Ariela de la Rosa, de 20 años y estudiante de Medicina, lleva esa espera todavía más lejos. No quiere tener hijos por ahora y calcula que podría hacerlo dentro de unos 10 años.
“La situación económica no está buena ahora mismo y mi prioridad ahora mismo son mis estudios”, afirma. Después de desarrollar su carrera, sí contempla ser madre y dice que tendría dos hijos.
Los testimonios muestran dos caras de una misma transformación. Para Rosario, que ya tiene un hijo, el costo de la crianza es una razón para no tener más.
Para las jóvenes, los estudios, la carrera profesional y la situación económica son motivos para esperar.
Para enero-julio de 2026, el Servicio Nacional de Salud (SNS) registró 11,097 partos en mujeres de 20 a 24 años, 8,998 entre las de 25 a 29 años y más de 5,599 entre las de 30 a 34 años.
La maternidad se desplaza mientras disminuyen los nacimientos
Los datos sugieren que esa espera está modificando la estructura de los nacimientos. No solo hay menos niños naciendo: también una proporción mayor de los que nacen corresponde a mujeres de edades más avanzadas.
El informe América Latina y el Caribe ante la baja fecundidad: tendencias y dinámicas emergentes, del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), relaciona la reducción de la fecundidad con factores como:
- Aumento de la escolarización, especialmente entre las mujeres;
- Una mayor participación femenina en el mercado laboral;
- Acceso a métodos anticonceptivos modernos;
- Los avances en igualdad de género.
Estos cambios han ampliado la capacidad de decidir cuándo y cuántos hijos tener y han favorecido la postergación de la maternidad.
Sin embargo, la decisión también está atravesada por las condiciones materiales.
Celade advierte que las mayores oportunidades educativas y laborales de las mujeres no siempre han estado acompañadas de condiciones suficientes para conciliar el empleo y la familia.
La disponibilidad de servicios de cuidado infantil, las licencias de maternidad y paternidad y las posibilidades de regresar al mercado laboral después de tener un hijo pueden elevar el costo económico y profesional de la maternidad.
En República Dominicana, las proyecciones de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) apuntan a que el descenso continuará. Para 2026 se estiman 179,605 nacimientos; para 2027, 177,354, y para 2028, 175,140. Para 2030, la proyección baja a 171,135 nacimientos.
La comparación con décadas anteriores muestra la magnitud del cambio: los 171,135 nacimientos proyectados para 2030 serían 10.6 % menos que los 191,340 registrados en 2020, 12.3 % menos que los 195,235 de 2010 y 18.9 % menos que los 211,008 de 2000.
A más largo plazo, la ONE proyecta 147,507 nacimientos para 2050 y apenas 51,180 para 2100.
Si se compara esta última cifra con los 128,544 nacimientos registrados en 1950, el volumen proyectado para 2100 sería 60.2 % menor.
La tendencia, por tanto, combina dos movimientos: una reducción sostenida del número de nacimientos y una postergación de la maternidad hacia edades mayores.
Tener hijos también depende de poder decidir cuándo tenerlos
El acceso a anticonceptivos forma parte de esta transformación. De acuerdo con datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), alrededor de la mitad de las mujeres sexualmente activas utiliza métodos anticonceptivos modernos en República Dominicana. La proporción aumenta a 63 % entre las mujeres casadas o en unión.
Entre los métodos utilizados figuran la anticoncepción quirúrgica, con 48.61 %; la píldora, con 26.30 %, y la inyección trimestral, con 13.67 %.
Los métodos reversibles de larga duración tienen una participación menor. Según Enhogar, entre las usuarias de anticonceptivos en República Dominicana, 4 % utilizaba implantes subdérmicos y 4.43 % dispositivos intrauterinos (DIU).
El uso de estos métodos también varía según factores como el nivel educativo, la región de residencia, los ingresos y otras características sociodemográficas.
Por eso, la decisión reproductiva no depende únicamente de querer o no tener hijos. También intervienen la disponibilidad de métodos, la información, la calidad de la consejería y la posibilidad económica de acceder a ellos.
En los testimonios, esas condiciones aparecen de distintas formas. Rosario relaciona directamente el tamaño de su familia con el costo de criar a un hijo.
Karen, Rosmery y Ariela, en cambio, hablan de esperar: terminar los estudios, desarrollar una carrera y alcanzar una situación económica que les permita incorporar la maternidad a sus proyectos.
Los registros de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) muestran el resultado de esa transformación: en 10 años República Dominicana pasó de 173,477 a 123,759 nacimientos y las mujeres de 25 años o más aumentaron su participación del 50.3 % al 62.5 %.
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