El mercado del larimar enfrenta una paradoja en Barahona: mientras los mineros aseguran que necesitan compradores que paguen al contado para sostener los costos de extracción, los artesanos plantean que una mayor cantidad de la piedra debe permanecer en la provincia para ser transformada y generar más valor dentro de República Dominicana.

Melvin Matos, minero, explicó a Acento que los chinos se encuentran entre los principales clientes que llegan directamente a adquirir larimar y que, a diferencia de algunos compradores locales, realizan sus pagos al contado.

“Mayormente son chinos los que están comprando”, afirmó Matos. Según explicó, los artesanos dominicanos suelen comprar en menor cantidad y, en ocasiones, solicitan crédito.

Durante los primeros seis meses del año se emitieron 11 Certificados de No Objeción (CNO) que amparan 153,710 libras de larimar. El Ministerio de Energía y Minas aclaró que estos certificados tienen una vigencia de 30 días y que su emisión no implica que la exportación se materialice en ese mismo período.

Los principales destinos del mineral autorizado para exportación fueron China y Hong Kong, que concentraron 145,758 libras, equivalentes a casi el 95 % del volumen certificado. A estos les siguieron India, con 3,850 libras; y Estados Unidos; con 3,500 libras.

Esta decisión se debe a la Resolución 035-2022 que reabrió las exportaciones de larimar y ámbar procesado o semiprocesado, regular las zonas de extracción, los estándares técnicos de la minería artesanal y permitir la venta al exterior de hasta cinco libras sin permiso especial.

La directora de Promoción Minera del Ministerio de Energía y Minas, Golye Latouff, destacó la creación de un vínculo comercial directo entre los productores y los artesanos que transforman la piedra en piezas de joyería y arte.

La funcionaria señaló que esta conexión busca reducir trabas en la cadena de comercialización, promover un comercio más justo y facilitar el acceso de los talleres nacionales a la materia prima.

Sostuvo que en República Dominicana existe suficiente larimar para abastecer a los productores locales y rechazó la idea de que las exportaciones hayan provocado un desabastecimiento nacional. “En República Dominicana sí hay larimar para nuestra gente”, afirmó Latouff.

La entidad explicó que el material destinado a la exportación “no corresponde al que utilizan los artesanos dominicanos” y aseguró que “la producción de los mineros de Barahona genera un excedente para abastecer el mercado local y el internacional”.

Latouff indicó que el Ministerio de Energía y Minas procura que el desarrollo de la actividad minera esté acompañado por la protección de la artesanía vinculada al larimar, bajo la denominación de origen de esta piedra.

“La riqueza de nuestra tierra debe dinamizar ante todo la economía de nuestra gente y nuestros talleres”, sostuvo.

Artesanos buscan retener el larimar para generar mayor valor en Barahona

Para los mineros, esta modalidad resulta difícil de sostener debido a los costos que implica mantener activa una explotación. Matos indicó que en su operación destina entre RD$ 50,000 y RD$ 80,000 semanales para cubrir los gastos de la mina.

Un solo hoyo puede involucrar alrededor de 30 trabajadores. En su caso, dijo que cuenta con 15 empleados fijos, además de trabajadores a quienes paga RD$ 700 por día.

Aunque los compradores extranjeros tienen un peso importante en el mercado, Matos aseguró que los mineros preferirían colocar una mayor proporción de su producción dentro del país.

“Nosotros lo que queremos es que el larimar se venda todo aquí”, manifestó.

Sin embargo, consideró que la demanda dominicana no es suficiente para absorber la producción. Dijo que los residentes de Barahona compran poco y que parte de las ventas realizadas localmente termina siendo revendida a clientes extranjeros.

“Nos falta como dominicanos apreciar más la piedra”, expresó.

Matos sostuvo que el problema también está relacionado con la capacidad del mercado dominicano para comprar la piedra en los volúmenes y bajo las condiciones que necesita la actividad minera. “Antes sí lo tenía, pero no sé qué pasó”, dijo al referirse a la demanda local.

Mientras los mineros reclaman un mercado que les permita recuperar la inversión en la extracción, el artesano y facilitador César Feliz plantea otro desafío: que la mayor cantidad posible de larimar sea procesada y convertida en piezas dentro de la región Enriquillo.

“Mi proyecto sería que de Barahona no salga un solo pedacito de larimar de la región Enriquillo; lo trabajemos todos”, afirmó Feliz. Su propuesta busca que la actividad no termine en la extracción de la piedra, sino que genere empleos e ingresos adicionales mediante la lapidaria y la joyería.

Feliz explicó que muchos artesanos tienen talleres en sus propias viviendas, donde también participan sus hijos, lo que permite que el oficio se transmita dentro de las familias.

“Cada uno de nosotros, de los artesanos, tenemos un taller en la casa y estamos vigilando los hijos. Y los hijos se entraron también en esa formación y ya mañana ellos serán artesanos”, señaló.

Extraer larimar puede implicar bajar hasta 300 metros; el valor dependerá de su calidad

A la dificultad de encontrar compradores se suman las condiciones en las que se extrae la piedra.

Matos explicó que algunos de los hoyos alcanzan profundidades de entre 100 y 300 metros. Los mineros bajan diariamente para realizar las labores de extracción y, con el tiempo, terminan acostumbrándose a trabajar bajo tierra.

Sin embargo, reconoció que para una persona que nunca ha entrado a una mina subterránea puede resultar difícil enfrentarse por primera vez a esas profundidades.

Los riesgos y los costos de mantener los equipos y trabajadores son parte de los factores que, a su juicio, deben considerarse al determinar el valor del larimar. Además, el precio de la piedra varía de acuerdo con su calidad, color y cantidad de material aprovechable.

Matos explicó que una pieza de una libra puede venderse entre RD$ 4,500 y RD$ 5,000, mientras que otras con mayor cantidad de material descartable se vende hasta RD$ 2,500.

Las piezas de primera calidad, caracterizadas por un azul más intenso y brillante, pueden venderse entre RD$ 5,500 y RD$ 6,000. “Mientras más calidad, mayor cuesta”, resumió.

También señaló que determinados tipos de material pueden comercializarse entre RD$ 650 y RD$ 700 la libra, dependiendo de sus características.

Para Feliz, la capacitación debe ir más allá de enseñar a cortar y pulir el larimar. Su apuesta es que los artesanos puedan completar todo el proceso, desde la piedra extraída de la mina hasta la pieza de joyería terminada.

Los estudiantes comienzan con lapidaria y luego pasan a joyería. Primero convierten la piedra en una gema y posteriormente la montan en oro, plata, níquel u otros materiales. “De nada sirve tú hacer piezas nada más de lapidaria, convertir tu piedra bruta en una gema y luego dejarla así y venderla para que otro joyero la trabaje”, explicó.

El objetivo, según Feliz, es que el proceso de transformación permanezca en manos de los propios artesanos y que la piedra salga de la región con un mayor valor agregado.

Entre las piezas que más interés generan entre los estudiantes están las formas redondas o “bolas”, que pueden utilizarse en collares, pulseras, aretes y otros accesorios.

El larimar como símbolo de identidad

Para quienes compran la piedra, el larimar también tiene un significado que trasciende su valor comercial.

Kenya Rosario, arquitecta, adquirió una piedra para convertirla en un collar que conservará como una pieza personal y representativa de República Dominicana.

Rosario consideró que adquirir larimar es también una forma de conservar un elemento propio del país, especialmente ante la posibilidad de que la piedra sea comercializada fuera de República Dominicana.

“Es para mí y mi familia, sentirse tener lo que es mi país, tener algo original, tener algo fuera de serie que quizás lo podemos perder algún día porque se lo están llevando”, expresó.

La arquitecta dijo que la compra de piezas de larimar permite a los dominicanos apropiarse de un elemento de identidad nacional. “Esta es una oportunidad de que cualquier dominicano tiene la oportunidad de tenerla”, sostuvo.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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