La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la pobreza como la dificultad de acceder a los recursos indispensables para garantizar una vida digna, sobre todo, la pobreza monetaria, que evalúa la capacidad de las personas y los hogares para cubrir sus necesidades básicas a partir de sus ingresos.
En República Dominicana, la pobreza monetaria, que incluye la pobreza moderada y extrema, se situó en 17.3 % durante el 2025, porcentaje que representó una reducción de 1.7 puntos porcentuales respecto al 19 % registrado en 2024.
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda y Economía, esta disminución permitió que 172,346 personas superaran la pobreza monetaria.
Asimismo, la pobreza moderada descendió a 15.1 % (-1.4 puntos porcentuales), mientras que la pobreza extrema disminuyó de 2.4 % a 2.2 %, que se tradujo a 24,749 personas dejaron atrás esta condición de vulnerabilidad.
Los indicadores también muestran una mejora en la “profundidad y severidad de la pobreza”. La brecha de pobreza se situó en 4.9 %, mientras que la severidad alcanzó 2.1 %.
No obstante, el Ministerio de Hacienda y Economía informó que persisten desigualdades estructurales. La incidencia de la pobreza continúa siendo mayor en las zonas rurales (21.6 %) que en las urbanas (16.5 %). Además, aunque las regiones Norte y Este registraron reducciones , en la región Sur se observó un incremento de la extrema.
Las desigualdades de género también se mantienen. En 2025, la pobreza monetaria general afectó al 18.6 % de las mujeres, frente al 15.9 % de los hombres, ampliándose la brecha de género de 2.3 puntos porcentuales en 2024 a 2.7 puntos porcentuales en 2025.
De igual forma, los hogares con jefatura femenina continúan presentando mayores niveles de vulnerabilidad: la pobreza en estos hogares alcanzó el 14.7 %, en comparación con el 10.9 % registrado en aquellos encabezados por hombres, para una diferencia de 3.8 puntos porcentuales.
Por grupos etarios, la niñez sigue siendo el segmento más afectado. La incidencia de la pobreza en menores de 15 años se situó en 30.1 %, aunque esta cifra refleja una reducción respecto al año anterior.
Estos resultados, de acuerdo con Hacienda y Economía, evidencian la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades estructurales vinculadas a la inserción laboral, la carga del trabajo no remunerado y las responsabilidades de cuidado y dependencia dentro de los hogares.
La representante del Banco Mundial en República Dominicana, Carolina Redondo, aseguró que el país continuará creciendo económicamente en los próximos años, pero advirtió que el principal reto no es la velocidad del crecimiento, sino garantizar que sus beneficios lleguen a toda la población.
Redondo señaló que la economía dominicana mantiene una trayectoria sólida y que las proyecciones apuntan a que el país alcanzará la categoría de ingreso alto. Sin embargo, insistió en que el debate debe centrarse en “cómo queremos llegar a esa meta”.
“El crecimiento se va a dar, el crecimiento de República Dominicana es constante. Pero no es eso lo que tenemos que medir, lo que tenemos que medir es cómo estamos creciendo”, afirmó.
Lo que falta para superar la desigualdad social
Nathalie Alvarado, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en República Dominicana, señaló que existen tres limitantes internas que definirán la capacidad del país para dar el siguiente salto económico.
La primera es la denominada “trampa de ingreso medio”, un fenómeno que afecta a las economías que, tras alcanzar cierto nivel de desarrollo, encuentran dificultades para continuar creciendo debido a limitaciones en productividad, innovación y capital humano.
“Los países que lograron superar esa barrera apostaron por productividad, innovación y talento. República Dominicana se encuentra hoy en una posición donde puede dar ese salto”, expresó. De hecho, el país tiene margen para acelerar su crecimiento y mejorar el bienestar de los hogares si profundiza reformas que fomenten la competencia en los mercados.
Aunque República Dominicana ha mantenido uno de los ritmos de crecimiento más altos de América Latina y el Caribe, el reto de los próximos años será transformar ese desempeño en una mayor productividad y bienestar sostenible.
Los tres principales desafíos identificados por el BID
- Superar la trampa de ingreso medio, mediante mayores niveles de productividad, innovación y formación de capital humano.
- Reducir la concentración territorial de la actividad económica, ya que más de la mitad de la producción nacional se genera en apenas el 11 % del territorio.
- Desarrollar el talento humano, ante las dificultades de las empresas para encontrar personal calificado y el alto porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan.
Además de estos retos, el BID advirtió sobre la necesidad de aprovechar oportunidades como el nearshoring, avanzar hacia una matriz energética más diversificada y prepararse para los impactos del cambio climático y la inteligencia artificial.
Cinco sectores estratégicos para impulsar el desarrollo
Redondo indicó que la estrategia del Banco Mundial se enfocará en la generación de empleos de calidad a través de tres pilares:
- Creación de infraestructura humana y física.
- Fortalecimiento institucional y mejora de la gobernabilidad.
- Impulso al sector privado mediante reglas claras y mayor acceso al capital.
Asimismo, identificó cinco sectores prioritarios para la colaboración con República Dominicana:
- Industria.
- Infraestructura.
- Manufactura.
- Salud.
- Turismo.
Diferencias entre pobreza extrema, moderada y relativa, según Unicef
- Pobreza extrema: vivir con menos de US$ 3 al día.
- Pobreza moderada: vivir con menos de US$ 6.85 al día, lo que implica cubrir necesidades básicas con dificultad.
- Pobreza relativa: se mide en relación con el nivel de vida del país; por ejemplo, personas que ganan menos del 60 % de la media nacional.
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