El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, defendió las medidas económicas adoptadas por el Gobierno para enfrentar la crisis externa de precios y aseguró que la estrategia procura equilibrar los efectos de los aumentos internacionales sobre el déficit fiscal, la inflación y la actividad económica.
El funcionario defendió el componente tributario del plan anticrisis y sostuvo que las disposiciones aprobadas contemplan beneficios para las empresas y los contribuyentes, además de medidas orientadas a aumentar los ingresos del Estado.
Entre las medidas mencionó la eliminación de tres impuestos, la aplicación de un régimen de depreciación acelerada y la reducción permanente de los recargos establecidos en el Código Tributario.
También destacó la eliminación de los anticipos para las pequeñas y medianas empresas (pymes) y para cerca del 90 % de las empresas del país.
A estas disposiciones se suma la indexación por inflación de los tramos del impuesto sobre la renta de las personas físicas, una medida que, según indicó, no se aplicaba desde hacía más de diez años.
Díaz afirmó que el plan no fue diseñado exclusivamente para aumentar las recaudaciones, sino que también implicó una renuncia a ingresos fiscales para reducir la carga tributaria sobre las empresas y los contribuyentes.
El desafío de manejar la crisis externa de precios
Al referirse a las respuestas que puede adoptar un Gobierno ante un choque externo de precios, Díaz explicó que la teoría económica contempla dos escenarios: si el choque es transitorio, el Estado puede recurrir al endeudamiento; si es permanente, debe realizar ajustes.
Sin embargo, señaló que la elevada incertidumbre internacional dificulta elaborar proyecciones certeras sobre la duración y evolución de estos episodios.
En cuanto a la política de combustibles, el ministro reconoció que podría cuestionarse que el Gobierno no estableciera una regla de transición desde los precios subsidiados hasta los precios sin subsidio.
No obstante, sostuvo que se puso en marcha una transición basada en trasladar de manera parcial y gradual los aumentos internacionales a los precios internos.
Explicó que esta decisión busca equilibrar los efectos sobre el déficit fiscal, la inflación y la actividad económica, sin descuidar la estabilidad social.
El funcionario consideró que, una vez cerrada la brecha entre los precios internos y los internacionales, mediante la eliminación o reducción del subsidio, sería conveniente establecer una regla de estabilización que permita moderar las variaciones de los combustibles.
Como ejemplo, planteó fijar límites a los cambios semanales de los precios mediante un porcentaje máximo de aumento o reducción.
Fitch mejora la calificación de riesgo del país
Díaz también destacó que, en medio de este escenario, la agencia calificadora Fitch Ratings mejoró la calificación de riesgo de República Dominicana.
De acuerdo con el informe de la calificadora, la decisión responde a las perspectivas de crecimiento económico a mediano plazo, la resiliencia externa y fiscal del país y la aprobación de una reforma en un entorno internacional adverso.
Fitch también valoró la diversificación de la estructura exportadora dominicana, el elevado producto interno bruto (PIB) per cápita y los indicadores de gobernanza, que comparó favorablemente con los de economías similares.
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