El principal obstáculo que enfrentan los jóvenes dominicanos en condición de vulnerabilidad para insertarse en el mercado laboral no es la falta de interés por trabajar ni la ausencia de oportunidades productivas, sino la débil conexión entre la formación técnica, la experiencia laboral y las necesidades reales de las empresas.
Así lo establece el estudio "Necesidades de formación y demanda de ocupaciones técnicas en la República Dominicana: visión nacional y enfoque en territorios priorizados", realizado por el Grupo de Consultoría Pareto para la Dirección de Desarrollo Social Supérate, en el marco del proyecto Fortalecimiento de la Resiliencia de los Sistemas de Salud y Protección Social en la República Dominicana.
La investigación, financiada por la Unión Europea a través del Caribbean Investment Facility (CIF) e implementada por la Agencia Francesa de Desarrollo y Expertise France, abarcó 16 provincias priorizadas, incluyendo el Distrito Nacional, Santo Domingo, Santiago, La Altagracia, San Cristóbal, Puerto Plata y Pedernales, entre otras.
La experiencia laboral, el requisito que excluye a miles de jóvenes
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la existencia de una paradoja que limita las oportunidades de empleo para muchos jóvenes: no consiguen trabajo porque carecen de experiencia y no pueden adquirir experiencia porque no consiguen trabajo.
Los beneficiarios del programa Oportunidad 14-24 consultados durante la investigación manifestaron tener aspiraciones de superación, disposición para buscar empleo y participación activa en procesos de capacitación. Sin embargo, identifican la falta de experiencia previa como el principal obstáculo para acceder a puestos de trabajo formales.
Los jóvenes consideran que las pasantías y prácticas laborales representan una de las vías más efectivas para romper este círculo, aunque señalan que las oportunidades disponibles son insuficientes. A ello se suman otras barreras, como la edad, la falta de documentación, los embarazos tempranos y las desigualdades de género presentes en algunos sectores productivos.
El estudio también advierte que, en determinados contextos, algunos jóvenes perciben actividades ilícitas como alternativas de generación de ingresos, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las oportunidades de inserción laboral formal.
Empresas buscan personal técnico, pero ofrecen poca capacitación
La investigación incluyó encuestas a 885 empresas de distintos tamaños y sectores económicos ubicadas en las provincias estudiadas.
Los resultados muestran una demanda sostenida de personal técnico de nivel medio, especialmente en áreas de servicio al cliente, ventas, mantenimiento y producción.
Al momento de contratar, las empresas priorizan la experiencia laboral previa, seguida de la escolaridad y la formación técnica. Sin embargo, el estudio identificó una debilidad importante: cerca de dos tercios de las empresas no realizaron actividades de capacitación para sus empleados durante 2023.
Las principales razones señaladas fueron las limitaciones presupuestarias y la percepción de que la oferta formativa disponible en sus territorios no responde adecuadamente a sus necesidades.
La formación técnica mejora las oportunidades laborales
El estudio concluye que la capacitación tiene un impacto directo en la trayectoria laboral de los trabajadores.
A nivel nacional, recibir formación aumenta en un 8.86 % la probabilidad de obtener un ascenso laboral, mientras que en la región Sur este efecto alcanza el 28.24 %.
Asimismo, la capacitación incrementa en un 10.92 % la probabilidad de percibir ingresos superiores a RD$ 15,000 mensuales y en un 6.54 % la posibilidad de superar los RD$ 30,000.
Entre las competencias más valoradas por los trabajadores destacan la capacidad de aprender nuevas habilidades, el trabajo en equipo y la planificación del tiempo, aspectos que los investigadores consideran fundamentales para complementar la formación técnica tradicional.
Centros de formación muestran escasa conexión con el sector productivo
La investigación también evaluó el desempeño de los Centros Operativos del Infotep (COS), los Centros Tecnológicos Comunitarios (CTC) y los politécnicos.
Aunque la mayoría de estas instituciones considera que ofrece programas de calidad, el estudio encontró una limitada vinculación con las empresas y una escasa utilización de mecanismos para identificar las necesidades reales del mercado laboral.
Asimismo, detectó una débil articulación entre algunos centros educativos y programas gubernamentales como Supérate y Oportunidad 14-24, lo que dificulta la creación de rutas efectivas de inserción laboral para los jóvenes.
Otro hallazgo relevante es que las mujeres representan la mayoría de la matrícula en los centros de formación técnica, aunque esta participación no siempre se traduce en igualdad de oportunidades dentro del mercado de trabajo.
Recomiendan fortalecer la conexión entre formación y empleo
Entre las recomendaciones, el estudio plantea la necesidad de ampliar los programas de pasantías, actualizar los contenidos formativos, incorporar competencias socioemocionales y fortalecer la coordinación entre centros educativos, empresas y programas sociales.
Los investigadores concluyen que el desafío principal no radica en la falta de aspiraciones de los jóvenes ni en la ausencia de demanda empresarial, sino en la construcción de puentes más efectivos entre la formación, la experiencia laboral y las necesidades productivas de cada territorio.
"El problema no es la ausencia de aspiraciones de los jóvenes ni la falta de oportunidades en las empresas, sino la necesidad de construir mecanismos que conecten de manera efectiva la capacitación con el empleo formal", señala el informe.
Compartir esta nota
