El deporte atrae a millones de aficionados dispuestos a viajar para ver competir a sus atletas y equipos favoritos, mientras que el turismo ofrece experiencias de ocio, entretenimiento y cultura. Cuando ambos sectores se combinan, generan un importante impacto económico, y República Dominicana busca aprovechar ese potencial con la celebración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Para el economista, Huáscar Jiménez, la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo es una oportunidad para que el país convierta el evento deportivo en una estrategia de desarrollo económico.
El investigador del Centro de Estudios Económicos Turísticos y Desarrollo Local (Cetdel) planteó que el verdadero impacto de la cita deportiva debe medirse a partir de cuatro beneficios: económico, turístico, creativo e institucional, “más allá de las medallas que obtenga la delegación dominicana”.
Jiménez explicó que la organización de los juegos impulsa sectores como la construcción, el comercio, el transporte, la hotelería, la gastronomía y las actividades recreativas mediante la contratación de bienes y servicios, la generación de empleos y el incremento del consumo.
Sin embargo, advirtió que el retorno de estas inversiones dependerá del uso que se dé a la infraestructura una vez concluyan las competencias.
Como ejemplo, citó la decisión de destinar la Villa Olímpica de Ciudad Juan Bosch a viviendas de bajo costo, aunque considera que el reto será garantizar un uso permanente de las demás instalaciones mediante modelos de gestión sostenible.
Turismo deportivo, el segmento que debe convertirse en política de Estado
El economista señaló que el turismo deportivo representa cerca del 10 % del gasto turístico mundial, con un valor a US$ 1.3 billones, y consideró que los juegos ofrecen una plataforma para posicionar a República Dominicana como sede de grandes eventos internacionales.
De hecho, en el caso dominicano, la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores) proyectó la asistencia de 300,000 visitantes, mientras que las competencias serán transmitidas en los 37 países participantes, con una audiencia potencial de 280 millones de personas.
A su juicio, esa exposición internacional contribuiría a fortalecer la marca país y ampliar el peso del turismo deportivo dentro de la industria turística nacional.
El experto en turismo Juan Lladó advirtió que el desarrollo del turismo deportivo en República Dominicana enfrenta importantes desafíos, entre ellos la insuficiencia y poca diversificación de la infraestructura física, así como la falta de una promoción adecuada de los deportes que el país puede ofrecer.
Según Statista, el mercado mundial del turismo deportivo alcanzó cerca de US$ 565,000 millones en 2023 y se proyecta que supere los US$ 1.3 billones para 2032, lo que evidencia el potencial económico de este segmento.
Lladó consideró que, aunque República Dominicana recibe millones de visitantes cada año, solo una pequeña proporción llega al país motivada por actividades deportivas. A su juicio, el objetivo debe ser aumentar la llegada de turistas interesados en eventos deportivos y captar competencias internacionales de alto impacto que eleven el gasto turístico mediante estadías más prolongadas, consumo de servicios especializados y mayores oportunidades de patrocinio.
Sin embargo, señaló que las oportunidades vinculadas al béisbol y al golf no necesariamente generarían por sí solas un gran flujo de visitantes extranjeros.
Pese a estos retos, Lladó sostuvo que desarrollar el turismo deportivo en República Dominicana es un desafío complejo, pero alcanzable si se articula una estrategia de largo plazo.



La experiencia internacional demuestra el alcance de estos eventos.
- Juegos Olímpicos de París 2024: generaron un impacto económico estimado de 3,000 millones de euros, de acuerdo con el Alto Comisionado de Estrategia y Planificación de Francia.
- Mundial de la FIFA 2026: se estimó US$ 7,500 millones solo por concepto de gasto turístico.
- Clásico Mundial de Béisbol 2026: proyectó ingresos de US$ 225 millones, según Forbes USA.
Para la celebración del evento, el Estado ha destinado alrededor de US$ 160 millones a la construcción y remodelación de 16 instalaciones deportivas.
- Países: 37 delegaciones internacionales.
- Atletas: 6,200 competidores.
- Entrenadores, técnicos y personal de apoyo: 3,000 personas.
- Competencias: 483 pruebas en 40 disciplinas deportivas.
Asimismo, el Clúster Turístico La Romana-Bayahíbe afirmó que el turismo deportivo debe ser asumido en República Dominicana como una política estratégica de Estado que permita fortalecer el modelo turístico actual, diversificar la oferta y reducir la estacionalidad del sector.
“El turismo deportivo funciona cuando complementa lo que somos como destino. Somos playa, pero el deporte nos ayuda a evitar la estacionalidad, diversificar el producto y elevar el estándar de la experiencia turística”, señaló la directora ejecutiva del gremio, Ana García-Sotoca.
Para la ejecutiva, el principal desafío para consolidar este segmento en el país no radica en la falta de recursos, sino en la necesidad de fortalecer la articulación institucional entre los distintos actores del sector.
“Cuando un destino quiere crecer en turismo deportivo, lo público y lo privado deben estar alineados en inversión, reglas claras y promoción internacional con un mensaje único”, afirmó.
Fortalecimiento institucional
Según el economista, el fortalecimiento de las capacidades institucionales del país.
La coordinación entre entidades públicas, federaciones deportivas, empresas privadas, organismos internacionales y miles de voluntarios permitirá, sostuvo, mejorar la planificación y dejar experiencia para organizar futuros eventos internacionales.
Jiménez dijo que el éxito de los Juegos del Centenario no debe medirse únicamente por las medallas obtenidas o el gasto realizado durante agosto de 2026, sino por el legado que dejen en la economía, el turismo, la infraestructura deportiva y la capacidad institucional del país durante la próxima década.
Impulso a la economía creativa
Otro de los beneficios identificados corresponde a la economía naranja. Jiménez indicó que 4,000 personas vinculadas a industrias culturales y creativas participan en la organización del evento.
También mencionó actividades relacionadas con la gastronomía, el diseño, el mercadeo y la producción audiovisual como sectores que se benefician de la celebración de la competencia deportiva.
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