La producción de plantas de café comienza mucho antes de la cosecha. De hecho, todo inicia en el semillero, considerado por los especialistas como la base genética y productiva de la cadena cafetera.
“Lo más importante es el semillero. De ahí se genera la planta, luego pasa al vivero y finalmente al campo”, explicaron técnicos de Industrias Banilejas (Induban).
En este sentido, la calidad del semillero define el futuro del cultivo. Si el material tiene buen origen y genética adecuada, las plantas que se desarrollen tendrán un alto potencial productivo y de calidad.
En el caso de Industrias Banilejas, el proceso comienza en campos propios donde se cosechan las semillas. Allí trabajan con distintas variedades de café arábica y realizan un proceso de selección riguroso para garantizar la calidad desde el origen.
Una de las etapas más delicadas en la producción del café es la germinación, ya que factores como la humedad, la temperatura y el control fitosanitario determinan la calidad de la planta desde sus primeros días. Así lo explicó Alison Scalfoni, gerente agrícola, al describir el funcionamiento de la cámara de germinación y los cuidados que requiere la plántula en sus primeras fases.
“Esta es la cámara de germinación. Aquí el ambiente está completamente controlado. Regulamos la humedad y la temperatura porque la plántula de café necesita condiciones específicas para desarrollarse correctamente”, detalló.
Asimismo, explicó que, tras el proceso de despulpado y selección de la semilla, el primer paso crítico es garantizar un nivel adecuado de humedad. “La plántula necesita una humedad razonablemente alta para asegurar una buena germinación. Si ese factor falla, todo el proceso puede verse afectado desde el inicio”.



Bajo condiciones controladas, el desarrollo de la plántula sigue tiempos definidos. Durante aproximadamente 40 días permanece en la etapa inicial, y cerca de los 70 días alcanza el tamaño ideal para pasar a la siguiente fase del cultivo.
En ese punto, las plantas están listas para trasladarse al vivero o a su etapa de crecimiento en suelo preparado.
“Estas son las plántulas ideales para ir al campo. Ya tienen la fortaleza suficiente para continuar su desarrollo fuera de la cámara”, agregó.
La capacidad productiva de estas instalaciones refleja la escala técnica del proceso.
Cada nave de germinación puede albergar hasta 600,000 plántulas y, con dos naves operando simultáneamente, la producción puede alcanzar 1.2 millones de plantas cada 70 días, momento en el que están listas para pasar a fundas en vivero.
Manuel Pozo Perelló, presidente de Induban, explicó que, tras la fase de germinación, el proceso continúa en los viveros, donde actualmente manejan unas 300,000 plantas en crecimiento, destinadas tanto a productores como a las fincas propias de la empresa.
“El 60 % va a productores y el 40 % a fincas propias”, precisó el empresario.
Además, destacó que uno de los principales aportes al sector es la entrega de plantas bajo esquemas de apoyo financiero flexible.
“Después que germinamos y producimos, facilitamos la planta al productor dominicano”, expresó Pozo Perelló.
No obstante, los especialistas subrayan que producir plantas de café es un proceso complejo que va mucho más allá de la siembra.
Investigación rigurosa
Por otro lado, la introducción de nuevas variedades de café al país pasa por un proceso riguroso de investigación antes de ser liberadas para producción comercial, explicó César Lachapell, supervisor de fincas.
Durante el recorrido técnico, aclaró que no todas las variedades importadas están en fase experimental.
“La variedad Catigua, por ejemplo, es de Costa Rica y no está en investigación. Las que están en investigación son entre 10 y 12 variedades provenientes de Brasil”, indicó.
La diferencia entre una variedad en investigación y una establecida radica en su comportamiento agronómico bajo las condiciones dominicanas.
“Realizamos investigación porque no sabemos cómo se comportará la planta en República Dominicana. Primero evaluamos su adaptación a diferentes climas y condiciones”, explicó.
Este proceso implica analizar factores como maduración, productividad y resistencia a plagas antes de su liberación al mercado nacional. La fase de investigación puede durar entre dos y tres años.
Hasta febrero del 2026, las evaluaciones se concentran principalmente en material genético brasileño. El objetivo es garantizar que cualquier nueva variedad mantenga altos estándares de rendimiento, sanidad vegetal y calidad de taza, sin comprometer la estabilidad del cultivo en las distintas zonas cafetaleras del país.
Carlos Fonseca, asesor del programa Café Creciente, explicó que el proceso inicia con una validación local y luego pasa a una validación regional para evaluar la adaptación agroproductiva en distintas zonas cafeteras. De las 10 variedades en evaluación, se espera seleccionar entre tres y cuatro para continuar su validación en campo.




En paralelo, la sostenibilidad también forma parte del proceso productivo. Scalfoni explicó que el cultivo de lombrices se ha enfocado en el aprovechamiento de residuos agrícolas, los cuales se transforman en humus para su uso como fertilizante natural.
El humus se produce a partir de residuos de cultivos que anteriormente se consideraban pérdidas, pero que ahora se reutilizan para fortalecer la fertilización sostenible en las fincas cafetaleras.
Para ello, se utilizan lombrices californianas, seleccionadas por su alta capacidad reproductiva y eficiencia en la producción de humus.
Domingo Castillo, encargado de lombricultura, explicó que la alimentación de las lombrices se realiza cada seis días, distribuyendo el alimento en diferentes puntos para facilitar su consumo.
La principal fuente de alimento es la pulpa de café, aunque también se utilizan estiércol de vaca, cartón mojado, cáscara de cacao y restos vegetales.
En una sola nave puede haber más de tres millones de lombrices, y el proceso para llenarla completamente puede tomar cerca de 11 meses.
Durante ese tiempo, el alimento se coloca progresivamente en la parte superior, lo que permite que las lombrices se desplacen hacia las zonas donde se encuentra la comida.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota
