El sistema financiero dominicano logró una cobertura universal en todos los municipios del país, eliminando definitivamente los denominados desiertos bancarios mediante sucursales, cajeros y subagentes.
A pesar de este despliegue de infraestructura, la economía informal aún representa más del 50 % del aparato productivo nacional, constituyendo el principal reto para la inclusión financiera.
El superintendente de Bancos, Alejandro Fernández, explicó en una entrevista con el periodista Fausto Rosario, que la estrategia actual se enfoca en hacer la banca más relevante para el ciudadano mediante el fortalecimiento del crédito formal.
Tras la contracción sufrida durante la pandemia, el sistema registra hoy una recuperación con más de 2.6 millones de usuarios con acceso a financiamiento bancario, indicó.
El superintendente señaló que esta expansión ha integrado a 700,000 personas y miles de nuevas empresas que anteriormente operaban al margen del sistema financiero regulado.
Las entidades de microfinanzas especializadas actúan como centros de siembra estratégicos para atraer a pequeños negocios, como colmados y vendedores ambulantes, hacia la formalidad.
Estas instituciones permiten que ciudadanos sin registros en la seguridad social o el fisco puedan construir un historial crediticio sólido por primera vez.
Fernández subrayó que para reducir las barreras de entrada, la autoridad monetaria promueve la cuenta básica, un producto de depósito con requisitos mínimos y bajos niveles tarifarios.
Complementariamente, herramientas como la tarjeta MIO facilitan que negocios individuales establezcan sistemas de pago digitales para fomentar el ahorro interno.
El manejo de pequeños préstamos se consolida como la vía principal para que los ciudadanos abandonen la dependencia de la usura y los métodos informales de financiamiento.
Finalmente, el funcionario subrayó que el onboarding digital es la herramienta crítica para simplificar la apertura de cuentas y cerrar la brecha de la informalidad desde el celular.
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