La temporada ciclónica del Atlántico concluirá oficialmente el 30 de noviembre y, al llegar al 15 de septiembre, la actividad registrada se mantiene por debajo de los promedios climatológicos y de las temporadas más activas de los últimos años.
Hasta esta fecha, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) registra cinco tormentas con nombre en la cuenca atlántica: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard. Ninguna ha alcanzado la categoría de huracán. El NHC informó el 15 de septiembre que no había ciclones tropicales activos en el Atlántico.
La situación coincide con el pronóstico actualizado de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que el 6 de agosto elevó a 75 % la probabilidad de que la temporada termine por debajo de lo normal. La agencia proyectó entre siete y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre dos y seis podrían alcanzar fuerza de huracán y hasta dos convertirse en huracanes mayores.
¿Por qué NOAA espera una temporada menos activa?
Uno de los factores señalados por NOAA es el fortalecimiento de El Niño, fenómeno asociado con cambios en la circulación atmosférica que pueden incrementar la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico y dificultar la formación y organización de ciclones tropicales.
El Centro de Predicción Climática de NOAA informó el 10 de septiembre que El Niño se está fortaleciendo y que existe más de 90 % de probabilidad de que durante el otoño e invierno del hemisferio norte se registre un episodio de intensidad muy fuerte.
La relación entre El Niño y una menor actividad de huracanes en el Atlántico no significa que el fenómeno impida la formación de ciclones. NOAA lo considera uno de los factores que pueden modificar las condiciones atmosféricas y hacer menos favorables algunos procesos necesarios para el desarrollo de los sistemas tropicales.
Pero El Niño no es el único elemento considerado en el pronóstico. En su actualización de agosto, NOAA también señaló que las temperaturas de la superficie del mar en la región principal de desarrollo de ciclones del Atlántico son menos cálidas en relación con el promedio tropical, mientras que en algunas zonas los vientos alisios son más fuertes de lo normal. La agencia también indicó condiciones menos favorables relacionadas con el monzón de África occidental.
Cinco tormentas con nombre y ningún huracán hasta ahora
La temporada 2026 comenzó el 1 de junio y concluirá el 30 de noviembre. El NHC utiliza esas fechas como referencia oficial de la temporada atlántica, aunque los ciclones pueden formarse fuera de ese período.
Hasta el 15 de septiembre, el registro oficial incluye cinco tormentas con nombre. El hecho de que ninguna haya alcanzado fuerza de huracán hasta ahora es un dato observado, pero no permite determinar por sí solo cómo terminará la temporada.
Además, septiembre no representa el final de la etapa de mayor actividad. El máximo climatológico de la temporada ocurre alrededor del 10 de septiembre y el período de mayor actividad suele extenderse desde mediados de agosto hasta mediados de octubre.
Por esa razón, la ausencia de ciclones activos a mediados de septiembre no significa que el resto de la temporada esté definido.
Una temporada menos activa no significa ausencia de riesgo
El pronóstico estacional de NOAA describe la actividad general de toda la cuenca y no permite determinar cuántos ciclones tocarán tierra ni dónde lo harán. La propia agencia advierte que una temporada con actividad por debajo de lo normal todavía puede producir un ciclón de impacto considerable.
Para República Dominicana, los últimos años muestran por qué el comportamiento general de una temporada no basta para medir el riesgo.
El 19 de septiembre de 2022, el huracán Fiona tocó tierra cerca de Boca de Yuma, en República Dominicana. El NHC documentó el impacto directo del sistema sobre el territorio dominicano.
Tres años después, el huracán Melissa produjo lluvias importantes en República Dominicana durante un período que se extendió del 21 al 30 de octubre de 2025, según el informe oficial del NHC.
Estos casos muestran que los impactos sobre República Dominicana también pueden producirse en la segunda mitad de la temporada y que el nivel general de actividad del Atlántico no permite descartar la posibilidad de un fenómeno que afecte al país.
¿Qué puede esperarse hasta el 30 de noviembre?
Con la información disponible al 15 de septiembre, NOAA mantiene su pronóstico de una temporada por debajo de lo normal, mientras El Niño continúa fortaleciéndose. Sin embargo, el pronóstico estacional no permite identificar de antemano qué sistemas podrían desarrollarse ni qué territorios podrían resultar afectados.
Por ello, el dato más importante para República Dominicana no es solamente cuántas tormentas termine produciendo la temporada, sino el seguimiento de los sistemas que lleguen a desarrollarse y de los avisos emitidos por las autoridades meteorológicas.
El NHC mantiene la vigilancia de la cuenca atlántica y ofrece los pronósticos operativos sobre los sistemas que se formen, mientras que en República Dominicana corresponde a Indomet informar sobre las condiciones meteorológicas y la evolución de los fenómenos que puedan afectar al territorio.
La temporada terminará oficialmente el 30 de noviembre, pero hasta entonces cualquier sistema que represente una amenaza deberá evaluarse a partir de su trayectoria, intensidad, tamaño, lluvias y otros parámetros que solo pueden determinarse conforme evoluciona el fenómeno.
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