Grupo H: España 4 Arabia Saudita 0, Uruguay 2 vs Cabo Verde 2. Grupo G: Bélgica 0 Irán 0, Nueva Zelanda 1 Egipto 3. Hoy grupo J: Argentina vs Austria, Jordania vs Argelia. Grupo I: Francia vs Irak, Noruega vs Senegal.
‘No se puede hablar de democracia porque lo que tenemos hoy en día es una partidocracia en donde siempre ganan los partidos que más dinero tienen para invertir en marketing electoral’, Pep Guardiola, técnico catalán considerado por la mayoría de los expertos como el mejor entrenador en lo que va de este siglo. Pep, un reconocido patriota catalanista, jamás ha escondido su deseo de independencia de la corona española.
Ateo, izquierdista pero sobre todo un genio del juego táctico, un visionario del fútbol, creador de la posición ‘falso 9’ que convirtió a Lionel Messi en un jugador con libertad de movimientos para colocarse en cualquier lugar en zona de ataque.
El más fiel heredero de las doctrinas de Johan Cruyff y su planteamiento de ‘fútbol total’ apoderándose de la posesión del balón con un juego coral en el centro del campo para generar constantes pases cortos capaces de crear espacios para conseguir la principal consecuencia de este juego que es el gol.
Las pautas de Lamine
Ritmo y fluidez. Y no es sobre música, es sobre la presencia de Lamine Yamal en el onceno español. Su fútbol, relacionado con la música, le añade además melodía y armonía a la orquesta del técnico Luis de la Fuente.
Solo le bastaron 45 minutos en el terreno para que el fútbol total de la escuadra roja se dejara notar.Tan ausente y carente de ideas en su debut en el Mundial ante una modesta selección de Cabo Verde que se replegó para impedir el visceral juego intelectual de pases constantes en la búsqueda de espacio de los españoles.
Jugando entre algodones, porque aún no está a tope de su lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Lo llevan poco a poco, dosificándolo para que encuentre su mejor estado de forma en los retos por venir de partido único.
Lamine demostró ante Arabia Saudita que España es muy dependiente de él, de su desborde, de su último y penúltimo pase, de las situaciones que provoca, de las defensas que absorbe cuando tiene el balón rodeado por una jaula de cuatro defensores, algo que hace recordar aquel Messi del extremo derecho en sus primeros años con el Barcelona, salvando las distancias.
Un chico de solo 18 años que es capaz de provocar un efecto dominó positivo en el resto de sus compañeros, que ayuda a devolver el efecto coral a un centro del campo dominado por artistas de la técnica por los espacios que genera su presencia. Esta España es otra selección con Lamine.
La globalización multicultural del fútbol
Cabo Verde ha jugado sus dos partidos con jugadores nacidos en la diáspora. Lo mismo hizo Marruecos en su debut ante Brasil con un onceno conformado por hijos de marroquíes nacidos en otras tierras, principalmente Europa.
Julian Quiñones, un colombiano que vive de, por y para el gol, es el principal atacante del Tri mexicano. La selección de Canadá es un fiel reflejo del multiculturalismo de ese país con apellidos procedentes de los lugares más remotos del planeta. Zion Suzuki, portero de los nipones, es estadounidense de nacimiento, hijo de padre ghanes y madre japonesa.
Italia y Alemania tienen entre sus filas a jugadores de otras naciones y también hijos de inmigrantes que son determinantes en sus respectivos planteles. Suiza con dos hijos de dominicanos y de otras nacionalidades también se suma a la fiesta multicultural. Suecia, Austria y Noruega no se le han podido resistir a la calidad del jugador foráneo.
Pero el caso más llamativo es el de Michael Olise, extremo creativo que es un fuerte candidato al Balón de Oro. Olise nació en Londres, de padre nigeriano y madre argelina de nacimiento pero con pasaporte francés, requisito suficiente para reconocer la afiliación del jugador. Olise eligió a Francia entre sus cuatro opciones, demostrando que uno no necesariamente no es de donde nace sino de donde se siente ser.
La globalización del fútbol no solo le ha dado riqueza cultural, también ha elevado exponencialmente el nivel de juego.
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