Las mujeres filósofas, nadie en su sano juicio lo negaría, son inteligentes, sabias, prudentes, virtuosas, creativas y novedosas.
Su filosofar preciso, conciso, certero y fidedigno, revela la verdad de los hechos y la objetividad del saber. Sin embargo, sus ideas, conceptos y conocimientos han sido invisibilizados (a lo largo de la historia) entre el silencio, la indiferencia y el olvido.
Pero, como bien se sabe, ellas juegan un papel vital en el proceso de desarrollo de la cultura; la estabilidad social, económica y política, así como en la alteridad armonizada entre seres humanos.
Por su lucidez mental, virtud de filosofar y entender la vida, sus sabias y valiosas enseñas son indispensables para resolver problemas y lograr un mundo mejor. No obstante, muchos se empecinan en negarlas y prefieren, en cambio, ignorarlas.
El doctor Julio Cuevas, abogado, poeta, filósofo, crítico, cuentista, diplomático, articulista y buen maestro, habría dicho alguna vez :
“Realmente, la disidencia reflexiva y cuestionadora es la voz que se proyecta en esta obra. Con sobrada razón, puede ser esta la obra que, en el mundo actual, sea la primera en abordar ese saber de profundidad reflexiva de las mujeres, en el mundo del conocimiento filosófico”.
Las palabras del maestro Cuevas están fundamentadas en su experiencia de lectura de “Mujeres filósofas y sabiduría para el buen vivir”, sobre la cual el filósofo, sociólogo y doctor en educación Francisco Viloria Santos, viceministro de Evaluación y Acreditación del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MECYT) diría con claridad impecable:
“Cabría decir, no sin razón, que la filosofía occidental (desde la antigüedad), por más de 2 500 años ha relegado a un plano secundario la visión de la mujer, ocultando sus extraordinarios aportes en la esfera del pensamiento filosófico y otros ámbitos, como verbigracia: las ciencias y creaciones crea artísticas”.
El reconocido y talentoso periodista dominicano Vianco Martínez, en inolvidable entrevista que me hiciera hace algún tiempo, expresaría que:
“La historia de la filosofía ha sido escrita por una serie de personalidades impregnadas de prejuicios. Hay un interés marcado en mantener silenciada a la mujer, lo cual constituye gran injusticia”.
Esas palabras indican, claramente, la injusticia que existe en perjuicio de las mujeres.
En definitiva, la obra “Mujeres filósofa y sabiduría para el buen vivir”, cuestiona, duramente, esa situación injusta, al tiempo que resalta la grandeza de no pocas filósofas invisibilizadas en distintos contextos de la historia humana.
Dicha obra, pionera en nuestro País, es la más completa y voluminoso (547 páginas) que existe en el mundo, en tanto contiene filósofas novedosas y creativas de distintos continentes.
Justamente por eso, el 21 de mayo del 2025, habría sido escogido, por la Facultad de Humanidades, profesor del año de la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Además de lo referido, sería de justicia decir que “Mujeres filósofas y sabiduría para el buen vivir” no habría sido fruto del azar, sino, más bien, resultado de investigaciones incansables, lecturas reiteradas y atentas
sobre el rol de las filósofas en diferentes contextos epocales.
Con apenas un montón de ideas dispersas en la cabeza, la obra comenzaría a tomar cuerpo en la década de los años 80.
Durante ese tiempo, investigaría e imprimiría muchas copias; compraría gran cantidad de libros en diferentes partes de mundo; pagaría no pocas traducciones y, sobre todo, leería, en demasía, libros, reseñas, recortes de periódicos y revistas que hablasen de ideas y planteamientos de mujeres filósofas.
Hacerlo, no sería para nada angustioso ni tortuoso. Al contrario: me llenaba de regocijo saber que hacia justicia defendiendo mujeres filósofas, las cuales, por razones de intereses y prejuicios, son duramente golpeadas por la cerrazón y el látigo feroz de la injusticia y el entendimiento desentendido.
Gracia Dios y la pureza de su voluntad, “Mujeres filosofas y sabiduría para el buen vivir”, constituye un aporte a la filosofía mundial, que pone en claro una verdad innegable: que la sabiduría de las filósofas es indispensable para interpretar, comprender y superar los males afectan drásticamente el mundo de hoy.
No comprenderlo, habría de ser un gran absurdo, que en vez de superar problemas, los empeorarías.
Sin las filósofas, su sabiduría, ideas, conocimientos y orientaciones, el mundo iría de mal a peor.
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