En la realidad de la vida, las coincidencias ocurren y las sentimos y percibimos, muchas veces con sorpresa y, otras veces, de manera natural, como parte del transcurrir de nuestra existencia.
En esta ocasión, les presento una obra en la que sus ocurrencias, de manera muy personal, me han marcado, a partir de hechos que, en verdad, coinciden con acontecimientos que forman parte de mi existir. Es algo extraño, pero es una latente realidad.
La novela La quinta coincidencia fue editada por Editorial Santuario, a cargo del gestor cultural Isael Pérez. La diagramación fue realizada por Amado Santana (amado_alexiss@yahoo.com). La imagen de la portada fue creada con ayuda de la inteligencia artificial (IA). Consta de 100 págs. Fue impresa en Impresora Soto Castillo. Año 2025.
Esta novela consta de XV (15) capítulos que representan su argumentación narrativa y el accionar de sus personajes.
En la portada de esta novela, debajo del título, hay una nota que dice: "Una historia de extrañas coincidencias… cuyos secretos se irán develando a medida que explore en sus intimidades".
La narración en esta novela está sostenida en tiempo pasado; por ello, es la memoria de hechos pretéritos la que se explaya en el contar de lo que ocurre en cada escena.
El narrador se sitúa en aquellas historias que ha visto, ha escuchado o que le han contado, para exponer ese hacer desde la acción de los personajes protagónicos, que sirven de imagen y representación de lo que fue. La memoria es aquí un espejo de las vivencias que confirman el historial de cada uno de los personajes que interactúan en esta narración.
La descripción del contexto, aunque no está cifrada a partir de un discurso poético ni mantiene un ritmo expresivo sostenido al contar los hechos, mantiene al lector atento a lo que ocurre, por las situaciones que obligan al asombro, al encontrarnos con aquel hombre enamorón esparciendo certeros piropos y semen por toda la comarca.
Esa conducta de gran conquistador es todavía común entre hombres de cierto poder económico en nuestros pueblos provincianos y en nuestros campos. Allí, el hacendado o pudiente suele ser, también, el “papaupa” de las mujeres. Todavía vivimos esa latente realidad que recorre el panorama narrativo de esta novela.
El destino aquí es asumido como recurso temático del sujeto-autor, para ensamblar el acontecer y buscar como argumento aquello que “Dios le deparó” al ser o al sujeto, en su condición de creyente celestial que se convierte en “buceador” o en buscón de hembras en esta tierra.
La predestinación del ser es un tema abordado con cierta pertinencia en esta novela; por lo que aquí “Dios”, como todopoderoso en la espiritualidad, queda representado en el hacendado, quien cree que todo lo puede y que todo lo merece. El poder del dinero se impone sobre el terreno de la pobreza.
En "La quinta coincidencia", el imaginario del sujeto-autor va recorriendo los trayectos de una historia que, en nuestros pueblos y campos, resulta ser un hecho común o normal. He aquí el panorama de una realidad que nos circunda y que, dentro de las limitaciones espirituales que nos circundan, nos convierte en personajes vivenciales de esas cotidianidades.
Las costumbres provincianas del Sur se exponen aquí como parte del vivir en esas comunidades, caracterizadas por las precariedades a que induce la pobreza material en estos pueblos.
Es una radiografía sociológica sobre el existir y el convivir cotidiano en los pueblos y campos del Sur de este país.
Las coincidencias, los hechos y la superstición en esta obra se proyectan como parte central de su narratividad. En realidad, aquello que aquí es catalogado como “coincidencia” es el resultado de un proceso en el actuar cotidiano de los sujetos.
En verdad, no son coincidencias; son aproximaciones circunstanciales de hechos que acontecen como resultado de una indetenible realidad existencial, empujada por el vivir de la gente que habita en esas comunidades.
La narratividad, el destino, el valor del número 5 y las creencias en la religión judeocristiana occidental son partes del entramado narrativo que el sujeto-autor nos expone a través del accionar de los personajes que aquí confluyen.
La supuesta predestinación de los hechos queda asumida como la sumatoria del hacer y del coexistir de la gente en esas comunidades sureñas de nuestra sociedad, lo cual no es el pago que nos guarda el destino, sino la sentible, amarga y comprobable realidad cultural, educativa, económica y política de nuestro país.
El imaginario y la simbolización del discurso son proyecciones estéticas que, desde la lengua, el sujeto-autor pudo trabajar con más rigor, con el objetivo de atrapar al lector, teniendo como soporte el rejuego de las ideas en los diálogos de los personajes y la contextualización de los espacios donde estos actúan en esta breve novela.
Es esta una novela en la que se recorre el vivir y el pensar de la gente de nuestras comunidades sureñas; sin embargo, su discurrir narrativo traspasa los límites del esquematismo localista, porque ese pensar sobre el destino, el poder y el vivir es muy propio del ser humano en todas las latitudes.
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