El autor vive en un mundo real y la realidad influye en él, la realidad le dicta temas. En ese caso se puede decir que la realidad inventa la literatura, pero ese ser tiene que ser tocado interiormente, sensibilizado.

Cuentos de visiones y delirios son cuentos míticos, cosas que cree la gente. Es un libro también muy enraizado en Miches. Yo siempre tuve preferencia por un cuento que se llama Segunda fase de la creación, donde se narra, con el estilo del Génesis, una serie de cosas que hizo Satanás para imitar la obra creadora de Yahvé Dios y se mencionan los seres y las cosas hizo Satanás, siempre pretendiendo superar lo hecho por Dios, aunque nunca lo pudo igualar.

Primero, y es parte de la mitología popular, Satanás quiso hacer el conejo e hizo el gato; quiso hacer un caballo y le salió el burro; quiso hacer la abeja y le salió la avispa. Esos tres elementos son de la mitología.

El narrador se aprovecha y le agrega cosas, como que Satanás inventó el huracán. Ese es mi tercer libro de cuentos, publicado en el 2001, que me siento así, identificado por el origen, pues los temas son muy de allá de la mitología michera.

Rafael Peralta Romero. Fotografía de Vianco Martínez.

Biografía mítica de Enarboles Cuentes

Después viene Memorias de Enarboles Cuentes, el libro sobre el poeta Víctor Villegas. En un momento, de tanto escucharlo hablar y decir tantas cosas singulares, que parecían de fantasía, uno dice, pero Villegas está loco o Villegas es jablador.

Un día me puse a anotar. El primer apunte lo tomé en el váucher de una tarjeta de crédito, cuando Villegas dijo que nació mientras su madre se bañaba en la Playa del Muerto, de San Pedro de Macorís, y que él cayó al agua y se ahogó.

Sale el niño colgando porque la madre estaba de pie y está pegado al cordón umbilical, alguien busca una tijera, la lavan con romo y le cortan el cordón.

Villegas cuenta cosas como la siguiente: él acumulaba tres dolores que sirven a la trama de la novela, desarrollados de acuerdo a un orden escogido por el autor para contar la biografía mítica de Villegas.

Primer dolor: que no pudo recuperar el primer poema que escribió en el vientre de su madre. Pero ahí se le inventó el poema y él lo aceptó. Que perdió a sus cuatrillizos porque él tuvo una novia llamada Charlot Amalie, él con diez años, ella con ocho, y él la preñó y parió cuatrillizos, pero le quitaron los muchachitos. Y el otro, que no había podido localizar a su hermano gemelo que se fue para España. Aquí hay que inventar una historia de cómo ese niño fue a parar a España.

Al gemelo de Villegas su mamá se lo dio, en la ficción por supuesto, a una hermana que no tenía posibilidad de parir. La hermana se va para España y un excura que está en edad de tener hijos, se casa con esa mujer y dice que ese niño es suyo. Que se olvide de República Dominicana, que se olvide todo el mundo, que ese muchacho es de él.

Esa es una novela muy original y con humor. A mí me pareció un buen reto porque estamos hablando de un personaje real y uno puede incurrir en cosas que puedan molestar a la familia. Villegas, por suerte, dijo que esa era su biografía. En verdad, tiene información de Villegas y de la historia de San Pedro de Macorís, pero no es una biografía objetiva, como deben ser las obras de ese género, es más bien una biografía mítica.

Así lo definió un académico, Ramón Emilio Reyes, el escritor más olvidado de la República Dominicana, cuando habló en la Academia de la Lengua sobre este libro, el día de su presentación, en 2004.

Rafael con su hijo Mijail.

¿Cómo ha sido su experiencia en la literatura infantil?

Yo, desde que me iniciaba como escritor, pensaba en la literatura infantil. De hecho, mi primer libro publicado, en el año 1977, fue un poemario infantil: Niño y poesía.

Tuve que esperar hasta el 2006, para publicar mi primer libro de cuentos para niños, que se tituló El conejo en el espejo y otros cuentos para niños. Tiene ocho cuentos.

El texto titulado El conejo en el espejo  yo lo escribí inicialmente como un poema, y después lo convertí en un cuento. Tiene rima interna, comenzando por el título El conejo en el espejo.

Todo el cuento es así, con palabras de igual terminación, que son como una rima, evitando que sea cacofonía. Porque dice Doña Fabiola compró un conejo, era pequeño, lo recibió muy tierno. Doña Fabiola alimentaba el conejo con ramitas de pangola. No le gustaba a dona Fabiola que este conejo siempre se miraba en el espejo, se pone de frente, se pone de lado, se lame el pellejo.

Parece un poema, pero realmente es un cuento. Y ese libro gustó y fue publicado en una Feria del Libro por las ediciones Ferilibro y después se hizo una edición comercial que se vendió mucho. En 2007 yo presento una colección de cuentos infantiles a la editorial Norma, de Colombia. que ellos publican y se titula Cuentos de niños y animales.

Ahí está el cuento La palabra más importante, que es un diálogo y una competencia entre el sustantivo y el verbo por determinar cuál es más importante. En la historia se humanizan ambos elementos y cada uno tiene sus aliados. Ese es un cuento para mí muy importante.

En el 2009 yo mando al concurso de El Barco de Vapor la novela De cómo Uto Pía encontró a Tarzán. Gracias a ese concurso entré al género de novela para niños, y ganó el premio del año.

Ahí volvemos a Miches, porque el muchachito Uto Pía era de ese pueblo lejano a la orilla de la mar y él tenía que salir de ahí para llegar a otro pueblo, que en la novela se llama La Sultana, que es San Pedro de Macorís, porque a él le dijeron que Tarzán estaba ahí, vino en un barco carguero. En un momento decidió abandonar la selva, se fue a Londres a recuperar dizque a sus antepasados, porque él era súbdito inglés, se puso zapatos, se puso camisa y consiguió trabajo en un barco de carga que venía a recoger azúcar.

En el barco llama la atención porque los obreros son mucho más jóvenes que él y él daba demostraciones de fuerza. Y decían, pero ese viejo levanta sacos solo. Cuando llegan a San Pedro, el barco viene a buscar azúcar y a dejar madera, pero dejan también a Tarzán. Entonces, este pobre hombre va a parar a un asilo de ancianos, pero a Uto Pía le dijeron que si él conseguía el cuchillo de Tarzán adquiría sus poderes. Y él cruzó de Los Uveros, que es como se llama poéticamente Miches, hasta San Pedro de Macorís.

Pero Tarzán padecía mal de Parkinson y le dijo a Uto “Tarzán no quiere hablar, Tarzán, lo que quiere es pastilla para no temblor.” En eso vino la enfermera, cortó la conversación y le dijo ya déjalo, déjalo.

Esa es la novela infantil De como Uto Pía encontró a Tarzán, que se publica en el 2009.

Después viene un libro que es un desafío porque yo dije voy a escribir un volumen de cuentos infantiles todos ambientados a la orilla de la mar, pleno reflejo de la cultura michera marina: peces, cangrejos, pescadores. Se titula A la orilla de la mar y ganó el Premio Anual de Literatura Infantil “Aurora Tavarez Belliard” en el 2011.

En Miches y en otros pueblos hay una leyenda de un hombre llamado Pedro el Cruel que arrastra una cadena, que anda de noche, sufre una condena porque mató a su mujer embarazada. Y él pregunta ¿Todavía las mujeres paren?

Quien oye a Pedro el Cruel en su pregunta tiene que responderle Paren y parirán. Quien no responda paren y parirán carga con la pena de Pedro el Cruel de andar vagando por el mundo. Él tiene un caballo y se oyen sus cascos.

Esa es una novela enteramente mítica, al igual que Pedro Páramo, habla de muertos.

Después de Pedro el Cruel, que se publicó en el 2013, aparece una novela totalmente diferente. Ella y tú se llama. Se publicó en 2015. Hay amor, hay relación de todo tipo. Esta mujer encuentra un hombre inteligente, que habla bien, que sabe muchas cosas. Es antropólogo, tiene gusto por la música y el marido de ella es un apagado que se ríe para adentro y ella es una mujer de vida normal que hacía su relación familiar bien, pero que este hombre no la atiende y se ve precisada a buscar esta ayuda.

Después de Ella y tú escribí otro libro de cuentos infantiles, que es La paloma dálmata que tiene cinco cuentos para niños. El cuento que da el título narra una relación entre un cuervo y una paloma.

Yo no soy partidario de la teoría, de la corriente de que los cuentos infantiles son para adoctrinar. Sin embargo, algunas cosas salen y a veces es difícil evitarlo. Porque esto se refiere a un valor. Tiene un poquito de filosofía.

Llegamos al cuento que se publicó en un libro pequeño, Los sucesos gustosos que vivió Don Quijote en Santo Domingo, que me llevó no sé cuantos meses escribiéndolo.

Don Quijote viene a Santo Domingo y habla como el Don Quijote que es. Ese es el Quijote de Cervantes, lo único que está aquí (en suelo dominicano). Este cuento pretende ser un capítulo del libro de Don Quijote, es un homenaje a don Miguel de Cervantes.

A Don Quijote lo hace que llegue aquí Sansón Carrasco, un personaje de Don Quijote, que era el bachiller, pero ya cuando esto era licenciado. Y le pinta un mundo a Don Quijote y le dice allá, en esa isla todo es nuevo, ahí no hay gobierno, ahí no hay de nada y hay mucha riqueza. Coge para allá.

Don Quijote no pensaba en riqueza, sino en una mujer que adoraba. Esta mujer se encarga de acomodar a Don Quijote y llegan a ser pareja. Y ella dice, no, a mí que no pregunten por ningún Quijote, este hombre no se llama Don Quijote, él se llama Alonso Quijano.

Después llegamos a una obra que a mí me dio tiempo pensar, coleccionar esos temas. Es el único libro de cuentos que yo he escrito con un plan, como si fuera una novela. Trece cuentos anotados ahí. Se titula Conciencia peregrina. Fue un desafío personal, una vanidad.

Y en este libro cada personaje principal tiene un problema de conciencia. Y, de hecho, en algunos casos se trata de una enfermedad mental. Padecen paranoia, tienen ansiedad, sufren alzhéimer, hipermemoria, deliro de persecución. Todo eso está en este libro.

Conciencia peregrina es un libro con el que yo me sometí a un plan, por extensión y por tema. Y también en Cien cuentos enanos me sometí a un plan por extensión, pero no por tema. Estos eran cuentos breves nada más y que no llegaban a doscientas palabras.

Yo comencé a escribir microrrelatos a partir de una visita que hizo a Santo Domingo Lauro Zavala, escritor mexicano, que impartió un taller de microrrelato y eso ha despertado aquí la aparición de muchos microrrelatos.

Rafael Peralta Romero. Foto de VM.

¿Cómo fue su incursión en la poesía?

Por los años 80 publiqué algunos poemas. Publiqué el libro Las piedras sobre las flores, pero se perdieron muchos poemas. Algunos eran, dijo Antonio Lockward, muy patrioteros contra la Banda Colorá, los crímenes de Balaguer, y enfilé más por la narrativa. Ya después de publicar Diablo azul en el 1992 aspiraba a escribir una novela.

Mi primer libro publicado fue Niño y poesía, 1977, que es poesía para niños. Luego publiqué un libro de poesía “normal”, para todo el mundo, titulado Las piedras sobre las flores. Eso ocurre en 1985.

No puedo dejar de hablar de una obra escasa de páginas, algo muy breve, pues contiene un solo poema, que se titula Romance del ciclo diario, este se dio a conocer en 1989.

Yo soy de los pocos escritores locales que cultiva ese sistema de versificación que se llama romance, que es muy propio de la cultura castellana y que es muy conocido por la poesía de Federico García Lorca, quien mucho y muy bien lo cultivó. Casi todos los poemas que conocemos de Lorca fueron escritos en romance, y a veces ni lo percibimos.

Por ejemplo, La casada infiel, él no dice que es romance. Muchos romances él los títuló diciendo Romance de la luna luna, Romance de la monja gitana, Romance de Antoñito el Camborio. Pero a La casada infiel no se le menciona como un romance, y lo es.

Mi poema se titula Romance del ciclo diario. Un día en una familia campesina: un hombre se levanta, comienza a llamar un muchacho, muchacho, levántate, hay que amarrar el becerro, hay que hacer tal cosa y echarle maíz a las gallinas.

También yo publiqué en 1992 un poemario titulado Un chin de caramelo, que también es para niños.

En el 1998 publiqué Siete poemas incorregibles, que son siete poemas escritos conjuntamente con otros autores venezolanos, con un juego que los surrealistas llamaron El cadáver exquisito.

Existe un sustantivo y tú puedes inventar un verbo a partir de ese sustantivo. La gente ha inventado de trapo el verbo trapear. Y uno de mis hijos, cuando era niño y me veía escribiendo en la maquinilla y se refería a mi acción como maquinillar. El creó el verbo maquinillar porque él entendía que lo que yo estaba haciendo era eso. Maquinillar es manejar la maquinilla y esa es la libertad lingüística, en el ramo de lexicografía.

¿Hoy que literatura de no ficción gana terreno en los ámbitos donde la de ficción reinaba prácticamente sola, lo mítico aún tiene cabida en la literatura?

Si. Lo mítico es una ficción que le llega a uno fácil. El narrador nunca puede obviar lo mítico poque es una ficción que tú no inventaste, y hay cosas que el escritor no puede inventar, que se las ha inventado la gente.

Rafael Peralta Romero. Foto de VM.

¿La mitología de los pueblos está desapareciendo en el mundo de hoy?

Si, eso creo. La modernidad está arrasando la mitología de los pueblos. Son muchas cosas que se van tapando, que son parte del folclor, parte de esa cultura oral. Los cuentos que contaban a los niños del pasado desaparecieron. Y lo dije en estos días al comentar el libro de décimas compiladas por Emelda Ramos. Por suerte, hay escritores que en la vida urbana -escritores con formación profesional- que escriben décimas. Pero la décima del hombre del campo está desapareciendo o desapareció. Las adivinanzas también.

En la adivinanza hay cosas bellas. Una adivinanza que a mí me asombró, que yo la conocí de adulto, yo la conocí en libros, en el libro de Edna Garrido: Principio y fin nunca he tenido/ aunque principio y fin del alma soy / en el medio del mar está mi sonido/ y en el fin de la tierra estoy. Son cuatro versos.

La única persona que me dijo la respuesta de esa adivinanza, de inmediato, fue Juan Carlos Mieses: la letra A. Hay otra: Oro no es / plata no es / abre la cortina y verás lo que es. El plátano.

Hay muchas cosas, muchas adivinanzas que no se mencionan, y todo eso incide en esa cultura popular, entre ellas, el mito. Los científicos dicen que la desaparición del mito se justifica porque está basado en una falsedad. Pero la literatura tiene un valor que no ven los científicos ni los tecnócratas.

Pero el mito no es una mentira, el mito es una metáfora

Si, porque hay un elemento de desarrollo de la imaginación. La literatura debe tener fantasía porque la realidad en estado puro no funciona como novela ni como cuento ni como obra dramática.

¿La realidad inventa la literatura o la literatura inventa la realidad?

Yo creo que hay esa correspondencia porque el autor vive en un mundo real y la realidad influye en él, la realidad le dicta temas. En ese caso se puede decir que la realidad inventa la literatura, pero ese ser tiene que ser tocado interiormente, sensibilizado. Mi cuento Robar un diamante está basado en un hecho estrictamente real. Cuenta una a historia real. ¿A partir de aquí qué hizo el cuentista, el autor del cuento? Crear un mundo.

Hay personas que son personajes y, como escribió Pirandello, personajes en busca de autor. Un escritor no puede prescindir de la realidad por más metafísico que sea.