Nuestro invitado en “Libertad bajo palabra”, es Guillermo Acuña, quien es doctor en Ciencias Sociales Por la Universidad Nacional, Costa Rica. Investigador social en temas migratorios Latinoamericanos por más de 25 años. Su obra literaria consta de poesía, cuento y ensayo. En poesía cuenta con 10 títulos publicados en Costa Rica, España, Guatemala, El Salvador y Honduras. En cuento ha publicado dos libros y en Ensayo dos títulos, uno de ellos ganador del Premio Nacional de literatura en Costa Rica en dicha categoría (2019). Ha aparecido en Antologías de poesía en Alemania, España, México, Guatemala, Estados Unidos, Argentina y Costa Rica. Su obra poética ha sido traducida al árabe, italiano, inglés y portugués. Desde 2018 desarrolla un trabajo de sensibilización sobre el tema migratorio utilizando la narrativa poética como herramienta. Conduce un espacio de comunicación virtual sobre arte y cultura llamado “zona de recarga” que puede ser consultado en sus redes sociales.
Memo Acuña, como prefiero llamarle, es un ser cercano, afable, de mirada cómplice y conversación generosa. Basta conocerlo para que surja de inmediato la empatía y esa solidaridad natural frente a tantos temas humanos y culturales que nos competen y nos atraviesan. Ha estado con nosotros en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en el Festival Internacional de Narradores de San Francisco de Macorís, que organiza cada año el escritor Noé Zayas, compartiendo su literatura y promoviendo la de otros escritores como espacios vitales para el diálogo, la memoria y la reflexión sobre nuestras realidades centroamericanas y caribeñas.
Los textos de esta entrega nos revelan a un creador consciente de su papel como poeta y observador de su tiempo, con los pies firmemente sobre la tierra, no olvidemos que Acuña proviene del ámbito de las Ciencias Sociales. Sus versos transitan entre la memoria, el desarraigo y la intimidad cotidiana con una sensibilidad profundamente humana. Su lenguaje conjuga imágenes de gran fuerza emocional con una mirada crítica y nostálgica sobre el amor, la identidad, la migración y la experiencia centroamericana, construyendo una poesía donde convergen la ternura, la incertidumbre y la conciencia social.
EPISTEMOLOGIAS DE LAS LLUVIAS EN CUALQUIER LUGAR DEL CARIBE CENTROAMERICANO
Las aguas de este mar brincan con pequeños barquitos, hasta convertirlos en pájaros
BANDA SONORA EN CUALQUIER CALLE CENTROAMERICANA A ESTA HORA
Y te llevaré aquí, en un rinconcito de mi corazón.
MAL DE PATRIA
Ya no estás aquí. No huelo nada tuyo. No puedo tocar las máscaras y sus bailes; desaprendernos todo, hasta el ritmo diacrónico de los pasos, el lenguaje del cuerpo que sos en otro día. Hoy las páginas del periódico se hicieron de piedra, casi vida. Volviste, sé que volviste. Pero siendo otro país.
FUSELAJE
Es leído en actas. Mis países son cementerios de viejos aviones rusos y armas alemanas. Mujeres suecas vienen a darse baños de luna y romperse la palabra contra los cristales. Hombres fornidos y lentos se interrogan sobre el amor y sus leyendas a caballo. Entran ministros, salen ministros. Presidentes torpes y tartamudos cuelgan sus rostros en las tiendas de ropa americana. Sus hijos los increpan y terminan amasando cuentos debajo de las faldas de su fe. Anótese: tengo países lentos en dibujarse y urgentes para borrarse de mis mapas.
LA PUNTUALIDAD DE LOS TRENES
Yo
que me defiendo como gato
panza arriba
de la noche,
de los periódicos
sin páginas en el centro
de sus obituarios
donde dice
Memo Acuña se ha ido,
de los poemas pequeños,
de tus aires
a desierto árido
que envuelve.
Yo
que no arrugo la cara
ante las malas canciones
reniego,
por todo lo dicho,
esa perfección
con que los trenes
sacuden el día.
UN MINUTO
“Barrilete cósmico… ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina?”. Víctor Hugo Morales Periodista uruguayo narrando el Segundo gol de Maradona contra Inglaterra en El mundial México 86
La voz pregunta
¿De qué planeta viniste?
y el césped se acomoda
de nuevo
para que crezcan
los geranios.
La voz dice
“ Barrilete Cósmico”
y se le entumece la garganta
con el viento más profundo.
Es un minuto padre.
Acabamos de ver
las piernas de Dios
pintadas en el cielo.
DE POR QUE TE ESTOY QUERIENDO
Porque juntamos las manos
para enumerar las cosas ciertas:
el olor de la tarde,
una canción de pocas dudas
la cintura que junto con la cintura
se esconde
y luego pide armas al fuego.
Porque somos mar,
las piernas como espejos
los miedos de niños
envueltos en ciertas vasijas.
No me explico la razón
pero esta armadura,
amor,
no descansa
ni siquiera cuando dormimos.
A WONDERFUL WORLD
Me preguntas
¿Cuánto falta
Para la noche?
Y te digo esto:
Soy tu fotografía
de niño jugador
el ángel de la mañana
con noticias sobre tus horas.
Tu trovador.
La mesa pura
donde el tango te revienta
como una bola de “fut”.
Los trompos de madera
del amanecer.
Una canción de jazz en tu memoria.
CERTIFICADO DE EMPLEO
Muerdo
con oficio
los aires de la ternura.
Quiero
conseguir
trabajo estable
en cualquier cuaderno.
con letras de molde
que digan:
espalda
humedad
azar.
Me quedaré despierto
hasta qué mi sal
se convierta en cuerpo
o lo que sea.
PARQUE TEMÁTICO
Un colibrí planea
lo que
queda del día.
Traza luz:
líneas,
círculos
estruendos,
parece llenarse
todo
de soles,
escombros,
polvo milenario.
El colibrí
fija mirada
sobre Al Saba,
que tatúa
su historia
en la mano
del niño.
Debe subir
pronto
antes que
las dagas
corten sus alas.
PARA QUE NO ME OLVIDES
¿Qué te hiciste
corazón?
Concedes permiso
para lamer
mis palabras.
¿Con qué tacto
decís euforia,
por ejemplo,
o mar que te atraganta?
Con ciertos colores
me desvestís la música,
el suave invierno
de tus manos
en las mías.
¿Qué te hiciste
en eso
que son los imperios
de tu voz,
los saldos
y las olas
que te tocan,
aunque
no quisieras?
RISPIDEZ DEL AIRE
Dicen,
abuela,
que lloraba a
mares por un amor
no correspondido.
Las hojas
del orégano
me dolían
tanto
como el corazón.
Dicen, Goya,
que a vos
eso te parecía
poca cosa
y por eso te
esforzabas
porque el amor
no me doliera tanto.
De pronto venían
unas hojarascas
y lo movían todo,
sabía entonces que debía
buscar la puerta de salida
con vos invitándome
a regresar.
Dicen,
Doña
que bailamos tanto.
y que vos ya te mecías
en otros tiempos.
Que aprendí a mal bailar boleros
pero con todo el sentimiento
de un niño lleno de arcilla
hasta la cintura.
Dicen que el aire
tenía tu canto
y que es eso lo que escucho
en noches cómo esta.
LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE GUILLERMO
Ese día marcamos
El ritmo con el hielo
En los vasos.
Brindamos porque
Nos dimos cuenta
Que el mar
Ni la Poesia
No nos devolverían
El repertorio de abrazos
Que una vez nos dimos.
Supimos el olor del tango
Y lo cantamos llorando
Con todos los años encima
Con todo el whisky encima.
Gritamos Gardel
Y nos reconocimos en su voz
Chamuscada para el viento.
No nos dimos Tregua.
Me contaste la vez aquella
del gol a la suerte.
Yo te la devolví
con los cuentos
De camerino y vestuario.
Nos partimos
El alma esa noche
Y nos dejaron solos.
Vencidos, vencedores.
Olimos el tango
Mas dulce de la casa.
Todavía hiede "volver"
Sobre mis manos.
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