El vicealmirante retirado Eurípides Antonio Uribe Peguero puso en circulación su libro “Coroneles”, una obra en la que reivindica la participación de oficiales de las Fuerzas Armadas que, en distintos momentos de la historia dominicana, asumieron posiciones en defensa de la democracia y la institucionalidad.

El lanzamiento se realizó el 10 de agosto en la Universidad del Caribe (UNICARIBE) y contó con la participación del exsecretario de las Fuerzas Armadas José Miguel Soto Jiménez. La presentación de la obra estuvo a cargo de Rafael “Cocuyo” Báez, combatiente constitucionalista de la Revolución de Abril de 1965.

El libro lleva como subtítulo “Siempre aparecieron coroneles para salvar la institucionalidad democrática cuando ha estado en peligro”, frase que sintetiza el planteamiento desarrollado por el autor.

Uribe Peguero explicó que su propósito es reconocer a los oficiales que se diferenciaron de quienes mantuvieron dentro de las instituciones militares las prácticas autoritarias heredadas de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

“Es un deber ante ustedes y ante la historia resaltar el valor y la determinación de algunos oficiales de nuestras Fuerzas Armadas, quienes asumieron papeles estelares en la salvaguarda de nuestra naciente democracia”, manifestó durante la actividad.

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Cuatro momentos protagonizados por militares

La obra está estructurada alrededor de cuatro episodios en los que grupos de oficiales, muchos de ellos con rango de coronel, intervinieron ante situaciones que amenazaban la estabilidad política o el proceso de democratización de la República Dominicana.

El primero corresponde a la rebelión de los pilotos del 19 de noviembre de 1961, ocurrida menos de seis meses después del ajusticiamiento de Trujillo.

Durante aquella acción fueron atacadas desde el aire posiciones militares que permanecían bajo el control de sectores vinculados con el trujillismo, entre ellas la Base Aérea de San Isidro y las fortalezas de Mao y Puerto Plata.

La operación precipitó la salida definitiva del país de Ramfis Trujillo y otros integrantes de la familia del dictador, quienes todavía conservaban influencia sobre las estructuras militares.

Para Uribe Peguero, esa rebelión representa uno de los primeros casos en los que oficiales dominicanos emplearon su capacidad militar para impedir la continuidad de la dictadura.

El contragolpe que restituyó el Consejo de Estado

El segundo episodio abordado es el contragolpe del 18 de enero de 1962, encabezado por un grupo de oficiales luego de que el general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, entonces secretario de las Fuerzas Armadas, ordenara apresar a integrantes del Consejo de Estado.

Rodríguez Echavarría había promovido la instalación de una junta cívico-militar en medio de la crisis política desatada tras la salida de los Trujillo y las protestas que exigían la renuncia de Joaquín Balaguer.

La respuesta fue liderada por el entonces mayor Rafael Tomás Fernández Domínguez, acompañado por otros oficiales que liberaron a los consejeros detenidos en la Base Aérea de San Isidro y arrestaron a Rodríguez Echavarría.

La acción permitió restituir el Consejo de Estado, que quedó encabezado por Rafael F. Bonnelly y posteriormente organizó las elecciones generales de diciembre de 1962, ganadas por Juan Bosch.

Los coroneles constitucionalistas de 1965

El tercer momento corresponde a la Revolución de Abril de 1965, cuando militares constitucionalistas se levantaron para reclamar la reposición del Gobierno de Juan Bosch y el restablecimiento de la Constitución de 1963.

Entre las principales figuras de ese movimiento estuvieron los coroneles Francisco Alberto Caamaño Deñó y Rafael Tomás Fernández Domínguez.

Uribe Peguero presentó a estos oficiales como parte de una generación que rompió con el comportamiento autoritario de sectores militares que habían respaldado la dictadura y posteriormente el derrocamiento de Bosch, ocurrido el 25 de septiembre de 1963.

Durante la puesta en circulación, José Miguel Soto Jiménez recordó las divisiones que se produjeron dentro de las Fuerzas Armadas durante la Revolución de Abril y el derramamiento de sangre provocado por el enfrentamiento entre militares.

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Soto Jiménez también sostuvo que, pese a las diferencias históricas, quienes pertenecieron a las instituciones castrenses pueden reconocerse como “hermanos de armas y grandes amigos”.

“Los muchachos de la democracia”

El cuarto apartado se concentra en “Los muchachos de la democracia”, nombre atribuido a un grupo de jóvenes oficiales constituido en el contexto de la crisis electoral de 1990.

Su origen ha sido situado el 16 de mayo de ese año, fecha de unas elecciones marcadas por las denuncias de fraude formuladas por Juan Bosch contra el Gobierno de Joaquín Balaguer.

El grupo continuó articulado ante la preocupación de que una situación similar se repitiera en las elecciones de 1994, cuando José Francisco Peña Gómez denunció irregularidades después de que los resultados oficiales otorgaran a Balaguer una reducida ventaja.

La crisis culminó con la firma del Pacto por la Democracia, que redujo a dos años el período presidencial de Balaguer, prohibió la reelección consecutiva y estableció la celebración de nuevas elecciones en 1996.

Soto Jiménez ha identificado entre los integrantes del grupo a oficiales como Manuel Ernesto Polanco Salvador, González Ramírez, Zorrilla Ozuna y el propio Eurípides Uribe Peguero, entre otros.

Al referirse al conjunto de acontecimientos examinados en el libro, Uribe Peguero sostuvo que sus protagonistas estuvieron dispuestos a asumir las consecuencias de sus decisiones.

“Todos fueron grupos de coroneles que, en cada ocasión, tomaron las armas o estuvieron dispuestos a sacrificarse por los valores democráticos de la nación dominicana”, afirmó.

Militares retirados y participación política

Durante su intervención, Soto Jiménez también se refirió a la participación política de los militares retirados y señaló que actualmente diferentes partidos cuentan con agrupaciones integradas por antiguos miembros de las Fuerzas Armadas.

Indicó que encontrarse en condición de retiro les permite ejercer sus derechos ciudadanos, aunque todavía persisten prejuicios alrededor de la incorporación de exmilitares a la actividad partidaria.

La reflexión estuvo vinculada con el papel que los militares han desempeñado en la política dominicana, unas veces como soporte de gobiernos autoritarios y otras como actores en procesos dirigidos a recuperar el orden constitucional.

Con “Coroneles”, Uribe Peguero procura colocar el foco sobre estos últimos: oficiales que, según su interpretación histórica, decidieron enfrentarse a las corrientes autoritarias dentro de las propias Fuerzas Armadas cuando la institucionalidad democrática estuvo amenazada.

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