El cuento El hechicero, escrito por Juan Valera, parece al principio una historia de misterio y de supersticiones. Cuando empiezas a leer, todo gira alrededor de la leyenda de un hechicero que supuestamente vivía en un castillo abandonado. Esa historia provoca miedo entre los habitantes del lugar, porque creen que ese personaje fue un hombre poderoso y cruel. Sin embargo, a medida que el cuento avanza, te das cuenta de que el verdadero tema de la historia no es la magia ni el miedo, sino los sentimientos y la forma en que cambian con el tiempo. Este cuento es más bien una reflexión sobre el crecimiento personal y sobre cómo evolucionan las relaciones entre las personas, especialmente entre Silveria y Ricardo.

Desde el inicio, el ambiente está lleno de misterio. El castillo abandonado representa un lugar oscuro y extraño para los habitantes del pueblo. La gente cree que allí vivió “un tirano cruel, el poderoso Hechicero”, y esa idea se ha quedado en la imaginación de todos. Lo interesante es que esa leyenda influye mucho en la forma en que las personas ven el lugar. Muchos sienten miedo de acercarse, porque creen que algo malo puede ocurrir. De cierta manera, la historia del hechicero refleja cómo las personas muchas veces creen en cosas que no entienden completamente y prefieren mantener distancia en lugar de cuestionarlas.

– Nadie se atrevía a vivir allí, sin duda por el terror que causaba lo que del castillo se refería.

– A quien tal cosa ocurría, ora se le desconcertaba el juicio, ora solían sobrevenirle otras mil trágicas desventuras.

Sin embargo, no todos los personajes reaccionan de la misma forma ante esta historia. Silveria tiene una actitud diferente. Mientras que el resto del pueblo siente miedo del castillo, ella siente curiosidad. Esto me parece importante porque muestra desde el principio que Silveria tiene una personalidad especial. Ella no se deja llevar tanto por las supersticiones. Más bien parece tener una mezcla de inocencia y valentía que la lleva a querer entender lo que hay detrás del misterio.

– El mismo Hechicero, de quien había oído referir mil horrores, en lugar de causarle pavor, le infundía deseo de encontrarse con él y de conocerle y tratarle.  

Para mí, este detalle es importante porque Silveria representa una forma más abierta de ver el mundo. En lugar de aceptar lo que todos dicen, ella observa por sí misma. Esa curiosidad también refleja su juventud y su forma sincera de relacionarse con las cosas que no conoce. No actúa desde el miedo, sino desde el interés.

A medida que el cuento continúa, el misterio del hechicero pasa a un segundo plano y la historia empieza a centrarse más en la relación entre Silveria y Ricardo. Cuando ellos se conocen, la relación es bastante sencilla. Silveria es todavía una niña y ve a Ricardo con admiración. Él es mayor que ella, y además tiene una personalidad más reflexiva. Ricardo aparece como un joven sensible, con inclinaciones hacia la poesía y el pensamiento.

– Él le tomó, diciendo mil gracias, y besó en la frente a Silveria. Luego añadió, dirigiéndose al criado que acababa de subir:

-Juan, toma estas flores…, con cuidado, no se deshojen. Ponlas en un vaso con agua. Trae

bizcochos, confites y vino dulce moscatel para agasajar a mi huéspeda.

En ese momento, la relación entre los dos no es realmente romántica. Más bien parece una mezcla de amistad, admiración y cariño. Silveria siente curiosidad por Ricardo y disfruta de su compañía, mientras que él la ve de una forma más tranquila, casi como si fuera una niña a la que aprecia pero que todavía no forma parte de su mundo emocional.

Lo interesante del cuento es que introduce un elemento muy importante: el paso del tiempo. Ricardo se va por un tiempo y, mientras tanto, Silveria crece. Este cambio es fundamental porque transforma completamente la relación entre ellos. La niña curiosa que conocía a Ricardo ya no es la misma persona cuando él regresa. Ahora Silveria es una joven que siente algo más profundo por Ricardo. Sus sentimientos ya no son solo admiración infantil. Se han convertido en un afecto más consciente, más cercano al amor. Sin embargo, el cuento no describe este cambio de manera directa. Más bien lo sugiere a través de pequeños detalles, recuerdos y la forma en que Silveria espera el regreso de Ricardo.

-Así transcurrieron, no dos o tres meses, como en otras ausencias, sino más de cinco años; pero Silveria distaba infinito de olvidar al poeta. Siempre le tenía presente en la memoria, y aun le veía en sueños.

– Silveria era ya una hermosísima mujer; pero tan inocente y pura como cuando niña.

Cuando Ricardo vuelve, ocurre uno de los momentos más intensos de la historia. Silveria intenta mostrarle su cariño con la misma sinceridad que siempre ha tenido. Pero la reacción de Ricardo es totalmente inesperada. Él le dice:

“¡No me toques! ¡No me beses! ¡Vete pronto de aquí!”.

Esta escena me parece muy importante porque muestra un conflicto emocional muy fuerte. A primera vista, parece que Ricardo está rechazando a Silveria de forma dura. Sin embargo, cuando se piensa más en la situación, parece que su reacción no se debe a que no sienta cariño por ella, sino a que no sabe cómo manejar sus propios sentimientos.

– Él la apartó de sí blandamente, con honrado temor, y con una admiración y un asombro que Silveria no comprendía.

Creo que Ricardo se da cuenta de que Silveria ya no es la niña que él conocía. Ahora es una joven que puede despertar en él sentimientos diferentes. Esa situación lo incomoda, porque cambia completamente la relación que tenían antes. En lugar de aceptar ese cambio, él reacciona con rechazo. La reacción de Silveria también es muy interesante. A pesar de lo doloroso que puede ser ese momento, ella no responde con enojo ni con insistencia. En lugar de eso, mantiene su dignidad y decide retirarse. Este detalle muestra claramente que Silveria ha madurado. Ya no es solo la niña curiosa del principio del cuento, sino una persona capaz de enfrentar situaciones difíciles con cierta fortaleza emocional.

– Su soberbia cegó la fuente del llanto y ahogó los ruegos y las quejas; pero huyó, volando como lastimada paloma, escapando como cierva herida por emponzoñada flecha clavada en las entrañas. 

Después de este momento, Silveria huye y se adentra en el bosque. Entiendo que, esta parte del cuento tiene un significado simbólico. El bosque representa un espacio de transición, como si fuera un lugar donde Silveria debe enfrentar sus emociones y continuar creciendo. Durante ese recorrido, Silveria demuestra valentía y determinación. No se queda paralizada por el miedo ni por la tristeza. Más bien sigue adelante, lo cual demuestra que ha desarrollado una mayor independencia.

Este viaje por el bosque puede verse como una especie de prueba personal. A través de esta experiencia, Silveria confirma su crecimiento. Ya no depende completamente de la presencia o la aprobación de Ricardo. Es capaz de actuar por sí misma y enfrentar las dificultades.

Sin vacilar un instante, y con heroica valentía, penetró en el subterráneo, espantando a

los búhos y murciélagos que allí anidaban, y que oseados huyeron.

El momento final del cuento cambia completamente la forma en que se entiende toda la historia. Silveria descubre que el supuesto hechicero del castillo es en realidad Ricardo. Este descubrimiento rompe la idea inicial de que la historia trataba sobre algo sobrenatural.

– Luego recordó la evocación, y empezó a recitarla gritando:

-Acude, acude, hechicero…

No tuvo tiempo para concluirla. La puertecilla se abrió de súbito, de par en par, y Silveria vio delante a su poeta, lleno del mismo júbilo que ella sentía. 

-Ricardo le selló la boca con un beso prolongadísimo y la ciñó apretadamente entre los

brazos para que ya no se le escapase.

En realidad, el hechicero no es una figura mágica. Más bien es una representación simbólica. El misterio del hechicero refleja el misterio de los sentimientos. Muchas veces las emociones son difíciles de comprender o de expresar, y eso puede hacer que las personas actúen de manera extraña o contradictoria.

En el caso de Ricardo, su comportamiento puede interpretarse como una forma de esconder sus verdaderos sentimientos. El “hechicero” no es alguien con poderes mágicos, sino alguien que se esconde detrás de una apariencia para evitar enfrentar lo que siente.

Por eso creo que el título del cuento tiene un significado más profundo de lo que parece al principio. El hechicero no representa la magia tradicional, sino el misterio de las emociones. Los sentimientos pueden ser tan confusos y poderosos que parecen casi una forma de hechizo.

Al final, el cuento muestra que el verdadero centro de la historia no es la leyenda del castillo, sino la evolución emocional de los personajes. A través de Silveria y Ricardo, Juan Valera explora cómo el tiempo y la experiencia cambian la forma en que las personas se relacionan entre sí. Silveria representa el crecimiento, la sinceridad y la valentía emocional. Ricardo, por otro lado, representa la duda y el miedo a enfrentar ciertos sentimientos. Esta diferencia entre los dos personajes crea el conflicto principal de la historia.

Entiendo que, una de las ideas más interesantes del cuento es que muchas veces las cosas que parecen misteriosas o inexplicables tienen en realidad un origen muy humano. El miedo, la confusión y el amor pueden hacer que las personas actúen de maneras difíciles de entender.

En conclusión, El hechicero comienza como una historia de misterio, pero termina siendo una reflexión sobre el crecimiento emocional y las relaciones humanas. El cuento muestra cómo el paso del tiempo cambia a las personas y cómo esos cambios pueden afectar profundamente las relaciones. Lo que al principio parece una historia sobre magia termina siendo una historia sobre sentimientos. El verdadero hechizo del cuento no está en el castillo ni en la leyenda, sino en la complejidad de las emociones humanas. Por eso, más que una historia fantástica, este relato me parece una exploración sobre cómo las personas descubren y enfrentan sus propios sentimientos a lo largo de la vida.

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Raudi Encarnación (nació el 28 de noviembre de 2001) es estudiante de la Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Originario del municipio de Hondo Valle, República Dominicana. Actualmente se desempeña como digitador en un centro educativo. raudiencarnacion19@gmail.com

Raudi Encarnación

Estudiante de letras

Raudi Encarnación (nació el 28 de noviembre de 2001) es estudiante de la Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Originario del municipio de Hondo Valle, República Dominicana. Actualmente se desempeña como digitador en un centro educativo. raudiencarnacion19@gmail.com

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