“Vivo entre la palabra y la tierra. En ambas siembro, en ambas renazco”. Danilo Ginebra.

Danilo Ginebra se despertó una mañana de 1977 decidido a iluminar la tierra. Para lograrlo, necesitaba una linterna tan poderosa como el sol, y la encontró en el teatro, cuya luz es eterna. Con apenas 23 años, fundó el grupo Gratey, la palanca imprescindible para movilizar la energía que demandaba su iniciativa. Su proeza, más allá de sus propias intenciones, culminaría once años después (1989), dejándonos un legado asombroso: “más de 1,100 presentaciones, promediando más de 100 funciones al año”. El autor de La escena alterada” nos dice que la disolución del Teatro Gratey marcó el fin de una era que dejó huellas profundas en el corazón del teatro dominicano. Sin embargo, agrega, a título de advertencia: “Lo que nos define es el legado vibrante que dejamos tras nosotros, un legado que alteró la escena del teatro dominicano y la selló con el nombre Gratey” (p. 152).

Origen y contexto

Actores del teatro Gratey.

El colectivo nació en los inicios de Casa de Teatro, convirtiéndose en una de las agrupaciones más influyentes del teatro artístico, social y crítico en el país durante las décadas de 1970 y 1980.

Además de sus puestas en escena, el grupo publicó en 1984 la obra de investigación Panorama del Teatro Dominicano, Tomo I para preservar la memoria escénica nacional.

El Teatro Gratey fue uno de los colectivos independientes más trascendentales en la historia de la República Dominicana, considerado por críticos e historiadores como una de las más altas expresiones del teatro artístico-social del país. Nacido en un contexto de profundas tensiones e ideales de cambio tras el régimen de los Doce Años de Balaguer, Gratey redefinió las artes escénicas dominicanas mediante los siguientes aportes:

Compromiso crítico: Transformó el escenario en un espacio de confrontación, diálogo y reflexión política sobre las injusticias de la época.

Repertorio con memoria histórica: Rescató la memoria obrera y las realidades del país con montajes emblemáticos como 1946, mi primera manifestación (centrado en el líder sindical Mauricio Báez) y Alma Criolla de Rafael Damirón.

Descentralización radical y "teatro popular"

Mario Vargas Llosa conversa con Yanela Hernández, sobre la obra La Chunga, escritar por el escritor peruano, asistió al montaje en Casa de Teatro.

Salida de las salas tradicionales: Rompió con el monopolio de los grandes teatros monumentales de la élite.

Infraestructura móvil propia: Adquirió un minibús y equipo técnico para trasladar el teatro a barrios, clubes, sindicatos, escuelas y plazas públicas en todo el territorio nacional.

Búsqueda activa de públicos: Llegó a realizar entre 4 y 6 funciones semanales (superando las 20 al mes), llevando el arte a sectores históricamente excluidos.

Autodisciplina superior: Introdujo un estándar de mística artesanal y superación técnica rigurosa en el teatro independiente. Su enfoque colectivo no buscaba el lucro individual, sino la entrega pura a la cultura.

Semillero de talentos: Sirvió de escuela y plataforma fundamental para figuras destacadas de la escena dominicana.

Felicitar a Danilo Ginebra por este invaluable aporte sería quedarse notablemente corto. Esta obra no solo enriquece nuestro patrimonio documental, sino que posee un valor didáctico que merece trascender los círculos especializados. Por esta razón, considero de vital importancia que el Ministerio de Cultura asuma este libro como una política propia de difusión cultural. Su inclusión obligatoria en los programas de las escuelas de Bellas Artes marcaría un antes y un después en la formación de nuestros artistas.

Asimismo, es urgente una articulación estratégica con el Ministerio de Educación para insertar este texto como material de lectura fundamental en las escuelas públicas y universidades del país.

Integrar este libro en el sistema educativo es una estrategia clave que traería los siguientes beneficios:

Ministerio de Cultura y Escuelas de Bellas Artes: Permitiría que los estudiantes de disciplinas artísticas cuenten con un referente teórico o práctico de alta calidad, enriqueciendo su formación técnica y creativa con una perspectiva local y especializada.

Ministerio de Educación (MINERD) en escuelas públicas: Fomentaría el hábito de la lectura desde la educación básica y media, utilizando un contenido que no solo educa, sino que también fortalece la identidad cultural de los jóvenes dominicanos.

Universidades del país: Serviría como material de consulta, investigación y debate académico, elevando el rigor de la educación superior en las carreras afines.

Iniciativas como esta, impulsadas por el reconocimiento ciudadano, son las que suelen transformar proyectos independientes en verdaderos legados educativos y culturales para la nación. Sin duda, una gestión coordinada entre ministerios maximizaría el alcance de este valioso aporte.

Democraticemos el acceso a este conocimiento; convertir esta obra en un pilar educativo es el auténtico homenaje que merece su autor y el mayor beneficio que podemos otorgarle a las futuras generaciones.

1 de septiembre de 2026, Santo Domingo, D. N.

Haffe Serulle

Escritor

Haffe Serulle es un escritor y director teatral. Estudió dirección e interpretación teatral en la reconocida Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, y Sociología Laboral, en la Escuela de Sociología, igualmente de Madrid, España. Autor de más de 20 obras teatrales, cuatro libros de poesia y dos de ensayo, es autor de las novelas: Voy a matar al Presidente, Las Tinieblas del Dictador, El vuelo de los imperios, El tránsito del reloj, Los Manuscritos de Alginatho, El plan perfecto de Poncio Pilá, y Plagas y predicciones de la familia Vick-Aux.

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