El santoral de este 27 de abril reúne a figuras que encarnan la conversión radical, el misticismo y el martirio: desde un bandolero medieval que se convirtió en redentor de cautivos hasta un joven trapense español que encontró a Dios en el silencio y la enfermedad.
Santos principales del 27 de abril
San Pedro Armengol
San Pedro Armengol es el santo más destacado de este día. Nacido hacia 1238 en Guardia dels Prats, Tarragona, en el seno de una familia noble de la Corona de Aragón, su juventud estuvo marcada por la violencia: lideró una banda de salteadores de caminos hasta que un encuentro providencial lo cambió todo.
Según la tradición, en 1258 se topó cara a cara con su propio padre —soldado del rey Jaime I— mientras asaltaba un camino real. Ese momento de reconocimiento lo llevó a deponer las armas, pedir perdón y buscar una vida nueva. Ingresó en la Orden de la Merced, fundada precisamente para rescatar a cristianos cautivos en manos de los moros. Su entrega fue tan absoluta que llegó a ofrecerse como rehén en lugar de 19 niños que iban a ser ejecutados. Fue colgado por los moros, pero sobrevivió milagrosamente. Murió el 27 de abril de 1304, a los 66 años, en su tierra natal. Fue canonizado el 8 de abril de 1687 por el papa Inocencio XI.
San Rafael Arnáiz Barón
Conocido como el Hermano Rafael, este joven monje trapense español es uno de los grandes místicos del siglo XX. Nació el 9 de abril de 1911 en Burgos, en el seno de una familia acomodada y profundamente religiosa. Estudió arquitectura en Madrid y parecía destinado a una vida brillante cuando sintió el llamado a la vida contemplativa.
Ingresó al Monasterio de San Isidro de Dueñas, en Palencia, pero una diabetes severa lo obligó a abandonar el claustro en repetidas ocasiones. Lejos de rendirse, vivió su enfermedad como un camino de unión con Dios, dejando escritos espirituales de una profundidad extraordinaria.
Murió el 26 de abril de 1938, a los 27 años. La Iglesia celebra su memoria el 27 de abril. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1992 y canonizado por Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009. Sus escritos siguen siendo referencia en la espiritualidad contemporánea.
Santa Zita de Lucca
Patrona de los trabajadores domésticos y de las empleadas del hogar, Santa Zita nació hacia 1218 en Monsagrati, cerca de Lucca, Italia. Desde los 12 años sirvió en la casa de la familia Fatinelli, donde vivió toda su vida con una humildad y caridad ejemplares. Se cuenta que repartía el pan de sus patrones entre los pobres y que, en más de una ocasión, los alimentos que había dado desaparecían milagrosamente de su delantal cuando era sorprendida. Murió en 1278 y fue canonizada en 1696. Su fiesta es especialmente venerada en Italia.
Beatos del 27 de abril
Beato Nicolás Roland. Sacerdote francés del siglo XVII, precursor de la educación popular y maestro de San Juan Bautista de La Salle, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Murió en 1678.
Beata María Antonia Bandrés y Elósegui. Religiosa española del siglo XX, fundadora de las Misioneras de Jesús, María y José. Beatificada en 1996.
Beata Catalina de Kotor. Religiosa franciscana del siglo XV, nacida en Montenegro. Dedicó su vida a la oración y a la atención de los enfermos. Beatificada en 1979 por Juan Pablo II.
¿Qué es el santoral?
El santoral es el calendario litúrgico de la Iglesia Católica que recoge la memoria de los santos, beatos y mártires a lo largo del año. La tradición de venerar a los santos en una fecha fija proviene de la época paleocristiana, cuando las comunidades conmemoraban el aniversario de la muerte de los mártires —considerado su "nacimiento" a la vida eterna— en el lugar de su sepultura.
Con el paso de los siglos, el santoral se fue ampliando hasta incluir a confesores, vírgenes, doctores de la Iglesia y beatos en proceso de canonización. Hoy, el Martirologio Romano es el catálogo oficial de la Iglesia y registra miles de nombres distribuidos a lo largo de los 365 días del año.
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