La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) llega a sus elecciones del 17 de junio en un momento bisagra. No solo porque se renuevan 121 cargos de dirección, sino porque el próximo rector asumirá con una agenda de transformación que no admite demoras. La primera universidad del Nuevo Mundo se acerca a sus 500 años de fundación en octubre de 2028, y esta fecha debería encontrarla fortalecida, no rezagada. Los desafíos son concretos, urgentes y medibles.
De acuerdo con el plan estratégico de la Primada de América y el plan país del Ministerio de Educación Superior, estos son los cinco frentes que esperan al ganador de las elecciones de mañana, ya sea el médico cirujano Jorge Asjana David o el tecnólogo Radhamés Silverio.
1. La carrera tecnológica: de la licitación al aula
La UASD ya dio el primer paso. En julio de 2025, la universidad y el Indotel lanzaron una licitación pública para contratar internet de alta velocidad por US$ 7.6 millones, con respaldo del BID, bajo el proyecto UASD Conectada. El plan incluye inteligencia artificial, realidad aumentada y computación en la nube.
En mayo de 2026, la universidad fue un paso más allá: firmó un acuerdo con el ITLA para crear el primer Hub Nacional de Inteligencia Artificial Universitaria. El desafío del próximo rector no es anunciar estos proyectos —ya están anunciados— sino ejecutarlos, llevarlos a los recintos del interior y garantizar que la brecha digital no se reproduzca dentro de la propia universidad.
2. La expansión regional: más recintos, ¿más calidad?
En enero de 2026, el presidente Luis Abinader inauguró el Centro Universitario Regional de la UASD en Neiba, Bahoruco, la quinta ciudad universitaria de la institución, beneficiando a más de 1,200 estudiantes del suroeste. En noviembre de 2025, entregó el techado del Recinto San Francisco de Macorís con una inversión de RD$ 75 millones, y anunció la conversión del antiguo Hospital San Vicente de Paúl en una escuela de medicina.
La expansión física es real. Pero voces críticas advierten que el país no necesita más extensiones sin planificación estratégica, sino recintos con oferta académica pertinente a la economía local. El próximo rector deberá decidir si la UASD sigue creciendo en metros cuadrados o si prioriza la calidad de lo que ya tiene.
3. La modernización física: lo inaugurado y lo pendiente
El 29 de mayo, en plena campaña electoral, el rector saliente Editrudis Beltrán y el presidente Abinader inauguraron un Centro Multiservicios, nuevas aulas, espacios tecnológicos y una clínica odontológica remozada en la sede central. La universidad también incorporó un tren eléctrico y nuevos autobuses para movilidad interna.
Estas obras marcan un piso, no un techo. El próximo rector hereda una institución con infraestructura renovada en su sede, pero con recintos regionales que aún esperan el mismo nivel de inversión. La equidad territorial dentro de la propia UASD es una deuda que el nuevo liderazgo deberá saldar.
4. La proyección internacional: los 500 años como oportunidad
Como señaló el analista José Miguel Vásquez García, la proximidad del quinto centenario de la UASD no debe ser solo una celebración simbólica, sino una oportunidad para conectar la institución con las grandes redes académicas internacionales e impulsar investigación de alto impacto.
Hoy, la UASD no figura en los principales rankings universitarios de América Latina. Sus programas de posgrado tienen alcance limitado y la producción científica indexada es escasa en relación con su tamaño. El próximo rector tiene una ventana histórica: llegar a los 500 años —previsiblemente en su gestión— con acreditaciones internacionales concretas y alianzas académicas que trasciendan los convenios de papel.
5. La vinculación social: la misión que no puede perderse
La UASD es la universidad de los dominicanos que no pueden pagar otra. Esa es su razón de ser y su mayor responsabilidad. El decano de Humanidades, Gerardo Roa Ogando, lo planteó con claridad en Acento: la universidad debe ser un organismo vivo que dialoga, interpela y transforma la realidad que la rodea, no una suma de centros aislados.
Los programas de educación continua, la extensión comunitaria y la incidencia pública son los ejes que distinguen a una universidad pública de una privada. El próximo rector deberá demostrar que la modernización tecnológica y la expansión física no se hacen a costa del compromiso social que históricamente ha definido a la Primada de América.
Mañana, cuando el Claustro Elector emita su voto, no solo estará eligiendo un nombre. Estará decidiendo qué universidad quiere tener cuando lleguen los 500 años.
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