Ciento veintiún estudiantes de nivel secundario y técnico superior cerraron este año la edición número 32 del Diplomado de Emprendimiento que el Banco Popular Dominicano sostiene junto al Instituto Politécnico Loyola (IPL) y al Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola (IEESL).
La clausura marcó también el décimo aniversario de un programa que, según sus propias cifras, ha formado a 1,944 jóvenes desde su primera edición en 2016.
Ello, en un contexto nacional donde la demanda de formación técnica entre jóvenes dominicanos sigue en aumento y donde instituciones como el propio Loyola acumulan reconocimientos por su apuesta a la innovación aplicada, como lo demostró la Feria Ingenium 2026, que reunió más de 100 proyectos estudiantiles en abril pasado.
Un modelo que combina banca y aula
El programa no es un taller de fin de semana. A lo largo de varios meses, los participantes reciben formación en modelos de negocio, marketing, análisis financiero, sostenibilidad, tecnologías aplicadas y presentación de propuestas ante potenciales inversores.
El objetivo declarado es que los estudiantes salgan con un proyecto viable en mano, no solo con una idea.
Este año, los emprendimientos presentados en el acto de clausura abarcaron sectores como energías renovables, alimentos y bebidas, salud y bienestar, y belleza y cuidado personal. Durante el ciclo completo, los participantes también trabajaron en servicios técnicos, ingeniería eléctrica y agroindustria.
¿A quién va dirigido?
El diplomado tiene dos públicos diferenciados: estudiantes de sexto grado de secundaria del IPL y tecnólogos e ingenieros del IEESL. Esa doble entrada —formación media y superior— le da al programa una cobertura que pocas iniciativas similares logran sostener en el tiempo.
José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Grupo Popular, señaló que el programa "ha abierto oportunidades reales de crecimiento para los jóvenes emprendedores" y que aspira a seguir siendo "un referente de educación y emprendimiento para las nuevas generaciones".
Por su parte, el padre José Victoriano, S. J., rector del IPL, enmarcó la alianza en términos más amplios: "Cuando la educación, la innovación y el acompañamiento riguroso se unen, es posible transformar ideas en proyectos que generan valor para las personas y para la sociedad".
El Popular amplía su apuesta formativa
El Diplomado de Emprendimiento no es la única iniciativa educativa del banco en este período. En mayo pasado, el Popular lanzó una nueva edición de su Diplamado en Gestión Empresarial Pyme en alianza con Barna Management School, orientado esta vez a pequeñas y medianas empresas ya constituidas.
Y apenas esta semana, la entidad informó que canalizó cerca de RD$ 200 millones en aportes a 42 organizaciones sociales durante el primer semestre de 2026.
El patrón es claro: el banco construye una estrategia de responsabilidad corporativa articulada en torno a la educación y el emprendimiento, con el Loyola como uno de sus socios más estables en el sur del país.
El Loyola, más que un aliado corporativo
En los últimos meses, la institución sancrístobalense ha protagonizado varios hitos: presentó proyectos de innovación agropecuaria ante el ministro de Agricultura en junio, y en octubre de 2025 firmó un memorándum con Proindustria, el PNUD y la cooperación japonesa (JICA) para instalar un Centro de Prototipado de Startups Industriales en sus instalaciones.
Esa trayectoria convierte al Loyola en algo más que un receptor de fondos de responsabilidad social: es un ecosistema de innovación en construcción, con alianzas que van desde la banca privada hasta organismos multilaterales.
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