El equipo de investigación en Resiliencia Energética y Microrredes y el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) valoró que el corte general de electricidad del pasado lunes como una señal de alerta para fortalecer la planificación del sistema eléctrico, no solo desde la perspectiva operativa, sino como un componente central de la política de gestión de riesgos y resiliencia nacional.
Los resultados del estudio sugieren el fortalecimiento de la infraestructura de gestión de datos de interrupciones, especialmente considerando que el 36 % del total de eventos se deben a causas desconocidas.
Así también el desarrollo de capacidades de modelamiento, simulación de escenarios y optimización en la asignación de recursos, para identificar con mayor precisión las zonas, circuitos y componentes críticos del sistema.
Esta capacidad analítica constituye una condición para priorizar inversiones y diseñar estrategias efectivas de mitigación y adaptación en sectores interdependientes.
Los investigadores explicaron que este evento reciente hizo visible lo que normalmente permanece invisible: las redes eléctricas son la columna vertebral de la sociedad moderna y la electricidad está profundamente integrada en cada actividad y proceso económico, hasta convertirse en un insumo esencial para la vida contemporánea.
“No se requiere un desastre de escala catastrófica para evidenciar la fragilidad de las infraestructuras críticas ni los efectos en cascada que pueden afectar la economía, la salud pública, el abastecimiento de agua, las telecomunicaciones y los servicios de emergencia”, explicaron.
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