Ángel Moronta, primo de Esmeralda Moronta, cuestionó con dureza la actuación de las autoridades y la reacción de la sociedad tras la muerte de su familiar, ocurrida en las inmediaciones de una fiscalía, un hecho que —a su juicio— evidencia la vulnerabilidad en la que viven muchas mujeres frente a situaciones de violencia.
En un testimonio cargado de indignación, Moronta afirmó que el caso deja un mensaje alarmante sobre la capacidad de protección del sistema judicial y policial.
“Entonces, ¿Qué nos deja aquí? Que no matamos a una persona en cualquier lugar, sino en el perímetro de la fiscalía”, expresó, al señalar que el crimen ocurrió en un espacio donde, en teoría, debía existir mayor seguridad.
El joven sostuvo que el caso refleja un deterioro profundo de la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de proteger a las víctimas. “La justicia no me está socorriendo”, afirmó, al insistir en que muchas mujeres sienten que enfrentan solas a sus agresores.
Durante sus declaraciones, Ángel Moronta también criticó la falta de reacción de las personas que presenciaron parte de la situación, según muestran videos que circulan en redes sociales.
“Se muestra en el último video que anda circulando donde ella corre. Él se ve nervioso. Y personas que estaban alrededor simplemente se detuvieron a mirar”, lamentó.
A partir de esa escena, hizo un llamado a la sociedad a asumir una actitud más activa frente a situaciones de peligro y violencia.
“Nosotros como sociedad tenemos que empezar a revisarnos, no simplemente culpar al Gobierno”, expresó, al considerar que la indiferencia colectiva también forma parte del problema.
Moronta incluso planteó, desde la desesperación y la impotencia, que muchas mujeres podrían sentirse obligadas a tomar medidas extremas para defenderse ante la falta de protección efectiva.
“Las mujeres, en estos casos, van a tener que tomar precauciones”, dijo, al describir el miedo y la sensación de desamparo que, según entiende, deja este crimen.
El familiar de Esmeralda insistió en que el debate no debe limitarse únicamente a las críticas contra las autoridades, sino también a la capacidad de reacción de la ciudadanía frente a hechos violentos.
“Siempre vamos a estar criticando, pero aparte de la crítica no hay acción, no hay reacción”, sostuvo.
Sus declaraciones se suman al reclamo de familiares y allegados de Esmeralda Moronta, quienes aseguran que la joven expresó temor antes de morir y que el sistema falló en brindarle protección.
Tía de Esmeralda Moronta recuerda entre lágrimas a su sobrina
En un testimonio marcado por el dolor, Carmen de los Santos, tía de Esmeralda Moronta, recordó entre lágrimas a su sobrina, a quien describió como una mujer de 33 años, mientras cuestionaba con dureza la respuesta de las autoridades ante el caso.
“Mi niña tenía treinta y tres años”, repite con la voz quebrada, aferrada a recuerdos cotidianos que —según relata— retratan a Esmeralda como una joven cercana y afectuosa. La recuerda llamándola “tía” y prometiéndole preparar “sus guandules”, en una escena doméstica que hoy adquiere un peso devastador.
La mujer sostiene que Esmeralda expresó temor antes de lo ocurrido. “Yo tengo miedo”, asegura que le dijo la joven, mencionando a una persona identificada como “Maxi”. También relata que Esmeralda “corrió”, en una secuencia que describe como desesperada y angustiante.
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