Hay diferentes señales con los que se puede identificar que un niño, niña o persona adolescente está siendo víctima de violencia sexual.
El impacto que provoca esta agresión, de acuerdo con la psicóloga Nadia Ventura, puede presentar en infantes y adolescentes desde depresión, síntomas de ansiedad, dificultad para el aprendizaje y para interactuar.
La experta en violencia del Centro de Atención Psicosocial del Intec (Caps/Intec), sostiene, que también se pueden notar cambios en la alimentación, ya sea que coma mucho más o que deje de comer, además de alteraciones a nivel del sueño.
“Todo esto también puede hacer que la víctima sea muy vulnerable más adelante a repetir la violencia o a ser víctima de otros tipos de violencia”, puntualiza.
Ventura explica que este tipo de violencia no solamente afecta a la persona que recibe directamente el impacto, sino también a la familia en general e incluso las comunidades.
En el caso de los padres, estos hechos pueden generar mucha culpa, rabia y desconfianza, y en la sociedad, temor y un pánico generalizado.
Medidas frente a casos de violencia
La educación es fundamental. Que los niños y las niñas aprendan a reconocer y cuidar sus cuerpos es fundamental.
“En este país se utiliza mucho el ponerle sobrenombres a las partes del cuerpo, especialmente a íntimas. Es importante que sepamos nombrarlas tal cual; que desde pequeños y pequeñas los nombremos a nuestros hijos y decirle cuáles son sus partes privadas, partes que no pueden tocar otras personas, más que quizás mamá o papá cuando vayan a ayudarles a higienizarlas”, sostiene la especialista.
Indicó que poner los nombres correctos y claros, hace que el niño o la niña identifique que alguien más está tocando alguna de esas partes o cualquier acercamiento, y pueda hablar.
- Crear un espacio de confianza. La especialista en violencia aconseja crear confianza con los hijos y las hijas para que puedan hablar y contar como se sintieron en algunos entornos, como en casa de abuelos, tíos y otros familiares o amigos.
- Respetar su autonomía. No obligar a los niños, niñas y adolescentes a saludar a las personas, a darle un abrazo porque es un familiar, “porque lo conoce de niño”, etc.
“Primero respetar la forma del saludo y luego abrir el espacio de confianza de quizás por qué no quiere saludar a este tío, por qué te sientes así. No para forma de señalar o de llamar la atención, sino para comprender y respetar”, señala
Manifestó que la “violencia hay que desnormalizarla”, tanto dentro de la familia como fuera, y entender como sociedad que “la violencia no es un tema privado”.
Dijo que la violencia es un tema que afecta a nivel social, salud y económico, por lo que no es considerado un tema privado.
“Es un tema general para todos y todas, en el cual tenemos que prestar atención y buscar ayuda necesaria a donde las personas expertas”, indicó

Qué hacer
Lo primero es buscar ayuda. Apoyo psicológico, legal y médico. De acuerdo con Ventura, el entender que se puede salir de los efectos de la violencia estando solos, es un error, que genera más frustración e incluso aumenta la culpa.
“Entender yo puedo manejarlo en el secreto, en el secretismo, no digo nada a nadie, esto no pasó; hace que este evento pueda volver a repetirse”, advierte
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