El centro de acopio instalado en Sambil Santo Domingo continúa canalizando ayuda humanitaria para Venezuela gracias al trabajo de decenas de voluntarios y al apoyo de la comunidad. Desde el inicio de la iniciativa, el equipo ha logrado despachar 20 contenedores con donaciones destinadas a comunidades vulnerables del país sudamericano.
Rubén Alameda, voluntario del centro de acopio, informó que 10 de esos contenedores ya fueron recibidos por la red de los jesuitas en Venezuela, organización encargada de distribuir la ayuda directamente entre las personas que más la necesitan.
Como parte de la logística, los voluntarios han preparado más de 800 palets de mercancía, mientras otros 200 permanecen pendientes de clasificación y embalaje. Alameda explicó que los primeros diez contenedores transportan alrededor de 67 toneladas de ayuda humanitaria, integradas principalmente por alimentos no perecederos, medicamentos e insumos médicos.
Los responsables del centro señalaron que, por el momento, no están recibiendo ropa, debido a que ese tipo de donación ya ha sido cubierto en gran medida y no constituye la necesidad más urgente. En cambio, hicieron un llamado a donar insumos médicos, alimentos enlatados, artículos para bebés y materiales gastables, entre ellos gasas, suturas, yeso y otros productos utilizados en la atención sanitaria.








Además de las donaciones, el centro enfrenta otro desafío: la disminución del número de voluntarios. Mientras en las primeras semanas la respuesta ciudadana fue masiva, actualmente solo entre 20 y 30 personas colaboran diariamente en las tareas de recepción, clasificación, identificación, embalaje y preparación de los envíos.
"Necesitamos personas que puedan venir aunque sea 10 minutos, una hora o un día completo. Cualquier ayuda suma y nos permite avanzar con todo el material que aún queda por organizar", manifestó Alameda.
Santiago Mejía, encargado del área de carga del centro de acopio y de nacionalidad dominicana y venezolana, explicó que su motivación para integrarse como voluntario nace del vínculo con ambos países.
"Quise venir por la causa de mi país, Venezuela, porque sé lo que se siente. También quiero aportar desde República Dominicana para ayudar a quienes más lo necesitan", expresó.
Por su parte, la voluntaria Yera Figuereo afirmó que la experiencia ha fortalecido su admiración por la comunidad venezolana y el espíritu solidario de los dominicanos.
"Lo que me llevo es el cariño inmenso, las personas maravillosas que he conocido y una experiencia que nunca voy a olvidar", comentó.
Los organizadores destacaron que la respuesta del pueblo dominicano ha sido fundamental para mantener activa la operación humanitaria y reiteraron el llamado a continuar donando medicamentos, alimentos y artículos de primera necesidad, así como a integrarse al equipo de voluntarios que trabaja diariamente en el centro de acopio de Sambil.
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