Este lunes, miles de docentes dominicanos regresan a las aulas tras un fin de semana en el cual la discusión en los grupos de WhatsApp no fue la de los precios de los combustibles, sino una propuesta de normativa que el Ministerio de Educación (MINERD) avanza y establece los lineamientos para el uso de dispositivos móviles en todos los centros educativos públicos y privados del país.
La medida podría entrar en vigencia en un plazo no mayor de 90 días. Aunque, con el contexto actual provocado por el alza de los combustibles, podría variar.
La normativa llega en un momento en que la discusión sobre pantallas y aprendizaje domina la agenda educativa global. Apenas el pasado 19 de marzo, la UNESCO publicó un análisis que confirma que 114 sistemas educativos —el 58 % de los países del mundo— ya tienen restricciones nacionales al uso de celulares en las escuelas, un salto vertiginoso desde el 24 % registrado en junio de 2023.
Qué dice la norma del uso de celulares y por qué importa ahora
La Orden Departamental (borrador que circula y al cual Acento tuvo acceso) no es una prohibición absoluta de la tecnología. Es, en esencia, un marco regulatorio que busca garantizar el uso pedagógico, ético y responsable de los dispositivos móviles, alineado al currículo nacional. Su objetivo: que la tecnología sea una herramienta al servicio del aprendizaje y no una fuente de distracción, acoso o riesgo para los estudiantes.
El documento se sustenta en un robusto andamiaje legal que incluye la Constitución dominicana, la Ley General de Educación No. 66-97, la Ley 136-03 de protección de niños, niñas y adolescentes, la Ley 172-13 de protección de datos personales, la Ley 53-07 sobre crímenes de alta tecnología, las recomendaciones de la UNESCO (2023), la Agenda Digital 2030 de República Dominicana y el Plan Decenal de Educación Horizonte 2034.
Las reglas por nivel educativo: lo que cada docente debe conocer
Nivel Inicial: prohibición total de celulares personales
En el nivel Inicial, la norma es tajante: se prohíbe completamente la presencia y el uso de teléfonos celulares personales por parte de los estudiantes. La prioridad en esta etapa es la interacción directa, el juego, la creatividad y el movimiento.
Sin embargo, se permite el uso de otros dispositivos —tabletas, laptops, líneas braille para estudiantes con discapacidad visual, kits de robótica educativa— bajo la dirección del docente y con un límite de 20 minutos continuos por sesión de exposición a pantallas.
Nivel Primario: cero celulares, con excepciones controladas
Para los grados de 1.º a 6.º, la prohibición de celulares personales se extiende a todas las instalaciones escolares y cualquier actividad relacionada con el centro educativo, tanto en aulas como en áreas comunes.
Si un estudiante necesita comunicarse con su familia, deberá hacerlo a través de los medios del centro educativo. Solo en casos de "extrema necesidad", debidamente justificados por los padres mediante un formulario, se permitirá que un niño lleve un dispositivo, que quedará bajo custodia del centro y solo podrá usarse en emergencias o momentos autorizados por la dirección.
Nivel Secundario: uso regulado y bajo supervisión
En secundaria, el enfoque cambia: no se prohíbe la tenencia del celular, pero se regula estrictamente su uso. Los dispositivos electrónicos, incluidos los celulares personales, solo podrán utilizarse con fines educativos autorizados y bajo supervisión directa del docente o la gestión escolar. Fuera de esas actividades, los dispositivos deben permanecer apagados y guardados.
Cada centro educativo tendrá la facultad de crear espacios seguros para resguardar los dispositivos durante la jornada —casilleros, cajas de resguardo u otros mecanismos— y de decidir si permite o no el uso de celulares durante recreos y recesos.
Lo que cambia para los docentes y el personal administrativo
La normativa no solo regula a los estudiantes. Los docentes y el personal administrativo están sujetos a disposiciones claras:
- Pueden usar dispositivos móviles como apoyo pedagógico, alineados al currículo.
- Durante actividades académicas, los dispositivos deben estar apagados, en silencio o en vibración. Las comunicaciones personales urgentes no deben interferir con sus responsabilidades.
- Queda estrictamente prohibido difundir en redes sociales imágenes, videos o audios de la comunidad educativa sin autorización expresa y, en el caso de menores, sin consentimiento informado de los padres.
- Se prohíbe la comunicación privada e individual con estudiantes fuera de los canales institucionales. Toda interacción debe ser grupal, con fines educativos y bajo supervisión del equipo de gestión. La violación de esta norma se considera falta grave.
- Los docentes deben actuar como modelo de uso ético y responsable de la tecnología.
Cómo beneficia a los niños y adolescentes
Protección de la atención y el rendimiento académico
La propuesta de normativa reconoce en sus considerandos lo que la evidencia internacional ha documentado: el uso excesivo de dispositivos tecnológicos está asociado a síntomas de adicción, alteraciones en el comportamiento, dificultades de atención, bajo rendimiento académico y agotamiento físico y emocional. La regulación busca devolver al aula un ambiente donde la concentración sea la norma, no la excepción.
Prevención del ciberacoso y protección de la privacidad
La normativa tipifica el ciberacoso como falta grave y define con claridad que incluye la intimidación, humillación o daño causado mediante medios digitales. El ciberacoso sexual se considera igualmente falta grave con consecuencias legales. Se prohíbe capturar, grabar o difundir imágenes y datos personales sin consentimiento, protegiendo así la dignidad e intimidad de los menores.
Inclusión y equidad
La norma establece excepciones para estudiantes con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE) asociadas a discapacidad, garantizando que puedan usar dispositivos como herramientas de comunicación y aprendizaje. Además, obliga a los docentes a prever alternativas cuando planifiquen actividades con tecnología, para que ningún estudiante quede excluido por no tener un dispositivo.
Límites saludables de tiempo de pantalla
Al establecer tiempos máximos de exposición —20 minutos continuos en Inicial— y promover pausas activas y alternancia con actividades sin pantallas, la regulación incorpora criterios de salud en la planificación pedagógica, un aspecto que organismos como la OMS han señalado como prioritario para el desarrollo infantil.
República Dominicana en sintonía con el mundo
La decisión del MINERD no ocurre en el vacío. Como documentó Acento.com.do en julio de 2025, la ENHOGAR-2024 reveló que el 94.7 % de los hogares dominicanos posee al menos un teléfono celular, con una penetración que alcanza incluso las zonas rurales (91.4 %). El uso masivo desde la niñez plantea, según la encuesta, "nuevos retos sociales" que demandan políticas públicas específicas.
A nivel internacional, la tendencia es inequívoca. Según el más reciente informe de la UNESCO publicado el 17 de marzo de 2026, la expansión de las prohibiciones ha sido "rápida": de un 24 % de países con restricciones en 2023 a un 40 % a inicios de 2025, hasta alcanzar el 58 % en marzo de 2026. Francia fue pionera en 2018; le siguieron Italia, Países Bajos, España, Australia, Corea del Sur y, en América Latina, Chile implementó su programa "Modo Aula" para el año escolar 2026, Bolivia prohibió los celulares al inicio de clases en febrero, y Perú oficializó su reglamento en enero de este año.
Tanto los informes de la UNESCO y la OCDE confirman que estas medidas "no solo buscan mejorar la concentración y el aprendizaje, sino que también reportan una convivencia más saludable entre los estudiantes y menos casos de acoso digital".
Los próximos pasos: alrededor de 90 días para adaptarse
El documento que circula, que es una propuesta, establece que los centros educativos tienen un plazo máximo de 90 días calendario desde su publicación oficial para implementar la normativa. Esto implica:
- Elaborar protocolos internos que se integren al manual de convivencia, considerando el nivel educativo, la infraestructura, la capacidad de supervisión y la realidad sociocultural de cada comunidad.
- Socializar las reglas con docentes, personal administrativo, estudiantes y familias, colocándolas en lugares visibles del plantel.
- Coordinar con las APMAE (Asociación de Padres, Madres, Tutores y Amigos de la Escuela) para garantizar un uso seguro e inclusivo.
- Implementar controles parentales en los servicios de internet ofrecidos dentro de las escuelas.
- Definir mecanismos de custodia para los dispositivos en secundaria, incluyendo responsables, horarios y protocolos de actuación ante incidentes.
El MINERD se compromete a implementar programas de formación y actualización continua para docentes y personal administrativo sobre el uso pedagógico efectivo y ético de los dispositivos móviles.
Un cambio cultural, no solo normativo
La regulación del uso de celulares en las escuelas dominicanas es mucho más que una medida administrativa. Es una apuesta por redefinir la relación entre tecnología y aprendizaje en un país donde la conectividad móvil es casi universal pero donde, como revelan los resultados de las pruebas PISA, los desafíos educativos siguen siendo profundos.
Para los docentes que este lunes vuelven a pararse frente a sus alumnos, el mensaje es claro: la tecnología sigue siendo bienvenida en el aula, pero ahora con reglas, con propósito pedagógico y con la responsabilidad compartida de toda la comunidad educativa. Y, también, significará ahora un reto ante la situación provocada por el alza de los combustibles.
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