Este domingo 21 de junio, el planeta vive simultáneamente dos realidades opuestas: mientras más de 20.000 personas se congregaban, por ejemplo, en Stonehenge para celebrar el día más largo del año en el hemisferio norte, el hemisferio sur entraba en el invierno astronómico con la noche más extensa del año.
Al mismo tiempo, China activaba alertas de emergencia por desastres geológicos ante las lluvias que acompañan cada año al verano boreal, y Sevilla convertía su Plaza de España en una pista de baile para 12.500 personas. Un mismo instante cósmico, experiencias radicalmente distintas según la latitud.
El amanecer que detiene el tiempo en Stonehenge
Pasadas las cinco de la madrugada hora local —las 04:00 GMT— el sol asomó por detrás de la Piedra del Talón, el monolito que actúa como marcador solar en el crómlech más célebre del mundo.
La alineación del astro con el eje central del monumento, tal como ocurre cada año en el solsticio de junio, desató los vítores de una multitud que había pasado la noche en vigilia entre rituales, percusión y música.
Patrimonio Nacional, la entidad británica encargada de la preservación del sitio, confirmó la asistencia de más de 20.000 personas, una cifra que convierte a esta edición en una de las más concurridas de los últimos años.
"Ha sido maravilloso ver a tanta gente reunida, todos concentrados en lo mismo, absortos en un pequeño punto central", describió a la agencia EFE Kath Cuts, una ciudadana de Bristol que participaba por primera vez en la celebración. Para ella, el momento también tuvo una dimensión personal: "Es un instante para reflexionar sobre cómo va el año, qué he logrado, en qué puedo trabajar para la segunda mitad".
Un monumento que tardó 1.500 años en construirse
Stonehenge no es solo un escenario de celebraciones modernas. La construcción comenzó alrededor del año 3.000 a.C., durante el Neolítico, impulsada por comunidades de agricultores que tardaron aproximadamente 1.500 años en completarla. El monumento que hoy se contempla corresponde a su tercera fase de edificación, entre el 2600 y el 1600 a.C., ya en la Edad de Bronce, cuando se erigieron los grandes bloques de piedra que le otorgan su silueta inconfundible.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, el conjunto está formado por aproximadamente un centenar de menhires y dólmenes dispuestos en círculos concéntricos, entre los que sobresalen la Piedra del Sacrificio, la del Altar y la del Talón.
Un precursor de madera hallado a cinco kilómetros
El solsticio de este año llegó acompañado de un hallazgo arqueológico de primer orden. El investigador Phil Harding, de la empresa Wessex Archaeology, divulgó el descubrimiento de una estructura de madera ubicada en Bulford, a unos cinco kilómetros de Stonehenge, que habría precedido al monumento en unos 500 años.
La estructura, formada por dos postes separados por 120 metros y alineados con el amanecer del solsticio de verano y el atardecer del de invierno, es considerada uno de los primeros ejemplos de arquitectura astronómica en las Islas Británicas. "Lo que tenemos ahora, por primera vez, es prueba real de que estas personas eran capaces de capturar el movimiento del sol", señaló Harding.
El hallazgo refuerza la hipótesis de que la obsesión humana por los ciclos solares —y su conexión con la muerte, la fertilidad y lo sagrado— antecede incluso a las piedras que hoy reconocemos como símbolo universal de ese vínculo.
El otro lado del planeta: el hemisferio sur entra en invierno
Mientras Stonehenge ardía en celebración, el hemisferio sur vivía la cara opuesta del mismo fenómeno.
El solsticio de invierno austral se produjo el sábado 20 de junio a las 04:24 hora de Chile, marcando el día más corto y la noche más larga del año para países como Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
Desde el punto de vista astronómico, el fenómeno responde a la inclinación del eje terrestre: en este momento, el Sol alcanza su máxima proximidad al Trópico de Cáncer, lo que lo aleja al máximo de las latitudes australes y reduce la incidencia solar en el sur del planeta.
"El hemisferio norte entra en verano, el hemisferio sur entra en lo que es la estación de invierno", explicó el especialista Marcone, sintetizando en una frase la dualidad que rige el calendario astronómico global.
El We Tripantu: cuando el invierno es también un año nuevo
En el hemisferio sur, el solsticio de invierno no es solo un dato del almanaque. Para el pueblo mapuche, esta fecha coincide con el We Tripantu, la celebración del año nuevo indígena, una festividad que reafirma el vínculo entre las comunidades originarias y los ciclos naturales, y que este año volvió a reunir a comunidades en Chile y Argentina en torno al fuego y los rituales de renovación.
China en alerta: el verano boreal trae lluvias torrenciales y riesgo de desastres
El inicio del verano en el hemisferio norte no solo convoca celebraciones. Este fin de semana, el Ministerio de Gestión de Emergencias de China activó alertas por posibles desastres geológicos en cuatro provincias del este y el centro del país, ante las fuertes lluvias que, con puntualidad casi calendárica, marcan el arranque de la temporada estival en la región.
Las provincias afectadas son Anhui, en el este, y Hubei, Hunan y Guizhou, en el centro, todas ellas situadas a lo largo de la cuenca del río Yangtsé —el mayor de China y de toda Asia— o de alguno de sus principales afluentes. Las autoridades advirtieron sobre el riesgo de corrimientos de tierra e inundaciones, y exigieron a los gobiernos locales extremar la vigilancia sobre la evolución de las condiciones meteorológicas.
Un patrón que se repite, con consecuencias cada vez más graves
La situación no es nueva ni aislada. La semana pasada, las autoridades nacionales ya habían activado alertas por el riesgo de crecidas en zonas desérticas del noroeste del país, ante la combinación de altas temperaturas, lluvias y deshielo estacional. Y desde el fin de semana anterior, más de 36.000 personas fueron evacuadas en la provincia suroriental de Cantón, donde las precipitaciones activaron la segunda alerta de mayor gravedad. Las regiones vecinas de Guangxi, Fujian, Yunnan y la ya mencionada Guizhou también quedaron bajo aviso.
Estas lluvias forman parte de un ciclo conocido popularmente como las lluvias del barco del dragón, en referencia a la festividad homónima que se celebró el viernes en todo el país. Sin embargo, la dimensión del fenómeno va mucho más allá del folclore: China afronta cada verano episodios recurrentes de inundaciones y deslizamientos con consecuencias letales.
El historial reciente es elocuente. En 2023, las inundaciones de Pekín dejaron más de 30 muertos. En 2022, las olas de calor y sequías comprometieron el suministro eléctrico en varias regiones. Y en 2021, las lluvias en la provincia central de Henan causaron más de 300 fallecidos. El patrón se repite; la preparación, en cambio, sigue siendo insuficiente para una geografía tan expuesta.
Sevilla baila el solsticio: Charlotte de Witte convierte la Plaza de España en una catedral del tecno
A miles de kilómetros de Stonehenge y de las provincias inundadas de China, Sevilla eligió su propia forma de celebrar el inicio del verano. La pinchadiscos y productora belga Charlotte de Witte extasió a unas 12.500 personas en la emblemática Plaza de España, en el marco del Icónica Santalucía Sevilla Fest, convirtiendo el espacio diseñado por el arquitecto Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929 en una pista de baile a cielo abierto.
De Witte, clasificada seis años consecutivos como la DJ de tecno número uno del planeta por la revista DJ Mag, tomó el relevo del español Andres Campo a las 23:30 y se ganó al público desde los primeros acordes de The Techno Code. Le siguieron O Movimento, Amor y la aclamada Overdrive, en una sesión de dos horas que combinó ritmo sin concesiones con una puesta en escena de luces, pantallas y columnas de humo que transformó la plaza monumental en algo parecido a una discoteca al aire libre.
De Raving George a reina del tecno global
La trayectoria de De Witte es, en sí misma, una historia de resistencia. A principios de los años 2010, firmaba sus sesiones con el seudónimo masculino Raving George, en un entorno donde la industria apenas concebía que una mujer pudiera encabezar los carteles del tecno mundial. Hoy tiene su propio sello discográfico, KNTXT, y ha actuado en escenarios como Tomorrowland, Coachella, Lollapalooza, Ultra Miami y la Sphere de Las Vegas.
La noche sevillana completó su cartel con Raúl Pacheco, Anthony Rother, Gonçalo y Dhuna. Como telonero estrella, Andres Campo —DJ residente desde 2012 de la sala Florida135 de Fraga, Huesca— ofreció una sesión de groove, acid y sonidos contundentes que incluyó un guiño local: su remezcla del Ringui Dingui del rapero Kase.O junto a los sevillanos SFDK.
El misticismo que no envejece
La alineación de Stonehenge con ambos solsticios —el de verano y el de invierno— ha llevado a los investigadores a concluir que su construcción estuvo vinculada a festivales estacionales relacionados con el Sol y, posiblemente, con la Luna. A lo largo de los más de 1.500 años que duró su edificación, el significado del lugar pudo haber mutado: desde rituales de fecundidad hasta ceremonias de conexión con el más allá.
"Es precioso venir y experimentar la naturaleza, también la Historia, y la comunidad, y ver cómo todos lo celebran a su manera, de una forma muy singular", dijo a EFE Eva Miller, una joven londinense presente en el amanecer de este domingo.
Cinco milenios después de que los primeros agricultores neolíticos trazaran sus líneas hacia el sol, decenas de miles de personas siguen mirando al cielo desde el mismo punto —o bailando bajo él en una plaza sevillana, o huyendo de las aguas desbordadas en el Yangtsé. La astronomía cambió; la fascinación, y la vulnerabilidad, no.
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