El lugar donde Indhira Carolina Beltré debía estar más segura fue el mismo donde la mataron. Este domingo por la mañana, su cuerpo sin vida fue encontrado en el interior de la vivienda que compartía con su pareja, Camilo Rodríguez, en el Callejón 7, calle Duarte, sector La Toronja, El Almirante, municipio Santo Domingo Este.
Tenía 33 años. Murió por heridas de arma blanca.
Rodríguez, de 52 años, huyó tras cometer el hecho. Según vecinos del sector, fue el propio agresor quien contactó a las autoridades policiales antes de emprender la fuga, un patrón que los especialistas en violencia de género identifican como un intento de controlar la narrativa del crimen.
El vocero de la Policía Nacional, Diego Pesquiera, ni afirma ni niega que "monstruo" matador (como le llamó) de Indhira Carolina Beltré llamara anoche a la Policía antes de asesinarla, tal como afirman vecinos de La Toronja. Lo cierto es que el lugar donde debía estar más segura fue donde la mataron. Y nadie llego a su auxilio.
La captura
Tras el feminicidio, agentes de la Policía Nacional localizaron y apresaron a Camilo Rodríguez en el sector Riviera del Caribe, señalan que realizaron labores de inteligencia, búsqueda y seguimiento. En la escena del crimen, personal de la Policía Científica, en coordinación con el Ministerio Público, realizó el levantamiento de evidencias, incluyendo la presunta arma blanca utilizada en la agresión.
Las investigaciones continúan en curso.
El hogar como escena del crimen
El caso de Indhira no es una excepción. Es la regla. Según el Boletín Estadístico del Ministerio Público correspondiente al primer trimestre de 2026, el 89% de las denuncias por violencia de género en República Dominicana corresponde a violencia intrafamiliar y de pareja, lo que convierte el hogar en el espacio más peligroso para las mujeres dominicanas.
En ese mismo período, el país registró 22 feminicidios, de los cuales solo tres víctimas habían denunciado amenazas previas. La cifra total al 15 de mayo, según la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, ya alcanzaba los 32 feminicidios en lo que va de 2026.
Indhira es una más. Pero Indhira tiene nombre, edad y una historia que no puede reducirse a un parte policial.
El patrón que se repite: el caso de Esmeralda Moronta
Solo días atrás, el país se estremeció con el feminicidio de Esmeralda Moronta de los Santos, asesinada en el sector Alma Rosa por su expareja, Omar Tejeda, quien la persiguió y le quitó la vida. El caso generó una ola de indignación nacional y encendió el debate sobre la cultura machista que sostiene estos crímenes.
La ginecóloga y activista Lilliam Fondeur, al referirse al caso de Esmeralda, señaló que el feminicidio evidencia "un problema estructural en la educación de los hombres en República Dominicana" y reclamó políticas públicas, educación preventiva y la aprobación de la pendiente Ley Mirabal.
El caso de Indhira Carolina Beltré confirma que el problema no es individual. Es sistémico.
Lo que los números no dicen
Las estadísticas cuentan muertes. No cuentan el miedo que antecede a cada una. No cuentan las veces que una mujer no denuncia porque el agresor es quien paga el alquiler, quien cuida a los hijos, quien dice amarla.
Santo Domingo concentra el mayor número de denuncias por violencia de género del país: 5,766 casos solo en el primer trimestre de 2026, según el Ministerio Público. La provincia donde vivía Indhira. La provincia donde la mataron.
Capturar al agresor es necesario. Pero no es suficiente. La justicia que Indhira merece no termina con el arresto de Camilo Rodríguez. Empieza ahí.
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