Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta, defendió este miércoles las prácticas de verificación de edad de Instagram, durante su testimonio en un juicio histórico sobre adicción a las redes sociales en una corte de Los Ángeles, en el que advirtió que algunos usuarios mienten sobre su edad.
El ejecutivo tecnológico declaró por primera vez ante un jurado por una acusación contra Meta, la empresa matriz de WhatsApp, Instagram, y Google, de Alphabet, propietaria de YouTube, de diseñar productos que deliberadamente crean adiciones, como las del cigarrillo, y causan daño a los usuarios.

Depresión y pensamientos suicidas
La querella fue presentada por una mujer, de 20 años, identificada como K.G,M., quien afirma que el uso temprano de las redes sociales – antes de los diez años- la volvió adicta a la tecnología y agravó su depresión y sus pensamientos suicidas.
Kaley G.M. empezó a usar YouTube a los seis años, Instagram a los 11, y después TikTok y Snapchat.
Zuckerberg testificó que nunca se ha permitido el acceso a Instagram a menores de 13 años y destacó que “la política de la compañía ha sido clara”.
Pero también achacó a ciertos usuarios la responsabilidad en el uso de Instagram: “Creo que hay un grupo de personas, potencialmente un número significativo, que mienten sobre su edad para usar nuestros servicios”, dijo el ejecutivo, de 41 años.
Ya en 2018 sabía de usuarios menores de 13 años
Los abogados de la joven demandante pusieron contra la pared a Zuckerberg al mostrarle un documento que sugería que para 2018 unos 4 millones de usuarios de Instagram eran menores de 13 años, aproximadamente el 30 % de todos los niños de entre 10 y 12 años en Estados Unidos en ese momento, de acuerdo a información citada por el periódico Los Angeles Times.
En la primera sesión del testimonio de más de tres horas, Zuckerberg también fue cuestionado por la defensa por supuestamente recibir entrenamiento para dar testimonio, algo que negó.
Aunque el ejecutivo presentó su testimonio ante el Congreso de Estados Unidos y en otros requerimientos, esta es la primera vez que tiene que defender una de sus populares redes sociales ante un jurado y con la presencia de decenas de padres que lo acusan en parte de provocar la muerte de sus hijos.
“Esperamos que se responsabilice por desarrollar productos que crean adicción”, dijo a EFE, Lori Schott, cuya hija se suicidó tras años de lucha contra lo que ella describió como adicción a las redes sociales.
La madre que también encabeza una querella contra las plataformas cree que las tecnológicas “sabían que sus tácticas de diseño perjudicaban la salud mental" de las niñas. “Hoy es un día para reclamar justicia”, agregó.
El testimonio del director ejecutivo de Meta ha sido el más mediático en el juicio que arrancó el pasado 9 de febrero en el Tribunal Superior de Los Ángeles.
Los avances tecnológicos permearon tanto la pequeña sala, atestada de periodistas y público, que la jueza Carolyn B. Kuhl advirtió que no permitiría el uso de gafas inteligentes durante el juicio.
"Este tribunal ha ordenado que no se realice ningún reconocimiento facial del jurado. Si lo han hecho, deben eliminarlo. Esto es muy grave", dijo la magistrada federal.
Zuckerberg se presentó a las 8:30 de la mañana hora local (16.30 GMT) vestido de traje y seguido por al menos ocho personas, entre ellas dos agentes del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) que lo escoltaron hasta dentro de la sala.
Los 15 asientos del público fueron rifados entre decenas de personas que querían escuchar el testimonio del ejecutivo.
El resultado de la demanda de K.G.M. podría servir de precedente para la resolución de alrededor de 1.500 demandas similares contra empresas de redes sociales en EE.UU.
El juicio está programado para durar al menos seis semanas.
K.G.M. también demandó a Snapchat y TikTok, pero ambas compañías llegaron a un acuerdo extrajudicial antes del juicio el mes pasado.
Meta también enfrenta un juicio en Nuevo México que se encuentra en su segunda semana. La demanda, presentada por el estado, alega que las plataformas de la compañía fundada por Zuckerberg proporcionaron “un mercado” para depredadores infantiles y no filtraron contenido dañino para menores.
Lamento de Mark Zuckerberg
Zuckerberg lamentó que Instagram tardara tanto en tomar medidas para detectar a usuarios menores de 13 años al ser consultado sobre reclamos internos de la compañía de que no se estaba haciendo lo suficiente para verificar si niños con esa edad estaban usando la plataforma,
Afirmó que se habían implementado mejoras, pero "podríamos haberlo hecho antes", añadió.
Zuckerberg se mostró muy reservado al principio, según constató un periodista de AFP en la sala, pero luego comenzó a animarse: mostró señales de molestia, sacudió la cabeza y agitó las manos al volverse hacia el jurado.
Los 12 miembros del jurados en Los Ángeles escucharon el testimonio, cada vez más tenso, mientras el abogado de la parte demandante, Mark Lanier, presionaba a Zuckerberg sobre la verificación de edad y su filosofía rectora para la toma de decisiones en la enorme empresa de redes sociales que controla.
"En el lugar correcto"

El CEO de Meta aseguró que "ahora estamos en el lugar correcto" en lo que respecta a la verificación de edad, y que con el tiempo se irían añadiendo nuevas herramientas y métodos.
Lanier pasó entonces a argumentar que, cuando la aplicación de estas normas era más laxa, jóvenes como Kaley también estaban expuestos a los esfuerzos de Meta por aumentar el tiempo que los usuarios pasaban en sus aplicaciones dominantes a nivel mundial.
Zuckerberg admitió que "antes sí teníamos objetivos relacionados con el tiempo", pero subrayó que el objetivo de la empresa siempre fue "crear servicios útiles que ayuden a las personas a conectarse con la gente que quieren y a conocer el mundo".
El caso, junto con otros dos juicios similares programados en Los Ángeles para mediados de este año, busca establecer un estándar para resolver miles de demandas que culpan a las redes sociales de alimentar una epidemia de depresión, ansiedad, trastornos alimenticios y suicidios entre los jóvenes.
La querella se centra exclusivamente en el diseño de las aplicaciones, los algoritmos y las funciones de personalización, ya que la legislación estadounidense concede a las plataformas inmunidad casi total frente a responsabilidades derivadas del contenido generado por los usuarios.
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