El programa gubernamental Supérate regresó a Villa Montellano, en la provincia Puerto Plata, para entregar un segundo Bono de Emergencia de RD$7,000 a 2,289 familias golpeadas por las inundaciones del pasado mes de abril.
Con esta segunda ronda, la inversión acumulada asciende a RD$31,353,000, en lo que el Gobierno describe como una política de protección social frente a las secuelas del cambio climático, aunque la demanda de obras permanentes en la zona sigue sin respuesta concreta.
Una segunda ronda que no cierra el ciclo

La entrega, realizada en el Club Recreativo Municipal de Villa Montellano bajo la coordinación de la directora general de Supérate, Mayra Jiménez, y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, incluyó la instalación de unidades móviles del Banreservas para que los beneficiarios pudieran canjear sus bonos en el acto.
De las 2,289 familias asistidas, 1,850 ya eran beneficiarias de los programas regulares de protección social de Supérate —como Aliméntate, Bonogás o BonoLuz—, mientras que 439 hogares no figuraban en el sistema. Fueron incorporados por haber sufrido daños graves.
La focalización se realizó con base en el levantamiento del Sistema Único de Beneficiarios (Siuben), tras un proceso de validación de datos.
La primera fase del bono, ejecutada a mediados de abril, había alcanzado a 2,190 familias con un desembolso de RD$15,330,000.
Esta segunda entrega suma RD$16,023,000 adicionales, para un total de RD$31,353,000 distribuidos en el municipio.
El río Camú, el problema que el bono no resuelve
Tres semanas después de las inundaciones del 11 de abril —cuando el río Camú se desbordó, dañó un puente clave y arrastró un vehículo en Montellano—, cientos de residentes marcharon por las calles del municipio para exigir soluciones estructurales: el dragado del río Camú, la construcción de gaviones, un sistema de drenaje pluvial y el inicio del hospital prometido por el presidente Luis Abinader.
"Desde que se nubla ya estamos preocupados", declararon comunitarios a medios locales. La asistencia económica de emergencia, aunque necesaria, obviamente no sustituye las obras de infraestructura que la comunidad lleva años reclamando.
La respuesta interinstitucional
Jiménez destacó la participación de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC) en la reposición de enseres dañados, la distribución de alimentos durante la contingencia y la reparación de viviendas.
Paliza, como coordinador del Gabinete de Política Social, encabezó la articulación entre las distintas entidades del Estado.

Protección social gubernamental
El Gobierno dominicano viene construyendo desde 2025 un andamiaje institucional para responder a emergencias climáticas con mayor rapidez y precisión.
En junio del año pasado, Supérate y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) actualizaron la Guía del Bono de Emergencia, y se lanzó un proyecto piloto de seguro paramétrico —con financiamiento alemán— para cubrir riesgos de sequía, viento y lluvias intensas a 10,000 jefas de hogar beneficiarias de Supérate durante la temporada ciclónica 2026.
La activación del Bono de Emergencia en Villa Montellano es, precisamente, la expresión práctica de esa política. Sin embargo, el reto mayor sigue siendo reducir la exposición al riesgo y no solo compensar sus consecuencias.
Las inundaciones que afectaron Villa Montellano el 11 de abril de 2026 formaron parte de un episodio climático más amplio.
Según el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la vaguada que incidió sobre el territorio nacional dejó en esos días más de 300 viviendas afectadas, 1,500 personas desplazadas y 23 comuniaddes aisladas en varias provincias del norte y noroeste.
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