La publicación de los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) ha provocado un sismo en la opinión pública dominicana, pero el verdadero valor del debate no reside en la conmoción, sino en la profundidad del análisis y la búsqueda de soluciones oportunas y pertinentes.
Angela Español, especialista en políticas educativas y en educación del carácter, se suma a las propuestas iniciadas por Luisa Taveras y David Capellán en Acento.com.do, quienes han señalado la necesidad de una lectura "en serie" de los datos (ciclos 2022-2025) para evitar el sesgo de la inmediatez, y quizás ser tomados en cuenta el próximo martes 22 de septiembre, cuando se ha anunciado la reunión del Consejo Nacional de Educación.
Español es tajante al abordar los matices estadísticos, los datos. Aunque la OCDE reportó una diferencia de seis puntos en lectura, la organización aclara que esta cifra no posee relevancia estadística. Por esto, la lectura oficial es de estabilidad. Sin embargo, Español insiste en que la complacencia es el mayor enemigo de la reforma y propone el término "estancamiento" como el eje del debate. Para la educadiora, "nombrarlo con la precisión que emplea el propio informe es la mejor manera de que nadie pueda desestimarlo", blindando el diagnóstico contra interpretaciones políticas superficiales que busquen diluir la gravedad de un proceso de mejora que, en el último ciclo, simplemente se detuvo.
El laberinto del 4 %: inversión sin gestión y la falsa excelencia docente
Los resultados de la investigación sobre el sistema educativo dominicano revelan una grieta estructural: la desconexión total entre el flujo de recursos y el aprendizaje efectivo. Español sostiene que el cumplimiento del 4 % del PIB se ha convertido en una cifra vacía si no va acompañada de una capacidad de gestión que traduzca el presupuesto en procesos de aula. La crisis no es de liquidez, sino de operatividad y rigor.
Esta "disonancia que nadie puede defender" alcanza su punto máximo en el sistema de evaluación de los profesionales de la educación. Español desglosa este fenómeno con una mirada crítica que abarca la brecha estadística de la credibilidad, ya que resulta injustificable que, mientras el 85 % del magisterio recibe calificaciones de excelencia, el 69 % de sus alumnos no logre superar el nivel 2 (el umbral mínimo de competencia).
Es por esto que se refiere a una evaluación con justicia y de esta manera subraya que la solución no es el castigo punitivo ni atar el salario exclusivamente a las pruebas PISA, lo cual fomentaría el viciado modelo de "enseñar para la prueba". La propuesta de Español exige una evaluación más sofisticada: una que observe la práctica real, la conecte con la formación y el acompañamiento constante, y aborde con justicia el punto de partida de cada estudiante, reconociendo el peso de las variables que el docente no controla, especialmente en contextos vulnerables; por ejemplo, como los que acontecieron durante la pandemia.
El espejismo de la crisis y el hito de las ciencias
Español reconoce que citar a Ucrania, el Líbano o la Autoridad Palestina, comparando con los resultados de la República Dominicana, para "desmontar la excusa presupuestaria" y probando que la resiliencia educativa es posible incluso bajo el fuego. Pero estas comparaciones no ofrecen una hoja de ruta técnica, como exige el proceso y el sistema educativo.
Para encontrar soluciones, la autora señala dos frentes que han sido ignorados en el ruido mediático. El primero se refiere al éxito interno en Ciencias, dato fundamental que el país mejoró en ciencias entre 2015 y 2025, con una tasa media de crecimiento de 34 puntos por década, superando con creces el promedio de la OCDE de apenas 7 puntos. Este dato demuestra que el país "sabe mejorar cuando mide, lee y ajusta con continuidad". El estancamiento actual no es una fatalidad, sino la consecuencia de haber detenido un proceso que funcionaba.
Es por esto que sugiere que lugar de mirar a países en conflicto, Español propone imitar políticas de éxito comprobado ante la caída lectora global. Por ejemplo, Francia que retornó a la centralidad absoluta de la lectura en el currículo. O Suecia, que logró un blindaje legal y pedagógico del tiempo destinado a la lectura profunda. Y también, está Singapur, que decidió la preservación del texto impreso como herramienta cognitiva, incluso en las aulas más tecnificadas del mundo.
El plan de "costo cero": la Lectura como blindaje digital
Frente a la parálisis, la propuesta de Español —alineada con las recomendaciones de la OCDE y la visión de Andreas Schleicher (matemático alemán, director de Educación en la OCDE desde febrero de 2012)— se aleja de la burocracia para enfocarse en decisiones pedagógicas firmes que no requieren nuevas partidas presupuestarias. La tesis central es que la verdadera competencia digital no se construye con dispositivos, sino con la arquitectura mental que solo la lectura profunda proporciona.
Las tres recomendaciones clave para una reforma de "costo cero" de la experta Angela Español son:
- Protección del tiempo de lectura: Establecer bloques innegociables dentro de la jornada escolar para el contacto directo con el texto.
- Diseño de plataformas digitales: Implementar entornos que premien la reflexión y el análisis crítico sobre la reacción rápida y superficial.
- Alfabetización en Inteligencia Artificial: Capacitar a los estudiantes para auditar la calidad y veracidad de la información generada por IA, una habilidad que PISA ya vincula directamente con un mayor rendimiento académico.
Como subraya Schleicher, la preparación para el futuro digital comienza por la capacidad de concentrarse, interpretar y razonar. Sin lectura profunda, la tecnología es un adorno caro, no una herramienta de progreso.
Las virtudes del cambio: persistencia, templanza y prudencia
Angela Español hace un llamado a la madurez de la dirigencia política y escolar. El sistema no necesita una nueva "gran reforma" cosmética, sino la adopción de virtudes que tradicionalmente se exigen al alumno, pero que hoy escasean en el liderazgo adulto:
- Persistencia: La voluntad de sostener el trabajo técnico y el acompañamiento docente mucho después de que el tema haya salido de la primera plana de los periódicos.
- Templanza: La serenidad necesaria para no reaccionar a cada ciclo evaluativo con cambios estructurales bruscos que solo añaden inestabilidad al sistema.
- Prudencia: La sabiduría administrativa para elegir con rigor qué corregir primero, priorizando el aprendizaje sobre la forma.
Con la reunión del Consejo Nacional de Educación y la medición del próximo ciclo ya en marcha, el mensaje es claro: el coraje para dejar de mentirnos debe ir acompañado de la constancia de quien sabe que la educación es una carrera de fondo. El futuro del estudiantado dominicano depende de si los adultos son capaces de modelar hoy las virtudes que pretenden enseñar mañana.
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