Luisa Gómez, nombre modificado, creció creyendo que los golpes eran una forma normal de educar. Así había aprendido a obedecer. Así la habían criado sus padres. Durante años asumió que aquella experiencia formaba parte natural de la infancia, hasta que participó en un taller sobre crianza consciente.

"Mis padres me golpeaban, y crecí con ese dolor sin saber que se debía a mi infancia; cuando acudí a la charla entendí la razón de mi angustia y el por qué jamás debía hacer eso con mi hija", relató.

Su historia refleja una realidad que todavía persiste en miles de hogares dominicanos. Según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples y la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (ENHOGAR-MICS) 2019, el 50% de los niños y niñas de entre 1 y 14 años experimentó agresiones psicológicas como gritos, humillaciones o amenazas, mientras que el 46% fue sometido a castigos físicos.

Para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), estas prácticas siguen representando uno de los principales desafíos para el bienestar y el desarrollo integral de la niñez.

La violencia sigue educando: uno de cada dos niños dominicanos sufre agresiones psicológicas en el hogar

La violencia va más allá de los golpes

La organización advierte que la violencia en la crianza no siempre deja marcas visibles. Además del castigo físico, los gritos, las amenazas y las humillaciones pueden afectar la autoestima, la sensación de seguridad y el desarrollo emocional de niños y niñas.

La evidencia científica citada por Unicef indica que crecer en entornos violentos está asociado con mayores dificultades en el aprendizaje y el rendimiento escolar, problemas de salud mental y una mayor probabilidad de reproducir conductas violentas o verse involucrado en situaciones de delito y exclusión social.

Los niños más pequeños son los más expuestos

Los datos de la encuesta muestran que estas prácticas alcanzan su mayor prevalencia entre los niños y niñas de 3 y 4 años, donde afectan al 70%.

Además, se presentan en todos los niveles socioeconómicos, lo que evidencia que la violencia en la crianza no es un problema exclusivo de determinados sectores, sino una realidad que atraviesa a toda la sociedad.

La violencia sigue educando: uno de cada dos niños dominicanos sufre agresiones psicológicas en el hogar

Cuando la violencia llega al aula

Las consecuencias de la violencia en la crianza no siempre se manifiestan únicamente en el hogar, en muchos casos, también son perceptibles en las aulas, incluso entre los estudiantes más pequeños.

Lilian Frías, maestra de preprimario, asegura que algunas reacciones observadas en el aula pueden ser señales de que los menores están acostumbrados a formas de disciplina basadas en el miedo o el castigo.

"He experimentado casos de niños que, cuando uno les llama la atención, creen que les voy a pegar. Incluso se agachan para evitarlo porque entienden que recibirán un golpe. Son conductas que llaman la atención y que nos hacen pensar en las experiencias que esos niños pueden estar viviendo fuera de la escuela", explicó.

La observación de Frías coincide con los datos de Unicef, que identifican a los niños de 3 y 4 años como el grupo con mayor exposición a prácticas violentas de crianza.

La docente señala que, cuando surgen situaciones de conducta, muchas familias suelen percibir diferencias entre el comportamiento de sus hijos en la escuela y en el hogar.

"Los padres suelen decir que sus hijos en la casa no se comportan como en la escuela. Cuando ocurre alguna situación, muchas veces entienden que el problema viene de otros niños o de factores externos. Aun así, la mayoría expresa que intentará apoyar cambios en la actitud del estudiante desde el hogar", comentó.

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Fuente externa

Entre la disciplina y el control

Para Frías, las creencias culturales sobre la autoridad siguen influyendo en la forma en que muchas familias corrigen a sus hijos.

"La cultura nos lleva a adoptar posiciones que muchas veces no deben ser cuestionadas porque se entienden como una forma de mantener el control sobre los hijos, más que como una verdadera disciplina positiva", afirmó.

Según la educadora, esto también puede generar cierta resistencia cuando la escuela intenta orientar a las familias.

"A muchos padres no les gusta sentir que la escuela se inmiscuye en su rutina familiar. Algunos no quieren cambiar ciertas prácticas y, en otros casos, los cambios implican condiciones económicas que no pueden sostener", explicó.

Sin embargo, asegura que cuando existe disposición para recibir orientación, los resultados pueden ser visibles en poco tiempo.

"En los casos donde los padres aceptan ayuda y seguimiento, se observan cambios favorables tanto en el aprendizaje como en la conducta dentro del aula. Recuerdo un estudiante que no mostraba interés ni curiosidad por aprender. Conversamos con su madre, dimos seguimiento a su proceso escolar y terminó el año con resultados muy positivos que no esperábamos al inicio", relató.

Cuando las familias reciben herramientas, los resultados cambian

Frente a este panorama, Unicef, el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (INAIPI) y el Ministerio de Educación (MINERD) desarrollan desde 2024 un programa de fortalecimiento de habilidades parentales dirigido a madres, padres y personas cuidadoras.

Los resultados presentados este mes muestran cambios significativos entre quienes completaron el proceso formativo.

Menos disciplina violenta y más crianza basada en el diálogo

Entre las 2,216 familias que participaron en los cuatro encuentros contemplados por el programa, la exposición de niños y niñas a prácticas de disciplina violenta disminuyó de 46% a 32%.

Al mismo tiempo, las prácticas de crianza basadas en el diálogo, el afecto y el respeto aumentaron hasta alcanzar el 87% de los hogares participantes.

Asimismo, la participación de padres y cuidadores masculinos en actividades de estimulación temprana pasó de 13% a 15%, reflejando avances en la corresponsabilidad del cuidado infantil.

"Detrás de estas cifras hay vivencias de transformación. Madres que ahora dialogan antes de castigar. Padres que participan por primera vez en actividades de estimulación temprana", afirmó Carlos Carrera, representante de Unicef en República Dominicana.

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Carlos Carrera, representante de UNICEF

Junio, un mes para repensar la crianza

La difusión de estos datos coincide con el Mes de la Crianza, una iniciativa global impulsada por la entidad para reconocer y fortalecer el papel de madres, padres y personas cuidadoras.

Bajo el lema "Juntos por las madres y los padres", la campaña promueve una crianza consciente, sensible, intencional y lúdica, así como la construcción de entornos seguros para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

En este contexto también se conmemoró el Día Internacional del Juego, celebrado cada 11 de junio. La fecha reconoce el juego como un derecho fundamental y una herramienta clave para el aprendizaje, el bienestar y el fortalecimiento de los vínculos familiares.

Como parte de esta estrategia, Unicef impulsa además el proyecto regional A criar se aprende, orientado a ofrecer información confiable y basada en evidencia para acompañar a las familias frente a los desafíos de la crianza en entornos digitales.

La violencia sigue educando: uno de cada dos niños dominicanos sufre agresiones psicológicas en el hogar

Unicef pide mayor apoyo para las familias

En República Dominicana, el 32% de la población es menor de 18 años y, dentro de ese grupo, el 34% corresponde a niños y niñas de entre 0 y 5 años, una etapa determinante para el desarrollo emocional, social y cognitivo.

Según Carrera, la responsabilidad de garantizar entornos protectores para la niñez no puede recaer únicamente sobre madres y padres.

"La crianza no puede recaer únicamente sobre las familias. Se necesitan políticas públicas, servicios y entornos seguros que permitan a madres, padres y cuidadores brindar a sus hijos oportunidades para jugar, aprender y crecer", sostuvo.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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